Moyo salvó su vida de milagro. Fue hallado cuando apenas tenía unos días de vida y la corriente de un río lo había arrastrado lejos de su manada. Pero fue rescatado y fue a parar a las afectuosas manos de Roxy Danckwerts, quien regentea un santuario para animales en Zimbabue.
El pequeño, que ahora tiene un poco más de un año, ha encontrado en Roxy una ‘nueva madre' y la sigue a todas partes. "Al principio solía hacerle la leche en la cocina y me seguía hasta aquí, así que está muy acostumbrado a la cocina" explica Roxy en un documental emitido por BBC.
"Este es su sofá favorito, pero ya se está haciendo demasiado grande para él. Creo que pronto lo romperá", pronostica Roxy, quien lidia a diario con tierna torpeza del "pequeño gigante".
Acostumbrado a entrar en la casa como uno más, Moyo ya empieza a ser demasiado grande como para majearse dentro, y a su vez difícil de gobernar para su mamá humana.
Tal como se aprecia en el video, Moyo no es el único huésped de Roxy, sino que en su refugio conviven animales de toda clase y porte.