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Mexicana que circunnavega América Latina para recaudar fondos con fines benéficos, recala en Montevideo.

Mexicana que circunnavega América Latina para recaudar fondos con fines benéficos, recala en Montevideo.

13.02.2013 18:50

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De Cancún a Acapulco por mar distan 15.000 millas náuticas, lo mismo que dar media vuelta al mundo, distancia que la mexicana Galia Moss está empeñada en cubrir con fines benéficos a bordo de "El Más Mejor II", barco con el que llegó a Uruguay en un periplo "apasionante" no exento de dificultades.

Lesiones, pequeñas averías, grandes tormentas y una lucha contra el tiempo para poder llegar al Cabo de Hornos antes de que el clima torne imposible la navegación por el punto más austral del continente americano, han marcado esta aventura para la experta navegante, dispuesta a cumplir con la causa social en favor de la educación que dio origen a este proyecto náutico.

Según explicó a Efe Moss a bordo de su hermoso velero, amarrado en el Puerto de Buceo de Montevideo, la idea original de navegar en solitario rodeando todo el continente surgió después de que fracasara un proyecto anterior con el que pretendía llegar de México a Israel sin escalas, debido a las averías en el barco.

"Un amigo me lo dijo, pero a mí se me había ocurrido antes. Lo había descartado porque era mucho tiempo en el mar. Pero luego, viendo un atlas, me dije: ¿por qué no hago algo diferente?. Antes el reto era no parar. Ahora es ir parando en cada lugar, patrocinando México por un lado y cumpliendo con la idea de recaudar fondos para el proyecto "Levanta la mano" por otro", explicó.

Así, Moss partió de Cancún a principios de noviembre y fue realizando escalas en diversos lugares del Caribe y la costa brasileña antes de arribar a Uruguay.

La idea es que, con sus patrocinadores privados, por cada cinco millas que ella navega, un niño recibe ayuda para que sus padres le puedan seguir mandando a la escuela en México, mientras que por cada 1.800 millas, una escuela recibe dinero para mejorar sus infraestructuras.

"Hasta la fecha son unas 8.000 millas, o 1.485 niños que fueron apadrinados. Y aún faltan muchas millas más", apuntó.

Moss recoge sus experiencias en su bitácora en Internet (http://galiamoss.org) y recibe a la gente que quiera visitar su barco

La idea original de navegar en solitario se ha visto truncada en el último tramo (Río de Janeiro- Montevideo) debido a una lesión sufrida en un hombro durante la travesía, que la obligó a descansar en Brasil más de lo previsto.

"La primera parte del viaje fue difícil, salir del Caribe fue complicado por ir contra corriente, luego pasé ocho días de tormentas al cruzar el ecuador. Y antes de llegar a Río me lastimé el hombro. Allí tuve que tomar la decisión de o parar más tiempo hasta recuperarme o no llegar al Cabo de Hornos y no poder cruzar por el clima", indicó.

La decisión de Moss entonces fue "recoger un autoestopista" que en este último tramo la está ayudando a hacer el trabajo pesado hasta que su hombro sane.

"Quiero cruzar sola el Cabo de Hornos, pero si en la resonancia magnética que me tienen que hacer veo que no puedo, iré con otra persona. Tengo 38 años y quiero seguir navegando toda la vida", apuntó.

Moss reconoció que de esta odisea, precisamente lo más complicado era y es navegar sin compañía.

Ella inició el viaje sin mas compañía que su violonchelo, que ahora no puede tocar debido a la lesión en el hombro, y "series de televisión" que sus amigos le pusieron en la computadora "para que no me aburriera".

La navegante explicó que los días en el mar son "muy largos" y que en ellos intenta atenerse a "una rutina estricta" si el viento lo permite.

"Me levanto a las 6, desayuno, compruebo que todo vaya bien. El clima, y empieza así el día. Si hay sombra me pongo al timón. Como cada tres horas. Leo mucho y a la tarde escribo la bitácora y la página de Internet, donde me conecto con el teléfono satelital. Es vivir otra vida, muy lenta. Y a veces en un minuto todo cambia", señaló.

En las noches, duerme en lapsos de 20 minutos y está siempre pendiente de la alarma que suena si hay presencia de barcos en las inmediaciones.

"Esa alarma es buena, he tenido contactos en varias ocasiones para decirles que se muevan o si me muevo yo. Y ha sido bueno tener este contacto, justo en Navidad me tocó un carguero que iba en mi rumbo y fue bonito decirle "Merry Cristmas", y que te lo devolvieran", destacó.

Fuente: EFE