Contenido creado por María Noel Dominguez
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Poder pensar

Margaret Atwood publica sus memorias a los 85 años

La autora de “El cuento de la criada” reflexiona sobre su vida, la ficción y el auge del autoritarismo.

06.11.2025 09:43

Lectura: 3'

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La reconocida escritora canadiense Margaret Atwood publicó este jueves Libro de mis vidas. Como unas memorias, un extenso volumen de 700 páginas en el que repasa con agudeza su infancia, sus inicios como narradora y el impacto global de su obra más célebre: El cuento de la criada (1985), convertida en emblema feminista y en símbolo de resistencia política.

A los 85 años, Atwood entrega un testimonio vital íntimo, irónico y, por momentos, inquietante. “Atravieso el tiempo que pasa y, cuando escribo, el tiempo que pasa me atraviesa”, afirma en la introducción del libro, publicado simultáneamente en varios países.

Consciente de las fallas propias de la memoria, confiesa: “Los recuerdos pueden ser precisos, pero fantásticos”. Su narrativa se mueve entre la evocación personal y la reflexión política, en un texto que combina la pasión literaria con una alerta sobre el rumbo del mundo contemporáneo.

De los bosques de Ontario al Booker Prize

Nacida en Ottawa en 1939, Atwood creció en los bosques de Ontario, donde su padre trabajaba como entomólogo. Su infancia, libre y alejada de la vida urbana, forjó su sensibilidad creativa y su temprana fascinación por los cuentos. Aprendió a leer con los hermanos Grimm y escribió sus primeras historias a los seis años.

Tras una carrera prolífica que abarca más de cincuenta libros —novelas, ensayos y poesía—, Atwood ha sido distinguida con múltiples premios, entre ellos el Booker Prize, y traducida a decenas de idiomas.

Ficción, feminismo y advertencias

El cuento de la criada, una distopía en la que las mujeres fértiles son esclavizadas en una teocracia llamada Gilead, adquirió nuevo protagonismo tras su adaptación televisiva en 2017, en plena presidencia de Donald Trump. El atuendo de las criadas —capas rojas y cofias blancas— se transformó en un símbolo de protesta feminista, desde Washington hasta Buenos Aires.

Atwood reconoce en sus memorias el poder perturbador de su ficción: “Es cierto que esta obra ha aterrorizado y estremecido a generaciones de jóvenes lectores”.

En el tramo final del libro, advierte sobre el retroceso democrático y el avance del autoritarismo: “Temo que la época optimista haya terminado. Incluso al sur de la frontera canadiense”, en clara alusión a los Estados Unidos bajo Trump.

Legado y actualidad

La obra de Atwood está profundamente conectada con las urgencias del presente —crisis climática, derechos de las mujeres, desigualdad—, pero también mantiene su agudo sentido del humor y una mirada literaria enraizada en la tradición de la gran narrativa universal.