Espectáculos

Sigo creyendo en la eternidad

Los Buitres festejaron 30 años y dieron un concierto que hizo vibrar al Antel Arena

Miles de personas se congregaron para celebrar la historia de la mítica banda de rock nacional.
18.05.2019 13:53
2019-05-18T13:53:00

"Las canciones nos trascendieron por completo y son mucho más grandes que nosotros", había dicho, semanas antes del espectáculo, a Montevideo Portal Gabriel Peluffo, vocalista de los Buitres.

Esa frase quedó marcada y fue comprobada con creces en la noche del viernes 17 de mayo, cuando los Buitres llevaron a cabo su primer show -hoy 18 de mayo será el segundo, festejando sus 30 años.

Los Buitres se presentaron como lo marca su esencia, una banda netamente uruguaya, que trasciende generaciones y dieron un show emotivo que hizo vibrar al Antel Arena por casi tres horas.

La cita estaba marcada a las 21 horas y en las inmediaciones se podía percibir un clima festivo y de alegría.

Niños con remeras, familias tarareando temas de la banda y personas mayores, es que como dijeron siguen siendo "los mismos tipos que comenzaron a tocar para 120 personas" y se dieron el gusto de llenar el Antel Arena vendiendo 9.500 entradas.

"Olé olé olé... Buitreeees, Buiitreeees". La ansiedad crecía y la hora del show se acercaba. A las 21:10 se apagaron las luces, y los nervios se volvieron alegría, las cabezas y los pies empezaron a moverse y a acompañar el sonido de la música.

La luz los iluminaba y ya estaban en la cancha. Gabriel Peluffo, Gustavo Parodi, guitarra y voz, José "Pepe" Rambao, Orlando Fernández, bajista y coros, y Federico Bianco en la batería volvían a unirse con el público en una comunión especial, bajo otro contexto, pero con el mismo efecto de siempre: llegar a su corazón y hacerla vibrar.

Cuando empezó a sonar "Ojos rojos" el estallido se vino y la gente largó el grito contenido. Acompañada de "Bajo la luna", "A cartas vistas" y "Mincho bar" el espectáculo comenzó bien arriba y no pararon ni un segundo.

Cuando Peluffo saludó al público el delirio se hizo sentir. Visiblemente emocionados y como si fuese su primera vez arriba de un escenario los Buitres no pudieron ocultar sus sentimientos y lo hicieron sentir a lo largo de la noche: "Muchas gracias por venir, estamos muy contentos", dijo Peluffo.

Luego siguieron temas como "Normal", "Ya no saben que decir" o "Milonga rante", entre otros, que invitan a bajar la pelota al piso y reflexionar. Es que no todas las bandas tienen esa capacidad para llevarte de éxtasis a la calma en un abrir y cerrar de ojos y sin que el público lo note.

Tocaron cerca de 40 canciones, entre las que interpretaron su nuevo tema: La primera vez, que formará parte de un nuevo álbum que la banda presentará a fines de año, luego de una gira por el interior.

Antes de un pequeño corte de 15 minutos sonaron algunos hits como "Cadillac Solitario" y "Soy del montón", para que la gente se quede con ganas de más y hable en los pasillos del Antel Arena cosas como "¿viste cómo se mueve Gabriel?", "es increíble la vigencia que tienen", entre otros elogios de los fanáticos.

Luego del intervalo volvieron allá arriba con "Bordeadoras" y "La mujer del leño", ambos temas del último disco "Canciones de una noche de verano".

La decisión de intercalar grandes éxitos y un repertorio para una sola noche no era sencilla. Es difícil resumir 30 años en un show y dejar a todo el mundo satisfecho, pero las banderas al viento, el pogo infernal en temas como "No te puedo matar", "Cada vez te quiero más" y "Besos", dejaban en claro que las canciones están por encima de la banda y fuese cual fuese la elección iba a ser la correcta.

Pepe Rambao se llevó la ovación de la gente cuando con algunas lagrimas dijo "hacemos lo que podemos. Esto no es un curro por los 30 años, vamos a seguir tocando".

El cierre fue el momento más frenético de la noche. Uno de los lemas de la banda "Buitres" fue cantado como si fuera la primera vez que se escuchaba o como si nos trasladáramos a 1999 y la banda celebraba sus primeros 10 años.

Parodi y Rambao eran un infierno en la guitarra, Orlando hacía delirar con su bajo, la batería marcaba el ritmo de la canción de la mano de Bianco y Peluffo, fiel a su estilo, era quien marcaba la temperatura del público -que estaba altísima.

El agradecimiento fue recíproco. Los sentimientos fueron diversos: alegría, tristeza, emoción, pasión. Había gente de todas las edades y que venía desde lejos a ver a su banda favorita. A la banda que le marcó la infancia o que le recuerda un hecho o persona especial.

Para los que creen que nada es para siempre, esta es una prueba de que hay cosas que por su potencia en la gente perdurarán para toda la vida. Para los Buitres estos 30 años son un mojón en su carrera, pero no el final. Para esta banda "el cielo puede esperar"

Por Santiago Magni | @santimagni93


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