El momento de la torta es un punto alto en la fiesta de cumpleaños. Por lo general se trata del "principio del fin", y se la deposita en la mesa con pompa y ceremonial.

Ya sea por falta de dinero o por confianza en el propio talento, muchos prefieren saltearse la confitería y elaborar -o perpetrar- el pastel con sus propias manos. Por lo general, los resultados no son los mismos que los obtenidos por profesionales, pero resultan medianamente satisfactorios.

Pero también hay casos como estos que recopila el sitio Cake Wrecks, donde pasteleros aficionados se despachan con unos bizcochuelos inolvidables...aunque por las razones equivocadas.