"No sé en qué pensé. No debía pensar. No debíamos pensar. Sentía el aroma de Natsu subir por su cuerpo. El perfume que emanaba de sus hombros de piel tan suave que daban ganas de reír".

El amor tiene distintas formas. Y son todas dolorosas. Pero valen la pena.

Dante Infierno, así lo apodó su amigo Mario, porque él siente una irresistible atracción por el fuego. Cuando la tristeza o la ira lo desbordan, las llamas lo tranquilizan.

Dante vive en un balneario pequeño que en vacaciones se puebla de veraneantes. Su madre murió, cuando él aún era un niño, en un confuso accidente en el monte grande, un monte enorme y profundo donde habitan seres extraños.

Mateo es su mejor amigo. Es un chico diferente y a los diferentes no les resulta fácil hacerse un lugar en el mundo. La llegada de Inés, una cautivadora pelirroja, y de otros desconocidos, conmocionará la vida de los dos jóvenes. Natsu, amiga de la niñez, también regresa después de varios años, tan hermosa como antes.

Una novela donde el amor, el dolor, la amistad y la traición se hacen presente en el devenir de los amigos, obligándolos a tomar decisiones que cambiarán su vida para siempre.

El autor


Sebastián Pedrozo nació en Montevideo (Uruguay) el 8 de noviembre de 1977. Es maestro, bibliotecario y fanático de las historias de terror. Además de la docencia, comenta libros en una revista para educadores y en un diario, donde combina sus dos grandes pasiones: la lectura y la escritura. En el año 2003 su novela Las moscas también tenemos sentimientos, obtuvo una mención en el concurso anual de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura, luego fue publicada en Buenos Aires. En marzo de 2007, su cuento Cualquier niño del norte recibió el segundo premio en el concurso Los niños del MERCOSUR. Ese texto fue editado en Córdoba y traducido al portugués. En Alfaguara Infantil ha publicado: Historia de un beso (Abejas y flores marchitas), Terror en el campamento, La piel del miedo, Cómo molestar viejas sin ser atrapado, Terror en la ciudad y Cómo hacer reír a una vieja sin que pierda la dentadura.