Callie Rogers se hizo millonaria a los 16 años al ganar en la lotería en Gran Bretaña unos tres millones de dólares.
Diez años después, informa el Daily Mail, la joven trabaja en una tienda de rebajas y estudia enfermería, mientras se recupera de una serie de intentos de suicidio. De su fortuna, no queda ni un centavo.
Tal como ella misma relató al tabloide británico, se gastó gran parte del dinero en fiestas, drogas, operaciones de cirugía estética y regalos.
"Era demasiado dinero para alguien tan joven, porque incluso cuando piensas que no te va a cambiar la vida, al final te la cambia", expresó la joven que, ahora, se considera "una persona más feliz".
"El convertirme en millonaria casi acaba conmigo, pero ahora soy mucho más fuerte", aseguró.