Sheyla Hershey salió de un coma esta semana, luego de intentar quitarse la vida con una sobredosis de píldoras.

La modelo brasileña dijo a The Sun que su obsesión con tener los senos más grandes del mundo arruinó su familia, su salud y sus finanzas, pero que la sola idea de perder su descomunal talla de pecho le quitaba las ganas de vivir.

La joven de 31 años tuvo ya dos intentos de suicidio, y todo comenzó cuando desarrolló una infección que obligó a sus médicos a removerle los implantes.

La operación la dejó sintiéndose tan "horrible", que desarrolló una depresión suicida. "No espero que me entiendan, pero para ser honesta, sin mis pechos me siento tan deprimida que no quiero vivir", dijo.