Cultura

A pura pastilla

Juan Andrés Ferreira presenta “Mil de fiebre”, su nueva novela con personajes oscuros

El autor conversó con Montevideo Portal sobre su nuevo libro de salteños con obsesión por la escritura y necesidad de pastillas.

19.01.2019 17:26

Lectura: 6'

2019-01-19T17:26:00
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Juan Andrés Ferreira publicó su libro Mil de fiebre, en donde presenta personajes oscuros apasionados por la escritura y volcados a la medicación.

El autor conversó con Montevideo Portal y detalló algunos de los puntos por los que pasó el momento de creación.

Mil de fiebre. ¿Cuánto llevó?

Cuatro años. Cuatro años pasaron hasta que puse el punto final y se publicó. Pero en el medio de esos cuatro años fui haciendo algunas revisiones, correcciones, mucha edición, una poda considerable.

Igual quedó grande e igual le falta. Cuando lo terminás te viene como un vacío, decís 'pero yo quiero más, ¿dónde está lo que falta?', es como que te abandona el libro y no podés agarrar otro.

Es una buena noticia y es algo para comentarle a mi editor porque hay cosas que quedaron afuera que podrían sumarse después si surge una futura edición.

Bueno, hablemos de los personajes, de Luis y el otro salteño, Werner. ¿Cómo aparecieron en tu cabeza? Son dos personajes oscuros y complicados, y salteños, no sé si suma o resta pero...

Depende del punto de vista. Fueron apareciendo prácticamente como aparecen en la novela, casi de una manera simultánea, y sus vidas iban transcurriendo en paralelo. Mientras la vida de uno empezaba, yo al menos, a percibirce rota, de a pedazos. Me guie un poco por eso, por esa sensación seguí un poco esa primera imagen que tuve y son como dos fenómenos, hay como una especie de juegos de espejos, uno es como la versión distorsionada del otro o más oscuro que el otro. Yo creo que igualmente son personajes que algo de luz tienen.

Hay un mundo en el que pasa la novela que tiene que ver con la depresión y con la enfermedad mental y con muchas pastillas, con mucha química y es un mundo que parece que pisa fuerte porque lo describís con un detalle súper particular. ¿Hubo que leer mucho ahí?

Sí, muchísimo. Uno asume muchas veces que escribir un libro es eso, escribir, pero escribir también implica leer muchísimo, consultar muchísimo, ver muchas cosas también. Porque yo miré desde documentales hasta videos bastante extraños y leí mucho sobre trastornos de la personalidad. Y también, por supuesto, yo soy bastante fanático de los diccionarios, tengo diccionarios de casi todo y me gustan mucho los diccionarios de química, de farmacología, y me gusta mucho también el tema de las nomenclaturas, los medicamentos y las sustancias químicas. El tema de meterse en lo químico tal vez responda al hecho de que en realidad todos estamos un poco... ¿Locos? Hay pastillas para todo, hay medicación para todo y prácticamente hoy todo es una enfermedad. Hay una obsesión enfermiza por la salud. Cualquier cosa que antes era tal vez simplemente un elemento más, un rasgo de una personalidad, al menos en esta novela está diagnosticado y medicado.

Es el caso del señor que hace todo con rimas.

sí claro, es un caso llevado al extremo.

Hay diario, hay mucho diario en papel con todo lo que eso significa, en lo bueno y lo malo En un momento del diario mucho mejor que el de ahora, capaz que la prensa de Salto sigue siendo un mejor lugar que lo que creo que son las redacciones hoy.

Claro, es que eso también responde al hecho de que yo trabajé en diarios, conozco más o menos ciertas dinámicas de las redacciones y el universo de la redacción, la dinámica de ese universo, que me resultaba muy atractivo para hablar o explorar sobre determinados tipos de personajes y rutinas.

Pero cuando apareció Luis, con toda la problemática que después le fuiste adjudicando, además lo hacés periodista de diario. ¿Eso lo sabías o lo fuiste hilvanando?

No lo sé. Cuando quise acordar estaba en la redacción de ese diario y de otros diarios que van apareciendo. Yo pienso que tenía una planificación, más o menos, los personajes van por acá, quieren esto, tiene miedo a esto, pero en algún punto en esa planificación aparecían cosas que pueden ser por intuición, por el momento, o porque se van generando. Llevan tiempo en mi cabeza y simplemente estaban ocultas. Ahí, en ese momento, salen. Y con Luis creo que sucedió eso, incluso porque había una intención en ese momento de relacionar a ambos personajes. De alguna manera sus vidas se cruzan pero no de la forma en que uno pensó, al menos como yo pensé al principio. Creo que por eso es que están los diarios y las redacciones y los blogs. Es otro universo cerrado, endogámico, es una parte de la construcción de la personalidad que se va armando. Uno de los personajes la va armando a través del blog. Me acuerdo de que llegué a tener blog, como hubo una época en que todo el mundo tenía un blog y bueno, a veces conocía gente a través de los blogs, era una forma de conocer a las personas. Conocías una parte de las personas a través de sus blogs. Las personas exponían su pensamiento, sus apetencias, a través de los blogs y también me pareció una herramienta interesante para explorar, sobre todo con este personaje, con Werner, que es un tipo que no para de escribir.

Tiene unos límites un poco complicados. ¿Dijiste hasta acá llevo con Werner?

Con los dos me tiré de cabeza. Hasta donde ellos me lleven. Yo probé algunas cosas, pero hay un momento en que, puede quedar medio esotérico, los personajes tienen su vida y si vos los querés llevar para tal lado hace ruido, no cierra. En mi caso lo que me servía era sentarme y observar y ver cómo había sido el recorrido del tipo y más o menos uno se daba cuenta hacia dónde iba, a partir de lo que había visto, de lo que había sido su vida.

Mirá la entrevista completa en el video.


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