No hace falta tener una heladora ni conocimientos avanzados de cocina para preparar postres fríos en casa. Con una licuadora, un tenedor, una bandeja y un rato de freezer, se pueden hacer helados caseros simples, ideales para los días de calor. La clave está en elegir bases fáciles, trabajar con frutas maduras y congelar en recipientes bajos para lograr una buena textura sin esfuerzo.
Existen dos formatos que funcionan especialmente bien sin máquina. El primero es el de palitos, que se arma mezclando los ingredientes, volcándolos en moldes y llevándolos directo al freezer. El segundo es el tipo granita, que se prepara en una fuente baja y se raspa con un tenedor durante el congelado para que quede liviana y aireada. En ambos casos, conviene porcionar y etiquetar para no mezclar sabores ni perder lo que ya está pronto.
Una de las opciones más rendidoras es el helado de banana. Solo se necesitan bananas maduras cortadas en rodajas, congeladas previamente y luego procesadas hasta que queden cremosas. A partir de esa base se pueden sumar cacao, mantequilla de maní o frutas rojas para variar el sabor sin agregar pasos. También funciona muy bien el helado de yogur, preparado con yogur natural, fruta pisada y un toque de miel o azúcar, que después se congela en moldes como palitos y queda fresco y liviano.
Para quienes buscan algo bien refrescante, el sorbete de sandía es una solución rápida. Se licúa sandía fría con un poco de jugo de limón, se vuelca en una fuente baja, se congela y se raspa cada tanto hasta lograr una textura tipo hielo granizado. El mismo método sirve para una granita de cítricos, combinando naranja y limón, o incluso para una versión de café con leche, suave y con sabor intenso, ideal para la merienda en días de mucho calor.
Entre las opciones más clásicas aparece el helado de cacao y leche, que se arma mezclando leche, cacao, azúcar al gusto y una pizca de sal. Durante las primeras horas de freezer conviene revolver un par de veces para romper los cristales y lograr una textura más pareja. Para algo más goloso, el veteado de dulce de leche sobre una base láctea funciona muy bien, se arma por capas y se marca con una cuchara para que quede marmolado al servir.
Algunos detalles simples mejoran mucho el resultado final. Congelar siempre en recipientes bajos ayuda a que el frío actúe de forma uniforme, y raspar o revolver durante las primeras horas evita que el helado quede demasiado duro. Usar fruta bien madura aporta dulzor natural y reduce la necesidad de agregar azúcar. A la hora de servir, sacar el helado unos minutos antes del freezer marca la diferencia, queda más cremoso y mucho más fácil de porcionar.
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