¿A qué edad nos empieza a gustar el tango? Es un poco subjetivo pensar en la respuesta, pero en el imaginario popular hay una carga de que al tango se lo puede apreciar cuando hay historia, experiencia y melancolía.

Guitarras montevideanas llegó para romper el paradigma, mostrar que no hay edad para la música, que la experiencia no siempre va atada a la edad y que el valor de compartir hace brillar mucho más que el talento solitario.

¿Y si se juntaran las mejores guitarras de la ciudad a tocar juntas?, se preguntó Ledo Urrutia en los noventa. "Sería maravilloso", le diría yo. Menos mal que ya lo hizo otro y nació Guitarras montevideanas, la unión de diez de los guitarristas más reconocidos de nuestro país: Julio Cobelli, Eduardo "Toto" Méndez, Ledo Urrutia, Hilario Pérez, Alfredo Sadi, Guzmán Mendaro, Nicolás Ibarburu, Andrés "Poly" Rodríguez, Óscar Pimienta y Henry Hernández. Su unión es un homenaje a la guitarra en el tango, y a una forma particular de tocar, única en el mundo, creada en nuestra ciudad.

El próximo 13 de febrero se vuelven a reunir para tocar en el Solís. Antes, hablamos con Óscar Pimienta y Henry Hernández del grupo, de la experiencia, la juventud y el amor por el público.

 

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¿Cómo surgió Guitarras montevideanas?

Henry Hernández (H.H.): Ya hace muchos años que a Ledo Urrutia se le ocurrió -en 1995, con Julio Cobelli, Mario Núñez y un cantor de Flores- la posibilidad de que todos los guitarristas de primer nivel se reunieran para tocar juntos. Y ahí nació Guitarras orientales. Después hubo muchas sugerencias y muchos de esos temas quedaron en los proyectos intermedios hasta llegar a Guitarras montevideanas. En este proyecto se valora a quienes la integramos. Cada uno aporta mucho. Los nuevos valores, como Mendaro, Ibarburu y Rodríguez han sido alumnos de Julio Cobelli y muestran sus códigos para interpretar el tango.

¿Cómo distribuirán las canciones? ¿Cuál será la participación de cada guitarrista?

H.H.: Jugando con la responsabilidad de acompañar a guitarristas talentosos, el hecho de ser objeto de consulta respecto al guitarrón me emociona. Tomo como que soy "el patrón de la vereda" (risas), un juego de cuando éramos niños. El patrón de la vereda en Guitarras montevideanas es como ser el tamboril piano en la cuerda de tambores, el que lleva la responsabilidad del ritmo y la fuerza. Así que estoy orgulloso de integrar las Guitarras con mi guitarrón.

Óscar Pimienta (O.P.): Mi participación como guitarrista es en la línea de las octavas junto al maestro Hilario Pérez. En esta semana vamos a distribuir el orden de las canciones. Los temas que Cobelli trae al grupo junto con Ledo Urrutia nos exige mayor concentración, pero nos gusta muchísimo. Hemos alcanzado un rendimiento óptimo. La guitarra no solo es integradora para el público sino también para nosotros.

Hablando de integrarse con el público, el pasado 31 de enero hicieron algo muy lindo que fue ensayar en la Plaza del Entrevero, estar ahí con la gente. ¿Cómo estuvo la experiencia?

O.P.: El ensayo abierto al público fue maravilloso. Fue la primera vez que viví esa experiencia, lo más aproximado que habíamos vivido fueron las pruebas de sonido en las dos ediciones de Montevideo tango. Uno de los principales premios para el guitarrista sobre el escenario es el aplauso, la alegría y la participación del público.

H.H.: Yo canto desde que tengo cinco años. Tengo 72. Vengo de un pueblo al que le gusta aprender cosas y no fui ajeno a eso. Pero la experiencia de estar antes de "un toque", como le dice la gurisada, de ir a un escenario a actuar, hacer una promoción con el público es maravilloso. Siempre he bajado del escenario a tocar con el público. Es brillante acercarnos a la gente. Hubo personas que se enteraron por la tele y vinieron corriendo para no perdérselo. Creo que no somos intocables y por eso es muy lindo mostrarles que sentimos la misma necesidad de emocionarnos con la música y de pagar una entrada para ver a un colega y aplaudirlo de pie.

¿Se hace difícil a la hora elaborar el espectaculo tener diez opiniones? ¿No hay lucha de egos?

O.P.: Todos tenemos una amplia trayectoria con el instrumento y la experiencia del escenario. Compartir con los nueve compañeros, si bien nos exige multiplicar la responsabilidad, y puede verse como difícil, a la hora de conformar la actuación manejamos el mismo lenguaje y esos son valores destacables del grupo.

H.H.:Muchos de nosotros venimos de otros géneros musicales fuera del tango. Hay un cariño muy especial entre nosotros, respeto y no nos guardamos los elogios los mayores para los menores. Antes era una rivalidad para imponer quién era el mejor. Aquí no existe eso. Es una muestra de grandeza que los más jóvenes consultaran a los mayores. Julio (Cobelli) es un hombre muy generoso que no se guarda nada. Y cada uno tiene una experiencia increíble en diversas ramas: Óscar Pimienta tiene ocho discos de oro con la música tropical; Ledo Urrutia es el cantante de tango que ha salido más veces fuera del país y es el que mejor se acompaña con la guitarra cantando tangos. Yo me asombro que la gente joven con premios nacionales e internacionales nos tome como referentes... Es maravilloso.

¿Es eso lo que los hace una agrupación especial?

O.P.: Nos hace especiales la guitarra. La guitarra es pacificadora, transmite todos los estados de ánimo que el artista quiera proyectar o transmitir desde el mismo lugar. Es una escuela, de la guitarra popular que lleva muchos años. Hemos interpretado a nuestros maestros, especialmente a los del grupo como Cobelli, Toto Méndez, Sáez... Verdaderos Cultores. También Mario Núñez o Alberto Garriera, una escuela que se caracteriza por el sonido. Estamos en un grupo de referentes y una generación nueva, Guitarras montevideanas es abrir la cabeza y el corazón, pero sobre todo es establecer un punto de partida para que la cultura se vea fortalecida por la identidad del sonido de la guitarra popular uruguaya.

H.H.: La integración de las personas, diferentes edades, diferentes formas musicales, el respeto. Pero sobre todo el cariño sincero que hay entre nosotros, el abrazo, las ponderaciones. Guardarse un elogio es un pecada y cada uno de las Guitarras montevideanas es un diamante que proyectar para otro lado. Siendo autores y compositores es maravilloso poder compartirlo con ellos y que ellos sugieran que cante una de mis canciones. Es un orgullo.

 

*Guitarras montevideanas se presenta dentro del ciclo "Lunfarda" en el Teatro Solís. El espectáculo será el 13 de febrero, a las 21 h. Entradas en venta por Tickantel, Red Pagos, Abitab y boletería del Teatro Solís.

 

Montevideo Portal | Lorena Zeballos
lorena.zeballos@m.uy