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La banda de Damon Albarn resumió en dos horas la banda sonora de una época, ante un público fiel y agradecido.

Unos dibujitos no lograban reunir a tanta gente en Montevideo desde La Era del Hielo 4. Anoche, el Velódromo estuvo casi repleto para ver a Murdoc, Russel, 2-D y Noodle, los integrantes virtuales de Gorillaz, la banda creada por el cantante Damon Albarn y el dibujante Jamie Hewlett.

El mundo post-industrial en el que suelen moverse los miembros virtuales del grupo, sin embargo, estuvo este miércoles en segundo plano, dejando más relevancia a la puesta en escena de una veintena de músicos, entre la banda estable comandada por Albarn y la lista de invitados que colaboraron en canciones aisladas.

Si en su último disco (Humanz) el grupo de Albarn quiso crear la banda sonora bailable del fin del mundo -influido especialmente por la era Trump- ayer el clima puso lo suyo para acompañar ese espíritu y la estética que Hewlett le dio al mundo de Gorillaz. Poco después de las 22, cuando se apagaron las luces para dar entrada al grupo -luego de los shows redondos de Atlas y Juana Molina- el cielo dejó caer unas pocas gotas. Cuando el pulso del bajo de "M1A1" se extendió por el Parque Batlle, minutos después, la lluvia ya era una cortina cerrada.

A nadie le importó. El público se emocionó con la melodía infalible de "On melancholy hill", calentó las piernas con "El mañana", saltó con "Punk", fingió educadamente que el repertorio culminaba con "We got the power" y finalmente explotó con los bises de "Feel good inc" y "Clint Eastwood".

El agua duró prácticamente las dos horas del show, pero la presencia de Gorillaz en Montevideo fue una celebración de principio a fin para la multitud. Casi culminando la presentación, la cantante francesa Jehnny Beth lo reconoció con un balbuceante pero sentido "fueron muy valientes con la lluvia" en español. Ya antes, Albarn se había mostrado emocionado y agradecido con el público, que aguantó estoico a base de mover los pies. Faltaba todavía un rato para el protocolo usual de los shows de estadios (la bandera del país local, la presentación de los músicos), que no cambió el clima de fiesta.

En el medio, Gorillaz ofreció lo mismo que en su carrera: un compendio perfecto de pop, rock, electrónica y hip hop que resumió en dos horas la banda sonora del cambio de siglo y de los años que vendrán. Puede que sean épocas jodidas, pero pese a todo Gorillaz sabe cómo hacerte bailar.

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