Bravucón, enemigo del capital financiero o simplemente juguetón, un gatito se instaló sobre un cajero automático en Israel, y desde allí se dedicó a obstaculizar el uso del aparato.
Tal como se muestra en las imágenes, cuando el potencial usuario aproxima la mano a la pantalla de la máquina, el minino responde -entre bostezos- con un lánguido e inofensivo zarpazo.
El video, publicado la semana pasada en Youtube, ha acumulado cientos de miles de reproducciones.