Cultura

Gabriel Calderón: “No hay límites para la ambición, como no hay límites para los sueños”

El dramaturgo uruguayo estrena su obra “Historia de una jabalí o Algo de Ricardo” en Madrid.

14.04.2021 11:35

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2021-04-14T11:35:00
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La obra de Gabriel Calderón "Historia de una jabalí o Algo de Ricardo" llega este jueves al Teatro madrileño de la Abadía, y propone una reflexión sobre los límites de la "ambición humana" a través de un actor al que le proponen interpretar a Ricardo III, un hombre con ansia de poder, con maldad y resentimiento.

"La ambición humana es maravillosa, no es mala, pero cualquier exceso resulta fatal", explicó a Efe, el dramaturgo, quien considera que "la superación y el deseo de prosperar es maravilloso".

"No hay límites para la ambición, como no hay límites para los sueños. La competencia es buena, es sana", añade Calderón, autor y director de esta pieza de teatro que estará en La Abadía hasta el próximo 25 de abril.

De la obra explica que cuenta la historia de Ricardo III, personaje icónico de Shakespeare, a través de un actor que lleva toda la vida haciendo papeles secundarios y piensa que merece esta oportunidad.

Durante la construcción del personaje, las afinidades entre el actor y el monarca inglés empiezan a aflorar. "Ambos son ambiciosos, tienen maldad, ansias de poder, mucho resentimiento y mucha envidia", detalla este dramaturgo.

A medida que se entrelazan en este monólogo la historia del actor, interpretado por Joan Carreras, con la del rey; la relación entre el actor, el personaje y el espectador es cada vez más estrecha.

"Cuando hay público, hay teatro", dice el dramaturgo, quien reconoce que le apasiona cómo el público influye sobre las decisiones de los actores en el escenario: "A veces les lleva a improvisar y eso es maravilloso".

Con más de veinte obras de teatro escritas y representadas en Argentina, Brasil, Panamá, México, Perú, Francia, Italia o España, Calderón logra mostrar el teatro uruguayo al mundo, además de interpretar y dirigir piezas teatrales. "Soy un dramaturgo que actúa y un dramaturgo que dirige".

Si en el mundo del teatro hay una guerra, "corro para agarrar las armas de la dramaturgia, me siento más pleno y contento", reconoce este apasionado del teatro, una de las voces más originales del momento con piezas como "Mi pequeño mundo porno" (2010), "Tal vez la vida sea ridícula" (2016) o "Ana contra la muerte" (2020).

Dice que lo que más le entusiasma es seguir desarrollando su escritura. "Soy dramaturgo porque amo el teatro. La dramaturgia es mi mundo porque el teatro es mi pasión", añade.

"No escribo nada que no sea teatro. Soy incapaz de escribir cualquier cosa, a no ser que sea una poesía o un ensayo para una pieza teatral", cuenta Calderón, que prefiere dirigir sus propios textos.

Calderón también se sube al escenario, "la actuación me da la posibilidad de portar en el cuerpo unas escrituras, tempestades literarias que vienen del papel".

El teatro tiene más de 3.000 años, nada ha podido con él; la pandemia por la covid-19 tampoco, pero "su situación es muy compleja y delicada en estos momentos", comenta el dramaturgo, que recuerda que "la cultura suele estar en los discursos, pero no en las prioridades de los políticos".

Con la que está cayendo y muchas salas de teatro cerradas, considera "un privilegio" seguir trabajando en lo que ama y, con cierto pudor y mucha prudencia, adelanta que está con varias producciones que se estrenarán en Italia, Alemania y Francia, además de estar "especialmente ilusionado" con llevar su teatro a Croacia.

Fuente: EFE