El uso creciente de medicamentos para la pérdida de peso podría generar ahorros significativos en la industria aérea, al reducir el consumo de combustible asociado al peso total de los aviones. Así lo plantea un nuevo análisis de Jefferies Research Services, que proyecta un impacto económico relevante si estas terapias se expanden de forma masiva en Estados Unidos.

El informe parte de una premisa conocida en la aviación: el gasto de combustible está directamente vinculado al peso transportado, incluidos pasajeros, equipaje y carga. Por eso, incluso reducciones pequeñas pueden traducirse en ahorros importantes. A diferencia de otros ajustes —como materiales más livianos o cambios en el servicio a bordo—, el peso de los pasajeros históricamente quedó fuera del control de las aerolíneas.

Según Jefferies, si la población que vuela fuera, en promedio, un 10% más liviana, el peso total de los pasajeros en cada vuelo caería cerca de 2%, lo que implicaría una reducción aproximada del 1,5% en el consumo de combustible y un aumento estimado del 4% en las ganancias por acción del sector.

Para dimensionar el efecto, los analistas modelaron un Boeing 737 Max 8, con un peso en vacío de unas 50.000 kilogramos y capacidad para 20.000 kilogramos de combustible. Con 178 pasajeros que promedian 90 kilogramos cada uno y unos dos kilogramos de carga adicional por persona, el peso total al despegue ronda los 82.200 kilogramos.
Si el promedio por pasajero bajara a 73,5 kilogramos, el peso total se reduciría a unos 80.740 kilogramos.

Esa diferencia, aplicada a grandes flotas, tendría un impacto económico relevante. Jefferies estima que las cuatro principales aerolíneas estadounidenses —American Airlines, Delta Air Lines, Southwest Airlines y United Airlines— podrían ahorrar en conjunto unos US$ 580 millones anuales en combustible.

Las compañías aéreas prevén gastar este año alrededor de US$ 38.600 millones en jet fuel. El nuevo cálculo actualiza un análisis similar publicado en 2023 y se da en un contexto en el que los laboratorios farmacéuticos avanzan en versiones orales de estos tratamientos, lo que podría ampliar aún más su alcance en la población.