La escena es en principio conmovedora: un pobre perro se desplaza a duras penas y arrastrando sus patas traseras. Esta situación hizo que numerosos internautas temieran los más obvio: el animalito había sido atropellado en la calle. Y para colmo, nadie parecía dispuesto a socorrerlo.
Sin embargo, los hechos posteriores invalidan semejante hipótesis: cuando finalmente un conductor detiene su coche y baja a interesarse por la salud del can, este demuestra ser capaz de apoyarse normalmente sobre todas sus extremidades, y se marcha muy tranquilo.
La actuación del perro se viralizó rápidamente, provocando hilaridad, pero también perplejidad: ¿por qué hacía eso el perro?
Federico Vilaplana, presidente del Colegio de Veterinarios de Cádiz, España, fue consultado al respecto por el periódico local As, y opinó que probablemente se tratara "de un comportamiento adquirido".
En resumidas cuentas, el profesional sugiere que una persona le enseñó al animal a hacer esa gracia, mediante el ancestral método de la recompensa ante el truco. "Hay perros que aprenden a simular cojeras para luego recibir mimos", señala.
Por otra parte, no faltan los internautas que sugieren que tal vez sólo quería rascarse el vientre contra el suelo.