La Ciudad Vieja de Montevideo volvió a ser escenario de los tradicionales festejos de Fin de Año, en esta jornada marcados por un mediodía de calor agobiante en la capital.
Trabajadores de oficinas, comerciantes y vecinos se sumaron a la celebración que combina música, espuma, agua y papel picado.
Así, con el correr de las horas, la Ciudad Vieja fue reflejo de una tradición que combina espontaneidad y pertenencia, en un ritual que forma parte de la identidad cultural del barrio.