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Muy uruguayo

El chivito nació por casualidad y ahora tiene su primera Fiesta Nacional en Punta del Este

Don Antonio Carbonaro improvisó el plato en el bar El Mejillón en 1944; su hija contó cómo aquella receta llegó a vender mil por día.

04.10.2026 17:28

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Por Gustavo Descalzi
gustavodescalziok

Veintiocho años después de que se presentara la primera iniciativa para honrar el patrimonio gastronómico de la península, Punta del Este tuvo su primera Fiesta Nacional del Chivito. La organizaron la alcaldía local y la Corporación Gastronómica, con más de 20 stands donde cada cocinero presentó su propia versión del plato como homenaje a don Antonio Carbonaro, el hombre que lo inventó por accidente en 1944 en el bar El Mejillón de Punta del Este.

Graciela Carbonaro, hija de Antonio, contó la historia a Montevideo Portal con la precisión de quien la ha repetido muchas veces, pero sin perderle el sabor.

“La historia de cómo surgió este plato es bien particular y surgió por casualidad. Mi padre tenía el restaurante El Mejillón, que estaba haciendo cruz con el casino Míguez; entonces una noche, como a las 4 o 5 de la mañana, apareció una pareja cuya señora, según papá, tenía acento cordobés. Pidieron comer chivo, y como papá decía que ningún turista puede irse descontento de Punta del Este, improvisó un plato con un churrasco finito y tierno de lomo, le agregó jamón y tostó una roseta, un pan tipo francés con manteca, y se lo llevó a la mesa. Así, de la casualidad y del deseo de mi padre de atender a todos, nació este plato que hoy nos identifica. Luego se le agregó lechuga y tomate, y a partir de ahí cada uno lo interpreta como lo desea”, contó.

La pregunta inevitable tiene una respuesta que dice mucho del espíritu de Carbonaro. “Mi padre decía que era un plato que le había dado tanto al restaurante, llegamos a hacer más de mil chivitos por día, y como se había esparcido por todo el país y el mundo, papá quiso que este plato fuera un motivo para compartir con familia y amigos. Así que hoy es un símbolo nacional y cuando alguien en cualquier parte del mundo habla de nuestro país, seguro le dirán que probó o conoce el chivito”, contó Graciela.

La decisión de no registrar ni patentar el plato lo convirtió, paradójicamente, en algo más grande: un bien común, una seña de identidad que cada cocinero uruguayo reinterpreta a su manera. Eso fue exactamente lo que celebró la primera Fiesta Nacional del Chivito en Punta del Este: la multiplicidad de versiones de un sándwich que nació de la improvisación y terminó siendo el plato más reconocible de Uruguay en el mundo.

Por Gustavo Descalzi
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