Contenido creado por María Noel Dominguez
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Cambio de hábito

El boom de Ozempic vacía armarios y sacude el mercado de ropa de segunda mano

Miles de personas venden su ropa tras perder peso con semaglutida, desatando un ajuste en la moda

21.05.2025 08:22

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2025-05-21T08:22:00-03:00
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La farmacéutica Novo Nordisk acaba de presentar un primer trimestre histórico: 3.891 millones de euros, un 14 % más que en 2024. El responsable: Ozempic, el ya célebre fármaco para la diabetes que, gracias a su eficacia para inducir pérdida de peso, ha desatado una auténtica revolución médica, social... y ahora también textil.

El cruce entre la explosión del uso de agonistas GLP-1, como la semaglutida, y el mercado de ropa de segunda mano está marcando un cambio estructural en el consumo. Plataformas como Vinted, Poshmark, Vestiaire Collective y Goodwillfinds lo están registrando: miles de personas están vendiendo su ropa de tallas grandes tras adelgazar significativamente.

Según datos del sector, desde 2023 se ha visto un incremento de más del 100 % en anuncios de ropa 3XL, y un 78 % más de publicaciones que incluyen la frase “pérdida de peso”. El fenómeno, detectado primero por los algoritmos y bases de datos del comercio de segunda mano, no ha pasado desapercibido para las grandes marcas.

El ajuste silencioso del guardarropa

El patrón es claro: personas que pierden peso rápidamente purgan sus armarios y colocan en el mercado prendas en buen estado que ya no les sirven. Este “adelgazamiento colectivo” ha generado una sobreoferta de ropa en tallas grandes, pero una demanda mucho menor, lo que comienza a desbalancear los inventarios del segmento de reventa.

El fenómeno está impactando incluso en el sector del lujo. Marcas como Levi’s, Patagonia y Carhartt WIP han desarrollado tiendas propias de reventa para adaptarse a la tendencia, conscientes de que la reventa ha sido uno de los pocos motores de crecimiento del retail desde 2021, según Vogue Business.

¿Está la moda preparada para este cambio?

El ascenso meteórico de Ozempic y otros fármacos similares —que ya usa 1 de cada 8 estadounidenses, según Fortuneestá alterando hábitos de consumo, modelos de negocio y colecciones enteras. A medida que la silueta media de los consumidores cambia, las marcas deberán revisar qué producen, para quién y en qué proporción.

Las consecuencias no son menores. Se prevé un reajuste general del sistema moda: desde los patrones de confección hasta los algoritmos de recomendación, pasando por los sistemas logísticos y los modelos de negocio del fast fashion y la sostenibilidad.