Contenido creado por Cecilia Franco
Ajedrez para todos

AJEDREZ PARA TODOS

El asombroso experimento de las hermanas Polgar

Uno de los experimentos más exitosos de la historia del deporte y educación plantea dilemas sobre la genialidad, la competencia y la infancia.

07.06.2021 12:22

Lectura: 4'

2021-06-07T12:22:00
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Por Juan Andrés Topolansky

¿Los genios nacen, o se hacen? Esa fue la pregunta con la que László Polgár se obsesionó durante sus años de universitario, y que lo llevó a estudiar las biografías de 400 grandes intelectuales como Sócrates y Einstein. Nacido en Hungría y ajedrecista aficionado, llegó a la conclusión de que los prodigios no nacen con un gen especial, sino que se construyen en base a una educación y entrenamiento especiales. Motivado por esta convicción, diseñó un método pedagógico para convertir a sus propias hijas en genias.

Susana, Sofía y Judit fueron educadas en su casa por sus padres en diversas áreas como idiomas extranjeros y matemáticas. Junto a su esposa Klara, Lázló decidió entrenar a sus niñas en ajedrez para probar su tesis, por ser un campo objetivo y cuyo progreso es fácil de medir. El experimento comenzó en 1970 bajo la premisa de que cualquier niño sano podía convertirse en genio siempre y cuando su educación comenzara antes de los tres años y la especialización a los seis. Vivían en un apartamento modesto en Budapest, forrado de libros, imágenes y documentos relacionados al ajedrez.

Sofia resultó ser la menos exitosa de las tres hermanas, aunque llegó a ser la sexta mejor jugadora del mundo. Luego abandonó el deporte y se dedicó a estudiar arte y a ser madre. Susan se convirtió en la segunda del ranking de mujeres y compitió para EEUU además de su país natal. Judit, la más joven de las tres, que absorbió desde sus primeros días la fiebre por el ajedrez ya presente en su hogar y familia, fue la mejor ajedrecista femenina durante 20 años, y la única mujer en derrotar al genio masculino Garry Kasparov (además de otros campeones mundiales como Anand y Topalov).

Judit Polgar de blancas contra el poderoso campeón indio Anand (1998). Para los ajedrecistas: ¡Juegan blancas y ganan!


Foto: Judit Polgar de blancas contra el poderoso campeón indio Anand (1998). Para los ajedrecistas: ¡Juegan blancas y ganan!

Uno de los logros colectivos de las hermanas fue liderar al equipo femenino de Hungría para derrotar por primera vez a la Unión Soviética en la Olimpíada de Ajedrez y obtener la medalla de oro. Las tres formaban parte del equipo húngaro y Judit, que tenía solo 12 años, fue la jugadora con mejor rendimiento del torneo, ganando 12 partidas de 13 y empatando una.

Años más tarde, Judit Polgar manifestó en una entrevista que su infancia había sido feliz. El ajedrez se volvió su vida y la de sus dos hermanas y, al contrario de lo esperable, se convirtieron en adultos equilibrados, sociables y relajados. Según un periodista que lo entrevistó, la clave de la felicidad para Lázló consiste en trabajar duro para crear nuestra propia suerte. El trabajo sumado a la suerte equivale a genialidad, y un genio tiene mayores chances de ser feliz.

Lo cierto es que el revolucionario experimento del matrimonio Polgar logró el resultado esperado. Lázló y sus métodos recibieron todo tipo de críticas, pero él nunca negó que estuviera experimentando con sus hijas ni lo consideró algo negativo. Escribió un libro titulado "Educa a un genio!" fomentando su descubrimiento. Pero cabe preguntarse si las tres hermanas Polgar no nacieron con cualidades prodigiosas, y ello contribuyó a su éxito más que su entrenamiento. ¿El método Polgar recogería los mismos resultados aplicado a cualquier infante? Es un debate casi imposible de saldar, y la discusión sobre los genios, sus cualidades y sus condiciones iniciales sigue en pie.

El experimento también probó un punto sobre la igualdad de capacidad de las mujeres para competir en ajedrez contra los hombres. En 1996 Judit Polgar entró en el top 10 de ajedrecistas de cualquier sexo, hito que no sido repetido aún por ninguna otra mujer. La presencia casi exclusiva de jugadores masculinos en la élite del ajedrez mundial responde muy probablemente a una inequidad en la formación, a un bagaje cultural y a las limitaciones generadas por el ejercicio de la maternidad, aunque algunas personas aún sostienen que los hombres tienen una capacidad mayor para rendir bien en el deporte mental. Es otro tema que no ha sido completamente resuelto, y se sigue debatiendo si debería cambiar el sistema de torneos separados por sexo y unificar la competencia entre hombres y mujeres.

Esta columna forma parte del proyecto Ajedrez para Todos. Por consultas o aportes, ajedrezparatodosuy@gmail.com o 098 717 828.