Entrevistas

Jorge Drexler

ENTREVISTA CON JORGE DREXLER

Antes de su recital en el Cine Plaza este 21 de abril, charlamos con Jorge Drexler sobre su relación con el público uruguayo, con el Cabo Polonio, su intimidad post-Oscar y otros temas de naturaleza transoceánica.

18.04.2007

Lectura: 8'

2007-04-18T00:00:00
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La guitarra y voz de Jorge Drexler regresan al país este 21 de abril para presentar su más reciente disco: "12 segundos de oscuridad", un nuevo compendio de canciones narradas con talento y sensibilidad.

En su nuevo álbum, Drexler logra moverse con la misma soltura y habilidad que en el manejo de su vida privada, sobre todo tras el salto masivo post- Oscar. A través de las canciones va desgranando vivencias personales, reflexiones y situaciones derivadas de su propia intimidad, matizadas con mucha habilidad entre línea y línea.

Y es que fuera del ámbito artístico Drexler esquiva con mucha cortesía cualquier alusión a su vida íntima, la misma cortesía que lo llevó a soportar con cara de póquer la intepretación de "Al otro lado del río" a cargo de Banderas y Santana en los premios Oscar. La agonía penosa por la que pasó -mientras el dúo latino partía cada estrofa con una motosierra- no le impidió comportarse con la elegancia que lo caracteriza dentro y fuera del escenario.

Ahora, a Drexler le toca jugar de locatario tras haber realizado una gira exitosa por los Estados Unidos presentando sus últimas canciones. En esta pequeña entrevista, el compositor no sólo recuerda la tortura encarnada en la guitarra hiperactiva de Santana: también nos cuenta sus sensaciones de regreso al país y otros temas vinculados con su último disco.


- A pocos días de presentar tus nuevas canciones aquí, ¿el público uruguayo te sigue pareciendo el más crítico de los que conocés?

Siempre es raro generalizar así... pero ya que me preguntás, me aventuraría a decir que el público uruguayo tiene muchas características en común con el del norte de España: Asturias, País Vasco, Cantabria, Galicia, Cataluña... Te escucha atentamente y con una especie de timidez crítica demora en entregarse. Pero cuando lo hace, es con un cariño desbordante y duradero. No va a por el efecto fácil, ni por los ornamentos, sino por saber quién sos en el fondo y que es lo que tenés para decir.

- Pero hasta entrados los años 90, cuando llegás a España y comenzás a tener éxito, ¿te sentías ignorado por el Uruguay?

No. Siempre me consideré sorprendentemente privilegiado por la atención que el público le brinda a mis canciones. Lo que pasa que la difusión de un proyecto artístico de las características del mío, siempre es gradual. Uno aprende a ser paciente y a disfrutar del privilegio de vivir de lo que más le gusta hacer. Cuando tocaba en Taj Mahal para 25 personas era el tipo más feliz del mundo.

- Y si hubieras decidido quedarte en Uruguay y no aceptar la invitación de Sabina, ¿cómo creés que sería tu carrera actual?

No tengo ni idea. Probablemente hubiera intentado abrirme camino en Argentina y Brasil. Y después, a la larga, habría cruzado a España. De cualquier manera te cuento que, por ejemplo, el contacto con Walter Salles (director de "Diarios de motocicleta"), no vino desde España, sino desde Uruguay, Brasil y Argentina...

- Tu último disco tiene varias alusiones al Cabo Polonio, la más directa en el propio título... ¿este acercamiento puede considerarse una reacción ante una fama muy masiva y súbita, que conlleva algunas características que vos has rechazado?

Voy al Cabo Polonio casi desde que nací. La costa de Rocha ha cumplido un papel muy importante en mis canciones, desde mi primer disco. Llevaba un tiempo sin quedarme ahí y el reencuentro con ese lugar me regaló el contenido de "12 segundos de oscuridad". Citarlo en la gráfica y en las letras fue un intento de devolverle algo de lo mucho que me dio. Y también de reconectar con cosas que se vuelven importantes en tu vida en momentos de movimiento y cambios. La fama y la masividad (dos cosas de las que carezco, por suerte), en todo caso, quedarían siempre fuera de mis procesos personales y artísticos.

- Sin embargo, ¿es cierto que rechazaste hacer un concierto gratuito en Cabo Polonio?

No. Más bien lo contrario. Mi estadía en el Cabo suele consistir de conciertos gratuitos desde que me levanto hasta que me acuesto.

- Volviendo al tema de la exposición pública... ¿en las épocas post- Oscar te sentiste invadido en nuestro país, ya sea a través del cariño de la gente o la curiosidad de la prensa?

Muy poco. Solo por unos días y luego todo volvió a su cauce normal. Por suerte, tanto la prensa como la gente en general en nuestro país no se toma muy en serio los fenómenos mediáticos. Eso es - en mi opinión - un importante indicador de salud mental en una sociedad. Y el cariño verdadero nunca invade. La histeria sí, pero no suele ser nuestra enfermedad nacional; y además, quiero creer que yo tampoco colaboro en generarla.

- Ya que mencionamos los Oscar... ahora que pasó un tiempo, pidiéndote honestidad total y sin juzgar sus buenas intenciones, ¿no te pareció verdaderamente criminal la versión de "Al otro lado del río" de Banderas y Santana, sobre todo por el lado de Santana?

Criminal, no... muy mala, sí. Pero me consta que la intención y la actitud de Banderas estaban bien encaminadas. En lo personal, se portó como un caballero conmigo. Santana no sé, porque ni se acercó a saludar. No pareció importarle más que su propio show.

- En cuanto al disco, tras el reconocimiento masivo de los últimos años no deja de sorprender un poco que "12 segundos de oscuridad" sea más oscuro que luminoso por momentos, en cuanto al tono. ¿Es reflejo de tu momento actual o producto de esa fama o exposición pública de la que hablamos, con la que no estás completamente cómodo?

De la paleta anímica de la vida, me interesa todo. Y aunque no me interesara todo, tarde o temprano -si tenés una existencia completa- te toca vivir todo. Lo que se me ocurre hacer a mí, que escribo canciones, es ser consecuente con lo que siento en ese momento, más allá de oportunismos mediáticos. Siempre hice lo que sentía, más allá de si era o no oportuno. Me encanta el reconocimiento que tiene mi trabajo y es por lo único que quiero ser conocido. Y con respecto a la fama, ni la busco ni la eludo. No actúo, ni compongo, en función de mi imagen pública. ¡Si fuera así te aseguro que hubiera escrito otro tipo de disco para este momento en particular!

- ¿Cómo fue tu experiencia en la reciente gira en Estados Unidos, ante un público cultural e idiomáticamente distinto?

Me vine muy gratamente sorprendido del trato que recibí por parte del público en Estados Unidos. Y había hispanoparlantes y angloparlantes casi por partes iguales. Noté que está pasando algo curioso: se está desmoronando el antiguo estereotipo latino y se está ampliando la percepción de lo que viene del mundo de habla hispana. Fijate lo que pasa con el mundo del cine, donde los directores hispanos que más camino se están abriendo no responden a la estética Miami. En la música, creo que aún vamos atrasados.

- ¿Y cómo describirías la experiencia en el Tonight Show de Jay Leno, que aquí desgraciadamente no pudimos ver? ¿Cómo fue su reacción ante el primer músico uruguayo que participaba en su programa?

Nota aparte: Diez días después de obtener el Oscar, Drexler estuvo invitado al hiper famoso y estupendo show televisivo nocturno del comediante Jay Leno, donde compartía cartel con el actor Ewan Mc Gregor y Nicole Ritchie. Desgraciadamente, por una cuestión de papeleo, Drexler debió cancelar su presentación pero fue invitado nuevamente un tiempo después.

En el Tonight Show me sentí curiosamente cómodo. Todo el equipo era súper meticuloso y amable, incluido Jay Leno, que viene a tu camerino a saludar y a conversar antes del rodaje. Casi no sentías la presión de estar en un programa de esas dimensiones. Y tienen un don para hacer sonar en vivo maravillosamente lo que tocás. Fue una lección.

- Para finalizar, y como recomendación antes de tu show en el Plaza... ¿qué música estás escuchando en este momento, tanto de Uruguay como del resto del mundo?

El último disco de Martín Buscaglia (por cierto quiero saludarlo a él, a Ana Prada y a mi hermano Daniel por la nominación a los Gardel en las categorías más importantes. Deberíamos estar todos muy orgullosos de ellos.) De Brasil Beto Vilares y de Costa Rica Walter Ferguson.

Quisiera aprovechar para reflexionar acerca de porqué, de esos tres discos uruguayos que figuran en los premios de la música argentina, sólo uno está editado (el de Martín y no sin esfuerzo) en nuestro país. Eso es un tirón de orejas para nuestra industria discográfica. Llegué a leer un medio de prensa uruguaya que identificaba a dos de esos músicos como argentinos. Otro tirón de orejas. Después somos especialistas en quejarnos de la poca atención que recibieron en vida artistas como Eduardo Mateo o El Príncipe...

Drexler estará en el Cine Plaza este 21 de abril a partir de las 21 horas. Si quieren ir haciendo boca antes de verlo personalmente los invitamos a darse una vuelta por nuestro especial del show. También les ofrecemos el video de Transoceánica.

Montevideo Portal