Entrevistas

Lo que es de César

ENTREVISTA A CÉSAR TRONCOSO

Protagonizó dos de las películas uruguayas más exitosas de los últimos años: "El baño del Papa" y "El viaje hacia el mar", además de actuar en la reciente "Matar a todos". Sin embargo, hay bastante más en la vida del actor César Troncoso, como él mismo nos narra en una charla de bar muy variada.

14.12.2007

Lectura: 15'

2007-12-14T15:31:00
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ESCENA 1
EXTERIORES. CALLE DEL CENTRO. DÍA


CÉSAR, de unos cuarenta y pocos años, otea la calle y mira el reloj con cierta ansiedad. Se nota que está esperando a alguien que llega tarde, pero no parece molesto. César es un actor de cine y teatro, con algún que otro premio Florencio en su haber y con el antecedente de haber formado la mítica dupla cómica Suárez-Troncoso.
CÉSAR siente pasos, se da vuelta y se enfrenta con EL ENTREVISTADOR, una figura desaseada, sudorosa y con la impuntualidad retratada en el rostro


ENTREVISTADOR
(murmura)
Perdón, César, el ómnibus demoraba

CÉSAR
(comprensivo)
No pasa nada, ¿entramos a este bar, no?

CORTE A:
INTERIORES. BAR PECERA. DÍA

CÉSAR toma un cortado y espera con paciencia su trigésima entrevista desde que "El baño del papa" fuera seleccionada para el Festival de Cannes y comenzara una gira internacional de premios.



- Aunque muchos te conocen por tu labor actoral, lo primero que yo recuerdo de César Troncoso es haber visto un cómic muy bueno... ¿dejaste esa actividad?

Yo lo que más hice, desde siempre, fue dibujar. Tenía un altillo en el que me dedicaba a eso, y una vez que quise aprender me anoté en la Figari, donde aguanté un año y medio. Yo venía con intenciones de dibujar algunas cosas determinadas, y en la Figari te ponían la naranja, el trapito, las cafeteras y había que hacer dibujo natural. Eso lo dejé, pero luego me presenté a un par de concursos y me los echaron a la miércoles, con muy buen criterio. Estaban bien excluidos. Yo dibujaba historietas... fue así que me llamaron para hacer una página en Mate Amargo en la época de la comisión anti razzias y el primer rock nacional. Más tarde me presenté a un concurso del Salón del Cómic y me dieron una mención especial, pero nunca gané nada por dibujar, aunque me anoté en varios.

- ¿No seguiste dibujando?

Siempre. Lo que no hago es mostrar. Son dibujos con aires historietísticos y a veces los acompaño con un texto, pero me discontinué mucho.

- Otra faceta tuya que no se conoce tanto es tu pasaje por carnaval.

Sí, en la Naranja Mecánica, que eran humoristas. El carnaval me gustaría retomarlo, en particular la murga. Por lo menos probar alguna vez, porque yo no creo que el carnaval sea algo menor. Es un género teatral aunque con algunas modificaciones. Es una representación fuera de la sala que se hace en tablados pero que no deja de ser teatro

- ¿Participaste alguna vez en los libretos?

No, sólo actoral. Los que escribían eran el Gallego Vidal y Alejandro Salkin.

- Y cuando empezaste el dúo Suárez-Troncoso, con Roberto Suárez, ¿trabajaban juntos a la hora de escribir?

La dinámica de Suárez-Troncoso era que cada uno escribía lo que se le ocurría, después se lo mostraba al otro y si uno tenía algo para corregir o agregar lo hacía. Eran sketches sueltos y cada uno de ellos era de autoría personal. En general no escribíamos a medias: si había cuatro piezas eran dos y dos, probablemente.

- ¿Después de Suárez-Troncoso volviste a trabajar en guiones?

No, a mí me gustaría mucho escribir y creo que no lo hago mal. Lo que me pasa con la escritura es que tengo muy buen impulso de arranque y a la tercera página me muero, sólo sirve para sketches. Igual escribir y que te resulte satisfactorio es un parto, aunque tengo un par de cosas escritas, obras de teatro... malas
EFECTO SONORO: RISAS
Son malas...

- ¿Se las mostraste a alguien?

Sí, y las releí también... y son malas, aunque hay cosas desastrosas y otras un poco mejores. También escribí un guión que no estaba del todo mal, pero mi problema principal es la pereza. Me quedo en casa haciendo zapping en vez de sentarme a escribir, lo que es bastante más productivo e interesante. Me da pereza y quizá también cierto cagazo.

- ¿Nunca pensaron revivir a Suárez-Troncoso?

Hace un par de años nos llamaron de TV Ciudad para un programa que era básicamente sobre monólogos. Ahí hicimos un Suárez-Troncoso que escribí yo medio a lo animal, pero que aparentemente funcionó bien. No lo he visto, pero me interesaría mucho. Eso fue algo puntual, pero la impronta era sin dudas de Suárez Troncoso, con los mismos códigos y personajes patéticos.

- El vínculo de ustedes como dupla, ¿cuándo se disolvió definitivamente y porqué?

La dupla se agotó pero por falta de trabajo, porque en realidad Suárez Troncoso siempre funcionó, nunca cayó. Al final íbamos a los lugares haciendo las mismas cosas de siempre, y llegó un punto en que nos dimimos: "esto es impresentable, no podemos hacer de vuelta los tres mismos sketches de hace meses". No teníamos la energía necesaria. Y aparte, paralelo al dúo yo actuaba en otras cosas y Roberto también, además de dirigir y escribir espectáculos propios. Habremos dejado en el 96 o 97.

- ¿Pero no los tentaron para volver a la TV en el 2003, en el programa de Petinatti "Mil perdones"?

Sí, del programa de Petinatti nos llamaron y nos ofrecieron la posibilidad de "hacer algo". Nos dieron libertad para generar alguna cosa.

- ¿Y qué pasó?

Lo que pasa es lo que te decía. Es un parto escribir, y un programa con las características de ése lo tenés que alimentar todas las semanas. Esa continuidad de generar contenidos propios semana a semana te puede llegar a transformar en un berreta, por la propia dinámica del trabajo.

¿Pero te hubiera gustado tener la disposición o la energía para hacerlo?

Me hubiera gustado porque las condiciones en que se nos daba la posibilidad eran muy libres. Era la chance de generar algo propio a ver qué pasaba, y en todo caso morías en tu ley. A veces los códigos de humor ajenos te sirven para laburar y otras veces trabajás como la mona, y en este caso no había imposición ninguna

- ¿No les preocupaba tener que interactuar con Petinatti?

Yo no sé si teníamos que hacerlo. De ser así, hubiéramos tenido que construir algo alternativo de lo que es Suárez-Troncoso en sí mismo. No estaba propuesta necesariamente la interacción. Estaba bueno, pero fue una propuesta fuera de momento, y tampoco fue que dijimos que no a algo impuesto desde afuera.

- ¿Estás desilusionado de la TV como espectador y protagonista? Porque sé que participaste en dos ficciones que nunca salieron al aire...

No sé porqué no salieron, pero creo que es algún tema de dinero. En cuanto a la televisión uruguaya me parece muy mala, así como está. Creo que se llenan los espacios y horarios con más de lo mismo desde hace mucho tiempo: Gran Hermano, Bailando, Cantando... en cualquier momento empezamos con Lustrando o Arrebatando por un sueño. No estoy desilusionado de lo que yo hice, porque ambos proyectos quedaron buenos -uno con Contenidos y el otro con Taxi Films- pero tampoco me interesa mucho participar de la TV en este momento exacto. Sí me parece que se podría apostar a recambiar algunos de estos programas...

- ¿Hay algo que mires y valga la pena?

Sí, Bailando por un sueño (risas). Hay algunas cosas... miro Bendita TV -que a veces son unos animales pero intentan por lo menos un humor que pretende ser ácido-, veo La Culpa es nuestra, miraba Los Informantes, que también me parecía bueno. Lo que sí me gustaría es que hubiera más ficción. Y creo que debe haber una cierta responsabilidad por parte de los canales, porque como espectador hacer frente a la TV es más complicado de lo que parece... te tiene que caer la ficha de que realmente estás haciendo una chotada cuando estás frente a la TV. Programas como "Intrusos" son muy fascinantes, porque ver gente sacando basura para afuera puede resultar atractivo, pero te deja colocado mentalmente en un lugar de mierda. Ellos saben cómo entretenerte, pero lo hacen con el material más bastardo que encuentran.

FUNDIDO A:

La cara de un mozo, preocupado mientras retira los platos de la mesa. CÉSAR lo saluda y habla de personajes del lugar. Al lado del bar, en el segundo piso, funciona el estudio contable en el que CÉSAR, a pesar de ser uno de los actores de teatro y cine más respetados de su país, trabaja los días hábiles

- El artista uruguayo suele quejarse mucho de tener que sobrevivir de otra cosa que no tiene nada que ver con su vocación. Sin embargo, vos no parecés un tipo muy descontento trabajando en una oficina contable.

Yo tuve momentos en los que puteaba a los cuatro vientos por tener que trabajar en una oficina en temas de los que no sé nada o no me interesan, pero en realidad ahora me ha pasado aceptar que la lógica de vida en este país es esa: combinar esto con aquello. Y en este caso el buen clima de laburo y el hecho de que me den una vida, un respiro que no me darían en otro lado me otorga muchas facilidades. Ahora, es claro que las ocho horas eran muy pesadas para mí, y en el momento en que pueda me gustaría dejar la oficina. Yo no tengo vocación de oficinista.

- ¿Cambió tu percepción sobre la magnitud de "El Baño del papa" haberla visto por primera vez en el Festival de Cannes?

Yo no tenía antecedentes con respecto a la película hasta que fui al Festival de Cannes. Lo que me pasó ahí fue que cuando la vi quedé medio extrañado, porque no fui testigo del proceso de posproducción. La película mental que yo tenía era lo que se había hecho en rodaje en Melo y en realidad el resultado es distinto

- ¿Pero quedaste satisfecho o descontento?

Quedé satisfecho pero la primera impresión fue rara. La vi dos o tres veces más y me di cuenta que había que aceptar que la película no es la que uno tenía en la mente sino algo nuevo. Y está buena.

- Volviendo al tema laboral... ¿nunca tuviste que explicar en estos festivales que trabajás como contable, aunque fueras el protagonista de la película?

Sí, lo tuve que explicar varias veces. Bueno, una vez me invitaron a comer mientras se rodaba "Blindness" en Uruguay y pude conocer a Julianne Moore y Mark Ruffalo. Se quedaron hablando conmigo y me comentaron buenas cosas acerca de la película, que habían visto en Toronto.

FLASHBACK
Vemos la cára de CÉSAR, con ojos entrecerrados como si recordara algo. Se produce un fundido y corta a:

EXT. CALLE DE CIUDAD VIEJA. DÍA

CÉSAR llega tímido a un set de filmación, en el que se ve a JULIANNE MOORE y MARK RUFFALO conversando. Al llegar a ellos, junto a CHARLONE, CÉSAR saluda.

CÉSAR (dirigiéndose a MARK en un inglés maltrecho)
Eh.. I know you from the movies

MARK (abrazándolo efusivamente)
No, I know YOU from the movies. I saw your picture

Fundido a la cara de CÉSAR, nuevamente en el bar.

Sí, Ruffalo fue muy efusivo. Yo me impresioné mucho y sólo empecé a decirles "thank you, thank you, thank you", hasta que en un momento Alice Braga me dice: "¿Te querés quedar a comer con nosotros?", y en realidad me hubiera gustado, pero tenía que volver al trabajo y además me cagué (risas). Les tuve que decir que volvía al trabajo. Ahí César Charlone (director de "El Baño del papa") tuvo que explicar cómo funciona la cosa acá en Uruguay.

- ¿Fue Charlone el que te invitó a ver el rodaje de Blindness?

Aproveché que estaba acá para ir a saludarlo, además de cholulear un poco. Yo trato de tener un perfil bajo pero soy un cholulo de mierda. (risas) Lo fui a saludar, pero ya sabía que podía ir al rdoaje y de hecho Charlone me había dicho que si quería laburar en la película no había problemas, pero no tenían papeles sino trabajo de extras.

- Pero eso no te interesaba mucho...

No, capaz que por la guita, pero tampoco tenía necesidad. No tenía ganas. Y eso que yo no tengo idea si se gana un lugar interesante en Uruguay con el protagónico de una buena película, y de ganarlo cuánto dura o cómo se conserva. Yo no sé nada de eso. No me queda claro que yo me haya prestigiado y que eso quede instalado en la gente. No va a pasar, creo yo.

- ¿Cómo ubicás al Baño del Papa en el espectro de películas uruguayas? ¿Entre las más importantes?

Sí, es mejor que "El lugar del humo", eso que quede claro (risas)

Aclaración: "El lugar del humo" es una película uruguaya del año 1978, dirigida por Eva Landeck, que carece de cualquier tipo de criterio comercial o artístico y se convirtió casi en un chiste recurrente con el correr de los años.

- ¿Pero qué otras películas ponés en el pelotón?

Las que yo considero que están entre las mejores son unas cuantas: de las viejas me gustó "Mataron a Venancio Flores", "El dirigible" -que fue destrozada en su momento pero con una saña que no merecía, porque se trataba de una puesta autoral de Dotta, era una mirada particular-, "El viaje hacia el mar", "Matar a todos" -aunque en éstas trabajé, así que no vale- también "La espera" de Aldo Garay, "Whisky", "25 Watts", "La perrera" y me interesó "Alma mater". Puede que me olvide de alguna, sin embargo.

- En cuanto a tu participación en el teatro, donde estás reviviendo un ciclo exitoso con "El método Gronholm"... ¿sos muy selectivo a la hora de elegir las obras en que participás?

Trato de elegir siempre. Trato al menos de no traicionarme. Si considero que algo es una berretada pero tiene la potencialidad de ser exitosísima, no la agarro. Si pienso que la obra es buena para mí, más allá del riesgo de que no la vaya a ver nadie, la tomo.

- O sea, no hay chances de verte en el Teatro Metro con Mónica Farro, digamos...

Con Mónica Farro no, pero si el Teatro Metro me ofrece algo que sea interesante no me importa. "El Método Gronholm" funcionó muy bien comercialmente y está pensada para una sala que tiene criterios comerciales... Yo trato de que haya un nivel mínimo asegurado, pero me puedo equivocar como todo el mundo

- ¿Tenés alguna obra de cuya participación te hayas arrepentido?

Sí, pero no las voy a quemar. Hay un par de cosas que hice que no me gustaría repetirlas nunca más. Yo me manejo con mis criterios, en los cuales muchas veces le erro, pero dentro de lo que puedo trato de elegir.

- Cambiando de tema... vos sos un votante de izquierda. ¿Cuáles son tus impresiones a tres años de asunción del Frente Amplio, en momentos en que vos reclamás una ley de apoyo a las producciones culturales?

Yo creo que la izquierda siempre tuvo en su discurso la cuestión cultural. Ser de izquierda -al menos para mí- implica pensar en personas en lugar de términos de mercado. Y pensar en personas es pensar en cultura. A los seres humanos no nos alcanza con comer y dormir, como los perros. Estamos satisfechos a partir de otros contenidos que necesitamos como humanos, precisamos bienes culturales.

¿Y creés que el estado es quien se tiene que encargar de ello?

Sí, el estado está para eso, para tener políticas al respecto. El mercado se regula solo, pero si vos lo dejás se basa puramente en lo económico. Desde el punto de vista empresarial lo que hacen los canales de televisión está bien, pero el problema es que alguien debería cuidar que la televisión, que entra a tu casa tres o cuatro horas por día, tenga también otra función. Eso desde el punto de vista empresario quizá no tenga lógica, pero alguien tiene que atender a eso, y me parece que el estado tiene que estar atento a algunas cosas. Las personas precisan de ciertas "alimentos". Si se los provee naturalmente el mercado, bien, pero alguien -o en este caso el estado- tiene que agarrar la posta y decir: "aquí se necesita además dar esto otro".

EXTERIORES. PUERTA DEL BAR. DÍA
CÉSAR prende un cigarillo, se fija la hora y se percata de que se hace tarde para entrar al trabajo. Saluda amablemente al ENTREVISTADOR, intercambia un par de frases, da media vuelta y comienza un periplo lento hacia el edificio contiguo. La cámara hace un paneo abierto. Corren los créditos.
este texto será reemplazado

Montevideo Portal | Martín Otheguy
motheguy@montevideo.com.uy