Jim Grinstead, residente en Nashville, Tennesee, recibió una orden judicial que lo obliga a quitar de su jardín la curiosa estatua de un zombie emergiendo de la tierra.

Grinsted contó a una televisora local que la escultura está en su jardín desde hace cinco años sin que nadie se quejara. Pero recientemente una asociación de vecinos presentó una denuncia al respecto.