Conmovedor.

Bill perdió a su hija de 20 años, y el corazón de la joven salvó la vida de Jack. Ambos hombres se unieron en un abrazo inolvidable.

Abbey, la hija de Bill, murió a los 20 año de edad, durante el pasado invierno boreal. Mientras tanto, a Jack se le acababa el tiempo: le habían diagnosticado una grave dolencia cardíaca, y necesitaba un trasplante cuanto antes.

El corazón de Abbey logró salvar la vida de Jack, quien días atrás recibió una visita especial: el padre de su difunta benefactora.

Bill pedaleó 400 kilómetros entre Wisconsin y Louisiana para visitar al receptor del corazón de su hija. El viaje tuvo como cometido recaudar dinero para la causa de la difusión de órganos, y fue registrado por la entidad benéfica Donate Life Louisiana.

Cuando Bill llegó la casa de Jack, ambos se abrazaron conmovidos, y luego el receptor del trasplante facilitó a su visitante un estetoscopio, para que pudiera escuchar los latidos, algo que lo hizo romper en lágrimas de emoción.

"Ayudar a otros en momentos de necesidad, saber que la generosidad de tu hijo, esposa, familia o amigos han permitido vivir a alguien, es algo capaz de reconfortarte dentro de tu propia tragedia", asegura Bill.

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