El ser humano es maravilloso.

Los agentes de control de Tránsito están acostumbrados a escuchar argumentos traídos por los pelos, pero este se llevó la palma.

Earl Steven, de 69 años fue interceptado por la policía el pasado 27 de junio cuando conducía por el paseo marítimo en Vero Beach, Florida. Minutos antes, una mujer había reportado que un automóvil circulaba "a los tumbos" dentro del carril de servicio de un restaurante de comida rápida.

Desde la policía local se informó al periódico The Treasure Coast Newspapers que Steven tenía una botella de bourbon semivacía en el asiento del acompañante, y al detenerlo comprobaron que estaba "bastante alegre". Tenía los ojos rojos, apestaba a alcohol y carecía de permiso para conducir.

Mientras lo detenían, el borrachín reconoció haber estado bebiendo a bordo, pero -matizó- "no exactamente" mientras conducía. Según la citada crónica, Steve dijo que sólo bebía cuando detenía la marcha en los semáforos en rojo. De acuerdo con la información aportada por las cámaras de vigilancia, el hombre habría circulado una buena media hora, metiéndose un trago en el cuerpo cada vez que se detenía.

Ahora deberá afrontar cargos por un delito de conducción bajo la influencia de sustancias (DUI, por sus siglas en ingles) y otro por manejar sin licencia.

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