El paso de las celebridades por el quirófano ayuda en la mayoría de los casos a que las estrellas puedan afrontar el paso del tiempo y aparentar muchos años menos de lo que realmente tienen. En otros casos, sin embargo, el cirujano plástico quita las arrugas pero deja otras huellas más evidentes y desagradables.

La actriz Melanie Griffith, esposa de Antonio Banderas, intentó revertir el paso del tiempo de tal forma que su rostro se hizo casi irreconocible.

La ocasión fue propicia para que el diario The Sun hiciera un recorrido por algunas de las mayores aberraciones propiciadas por cirujanos plásticos en el mundo de las celebridades.

Entre otros, aparece la extraña operación de siliconas de la actriz Tori Spelling, que le dejara una deformación perceptible en el pecho, Tara Reid y su vientre estriado por una liposucción mal realizada, la nariz artificial de Michael Jackson o los labios exageradamente hinchados de Courtney Love.