Jamie y Denine viven en Port Talbot Gales, y durante mucho tiempo no lograron que su pequeño Mason tuviera un corte de pelo decente. Mason padece un Trastorno de Espectro Autista (TEA), lo que al principio no era obstáculo para que le cortaran el cabello. Sin embargo, una mala experiencia cuando tenía 18 meses lo cambió todo.

Denine no está segura de qué pasó, si fue el ruido de la maquinilla o si el peluquero le causó involuntariamente algún dolor, pero desde entonces no hubo manera de sentarlo en el sillón de un coiffeur. Así, desde entonces el niño sólo tuvo algunos recortes de mechones, realizados por sus padres cuando lo encontraban distraído.

Semanas atrás, Denine oyó hablar de James, un peluquero joven del que se decía que tenía mucha paciencia con los chicos. El profesional tenía su peluquería en Briton Ferry, a unos 8 km de Port Talbot, y hasta allí se fueron los padres con el niño a probar suerte.

Al notar la aversión de Mason a que le cortaran el pelo, James ni siquiera lo intentó la primera vez. Simplemente le habló, jugó un poco con él y trató de ganarse su confianza. Al cabo de algunas visitas James y Mason se hicieron amigos, pero el niño seguía sin dejarse tocar un pelo.

Pero el martes pasado la paciencia de James tuvo su premio. Cuando Mason se tumbó en el suelo a jugar, él hizo lo mismo y comenzó a trabajar. Para sorpresa de Jamie y Denine, Mason lo dejó hacer.

"No podía creer lo que hizo James. La mayoría de los peluqueros estarían ansioso para terminar y atender al próximo cliente, ya que estarían perdiendo dinero, pero a él no le importó en absoluto, y dedicó toda su atención a ayudar a Mason", dijo Denine en declaraciones recogidas por Mercury Press.

"La gente no se da cuenta de lo difícil que pueden ser este tipo de situaciones para un niño con TEA, y lo mucho que significa para padres como Jamie y yo", añadió.

James instaló su peluquería hace seis años, y afirma que muchos padres lo buscan por su buena onda con los niños.

"Sé lo difícil que puede ser, y mi principal preocupación era asegurarme de que Mason estuviera a gusto y feliz", explicó por su parte el estilista.

"Así que cuando vi que estaba cómodo en el piso, pensé que si lo imitaba podía tener mi oportunidad. Fue el lugar más raro donde haya cortado el cabello a alguien", confesó.

"Cuando empecé a trabajar miré a Denine y a Jamie, y los vi boquiabiertos. No lo podían creer, y estaban felices".

Los padres de Mason publicaron la historia y las fotos del corte de pelo en las redes sociales, y de inmediato el peluquero se convirtió en un éxito. James ha recibido felicitaciones de internautas de todo el mundo, y sin duda que su fama le conseguirá unos cuantos clientes nuevos.