El paisaje del puerto de Punta del Este parece mantenerse en el tiempo. Lobos marinos y gaviotas que se roban las miradas de los turistas y los pescadores. Lujosos yates con banderas de diversos países del mundo amarrados, veleros, catamaranes, barcos pesqueros y motos de agua. Balanzas, pescados, mariscos, camarones exhibidos para que los compren. Carteles que venden paseos turísticos a la isla Gorriti y a la isla de Lobos. Gente, aunque poca, que camina por sus pasarelas.

La tranquilidad del puerto se hizo notar en los comerciantes. Jose Carini, capitán del crucero Samoa, que todos los días desde las 9:00 parte hacia la isla Gorriti, dice que “la temporada no ha sido para nada buena”. “Creo que es una de las peores que hemos atravesado”, afirma a Montevideo Portal

Las razones son varias, pero la primordial tiene que ver con el lluvioso inicio de año, que marcó que fuera el peor en 40 años, según informó el meteorólogo José Serra. “En la primera quincena de enero el clima no nos ayudó para nada y perdimos más de 12 días de trabajo”, dice el capitán del Samoa.

Los primeros días del 2026 trajeron jornadas “entrecortadas”, en los que hubo jornadas en las que “casi no se pudo salir”. Otro factor, dice Carini, fue que “había muy poco público”. Cuando el clima habilitó las salidas, “se podía llevar a poca gente”.

La segunda quincena fue “un poco mejor”, pero el flujo de turistas fue “más o menos lo mismo”. “No era muy bueno para lo que se estaba acostumbrado”, afirma. El capitán estima que fue un “60% menos de lo que se llevó la temporada pasada, que es mucho”. 

Isabel, una mujer que vende pescado en el puerto de Punta del Este desde hace 18 años, también dice que esta temporada a su puesto le fue “mal”. 

Nadita que ver a otros años atrás. Nosotros nos damos cuenta por los viajes a la isla Gorriti. El año pasado, cuando iba la gente, hacían toda una cola acá que daba la vuelta a la palmera. Este año no llegó la cola ni siquiera a los baños. En la venta de pescado bajó muchísimo también”, dice Isabel.

Para la vendedora, lo que va de la temporada ha sido “un invierno mejorado en verano”. “Fue horrible el verano”, insiste. La venta de pescado se sostiene, en su mayoría, por vecinos de todo el año y restaurantes que compran la pesca fresca del puerto.

La mayoría de los pescados pueden comprarse todo el año, como la brótola. Otras especies, como la anchoa y la palometa, son de invierno. De todos modos, Isabel sostiene que “bajó mucho la consumición”.

Desde finales de diciembre y hasta principios de enero, los pescadores de Maldonado no pudieron llevar brótola a los puestos por las altas temperaturas del agua. Este tipo de pescado, que es “magro y suave”, es “lo que más compran los turistas y locales”.

En el puesto en el que trabaja Isabel, un kilo de brótola ronda entre los $ 800 y $ 1.000; el precio depende del tamaño del filete. También puede comprarse pescadilla, cazón, mochuelo y salmón criollo por “ofertas” de $ 400 o 2 kilos por $ 700 “para que todos puedan consumir pescado, no solamente el turista que viene”. “Trabajamos con más gente de todo el año y gente de bajos recursos, como quien dice”, explica Isabel.

El puesto de pescados en el que trabaja Isabel está abierto hasta las 14:30. Tiene un toldo, una mesa, cuchillos y una balanza. Por eso, luego le vende su pescado a los kioscos del puerto que sí tienen electricidad y están abiertos al público hasta las 21:00.

El capitán del Samoa prevé que febrero será “un poquito mejor” que enero, aunque el flujo de personas sigue siendo “un porcentaje menor al de la temporada anterior”. El segundo mes del año trae para los trabajadores del puerto “un público que les conviene más”.

El perfil del turista de febrero “consume, gasta, va a la isla y alquila barcos”. Todo dependerá del tiempo, que a fines de febrero y principio de marzo promete ser mejor que los primeros 15 días de enero.

Un viaje a la isla Gorriti tiene un valor de $ 400 para menores de tres a nueve años y $ 500 para mayores. El precio de una excursión de más de 20 personas queda en $ 450.