Por Felipe Capó
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La relación entre Daniela Lecuona y su hija Julia Dartayete siempre estuvo atravesada por el deporte. La natación, el triatlón y los entrenamientos forman parte de la rutina familiar desde hace años, mucho antes de que ambas decidieran convertir esa experiencia en un emprendimiento.
Así nació Vikinga —VK—, una marca de mallas de natación enfocada en entrenamiento y competencia que comenzó a desarrollarse en 2024 y lanzó su primera producción en octubre de 2025.
Daniela, de 52 años, es profesora de Educación Física y pasó gran parte de su vida vinculada a la natación y a la docencia. Trabajó en la Asociación Cristiana de Jóvenes y fue coordinadora en el ISEF.
Julia, por su parte, creció acompañando ese entorno. Este año debutó en el Ironman 70.3 de Punta del Este y próximamente viaja a España para estudiar en una universidad que le permite continuar entrenando mientras cursa.
Además de compartir la natación y el triatlón, ambas empezaron hace algunos años a conversar sobre la posibilidad de desarrollar un proyecto propio. Según Daniela, la idea apareció después de mucho tiempo buscando “qué podía hacer” a nivel profesional y empresarial.
Lecuona contó en diálogo con Montevideo Portal ya contaba con formación en gestión y administración, y que en particular siempre tuvo una “inquietud” de formar un negocio propio.
En ese proceso de búsqueda, Daniela empujó su trayectoria dentro de la natación y vivió un año en San Pablo a través de un intercambio vinculado a la ACJ, donde trabajó en un área de gestión deportiva y generó contactos con fábricas textiles.
Pasado el tiempo, tanto ella como Julia se percataron de que continuamente debían comprar mallas para competir desde el exterior, ya que en Uruguay existía “poca variedad”. Allí encontraron su nicho.
La decisión de avanzar con la marca terminó de tomar forma en medio de conversaciones familiares que, según Daniela, ocupaban buena parte del día a día en la casa.
A partir de esos contactos en Brasil comenzó el desarrollo de los primeros prototipos. Daniela viajó a San Pablo y trabajó directamente con una fábrica para transformar en productos concretos las ideas que venían diseñando junto a Julia.
Antes de lanzar la primera línea, Daniela probó personalmente las mallas durante entrenamientos para ajustar detalles técnicos vinculados a la experiencia real en el agua. “Quería sentir cómo se sentía esa malla en la piel cuando nadabas, si las tiras te rozaban. Son las cosas típicas que un nadador siempre chequea”, explicó.
La primera producción de Vikinga se realizó en Brasil, aunque actualmente la marca trabaja con fabricación en China y telas provenientes de Italia. Desde su lanzamiento formal en octubre de 2025, ya realizaron tres importaciones y preparan una cuarta colección.
El foco principal de la marca está puesto en nadadoras de entrenamiento y competencia. De hecho, varias deportistas vinculadas a la selección uruguaya utilizan actualmente las mallas y participan del proceso de testeo.
Con el crecimiento del proyecto, ambas empezaron a dividir tareas de manera más clara. Julia quedó vinculada principalmente al diseño, las redes sociales y la generación de contenido, mientras Daniela pasó a enfocarse en producción, logística y proveedores.
“Todo empezó medio en conjunto, como una lluvia de ideas. Después cada una fue tomando un rol más definido”, explicó Julia.
La joven aseguró que trabajar juntas también implicó aprender a separar los espacios familiares de los laborales. “Hay momentos en el día que decimos: ‘Bueno, esta hora estamos trabajando’, y en eso nos enfocamos. Sin embargo, ese tacto de madre e hija no se pierde, obviamente”, comentó.
Para Daniela, una de las principales fortalezas del emprendimiento pasa justamente por la diferencia generacional entre ambas. “Somos generaciones totalmente diferentes, pero siento que nos complementamos muchísimo”, afirmó.
Julia coincidió y aseguró que, aunque muchas veces tienen diferencias propias de la edad y las experiencias de cada una, lograron construir una dinámica de trabajo flexible.
“Muchas veces chocamos en algún tema porque somos diferentes generacionalmente, pero siempre terminamos entendiendo el motivo de por qué una está diciendo algo”, sostuvo.
Actualmente, además de encargarse de las redes sociales y el contenido de Vikinga, Julia realiza cursos online vinculados al diseño y al marketing mientras se prepara para comenzar sus estudios universitarios en España.
Según Daniela, esa convivencia entre generaciones distintas terminó siendo uno de los principales motores del proyecto. “Me encanta trabajar con gente joven porque te trae nuevas ideas, nueva energía y te mantiene inquieto”, afirmó.
En ese sentido, destacó que el vínculo previo entre ambas hizo que el trabajo conjunto fluyera de una manera distinta a la que podría darse con otros socios.
“Tenemos cosas súper diferentes, pero hay cosas en la esencia que compatibilizamos perfecto. No sé si con otra persona —pariente o amiga— se daría de la misma forma”, expresó.
En la previa del Día de la Madre, Lecuona aseguró que nunca imaginó terminar compartiendo un emprendimiento con su hija, aunque hoy considera que esa experiencia fortaleció todavía más el vínculo entre ambas.
Julieta, por su parte, dijo sentirse “super agradecida” por tener la oportunidad y el poder de decisión para trabajar en un emprendimiento a tan temprana edad, lo que sostiene que ayuda a seguir forjando su futuro.
“Tener esta oportunidad de compartir esto con alguien que me alineo perfectamente y que además estuvo en mi panza es algo verdaderamente increíble”, concluyó.
Por Felipe Capó
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