Crystal Renn publicó en "Hambrienta" ("Hungry") su historia como paciente de uno de los desórdenes alimenticios más peligrosos: la anorexia. La joven se obsesionó con las dietas y el ejercicio y pasaba ocho horas en el gimnasio, alimentándose sólo con gaseosa dietética y vegetales.
Logró superar ese difícil momento y se transformó en una modelo "plus size", es decir de talla especial, y su belleza cautivó a los diseñadores y marcas que buscaban mujeres más naturales para sus productos. Así, Crystal pasó a las principales portadas de revistas y a las pasarelas mundiales, pero ella siempre rechazó la "etiqueta" de modelo XL.
"A la gente le interesa más mi peso que a mí, yo sólo quiero vivir mi vida", afirma la modelo al Daily Mail.
Recientemente, Crystal posó para la revista Look en una sensual producción de varias páginas que ya recorre la web, con una excelente repercusión.