Entrevistas

Todos los viernes es Carnaval

Con los directores de Todos detrás de Momo: "Jugamos con los mitos de la murga"

Pablo Stoll y Adrián Biniez cuentan cómo la serie de televisión que crearon con Carlos Tanco es a la vez un policial, un musical y una comedia que busca esquivar el cliché.

19.10.2018 13:11

Lectura: 7'

2018-10-19T13:11:00
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La escena inicial de Todos detrás de Momo, que regala tres minutos espléndidos de César Troncoso pintándose frente a un espejo, resume la esencia de esta serie local que mezcla el policial y la murga: hay un homicidio en puerta, pero importa más cómo se llega allí y cómo queda enmarcado por el carnaval uruguayo y los mitos que hemos construido con él.

Luego de tres capítulos emitidos de un total de diez filmados, la creación de Pablo Stoll, Adrián "Garza" Biniez y Carlos Tanco ya demostró que no es la pureza del genero policial lo que le más le interesa sino el mundo que crea a su alrededor.

"No queríamos hacer un procedural, ese subgénero que muestra cómo es el procedimiento de los policías", explica a Montevideo Portal Pablo Stoll, uno de los directores y guionistas de la serie. Su co-director, Biniez, define a su lado: "Tampoco es un whodunit (historias de detectives que giran íntegramente en torno a la resolución de un crimen) ni una comedia que explota los clichés policiales. Sí puede llegar a ser algo parecido a una buddy movie. Y es también un musical".

Los buddies, en este caso, son Néstor y Gabi, que cumplen el rol de la "pareja despareja" típica de este subgénero, como admiten los directores. Él (Néstor Guzzini) es un policía frustrado por la rutina laboral y un ex murguista nostálgico, cuya pasión por el carnaval difumina los objetivos de su nueva misión: infiltrarse en una murga para resolver un caso criminal. Ella (Gabriela Freire) es una agente un tanto obsesiva y con una vida sentimental desordenada, arrastrada por las peripecias de Néstor mientras ambos avanzan en una investigación paralela sobre tráfico de drogas.

"La idea era contrarrestar uno con el otro. Néstor se infiltra, pero eso hacía que necesitáramos a alguien que lo bajara a tierra. Nos pareció bien que fuera una mujer más joven, distinta a él, y que además ella fuera la oficial", apunta Stoll.

Los acompaña en la trama una colección de personajes y estereotipos bien reconocibles en nuestra sociedad: universitarios progresistas que filosofan sobre seguridad pública, entre ellos la esposa socióloga de Néstor ("otro caso de pareja despareja", acota Stoll); un oscuro personaje del submundo que es dueño de una murga; un abogado mercenario del mundo del fútbol; informantes camuflados de pescadores en la escollera e informantes que no se camuflan; delincuentes de poca monta y "planchas" que no son lo que parecen. Pero hay otro personaje esencial: la murga ficticia La Emboscada y su montón de caras pintadas por el Carnaval (desde la serie ochentosa Cagney & Lacey que no había tanto maquillaje en un policial).

Carlos Tanco fue el encargado de escribir las letras de La Emboscada, con música arreglada por Joaquín "Mago" De León, de la murga Háganse Cargo. Y si bien en su tarea como letrista de murgas (reales) Tanco ya acumuló suficiente experiencia como para poder contar el carnaval desde adentro, para Stoll y Biniez la situación es distinta. Los directores de las películas Whisky y Gigante, respectivamente, comenzaron este proyecto como outsiders de esta fiesta popular, especialmente el segundo.



El desafío de Momo

Ese desconocimiento relativo del Carnaval -Stoll supo frecuentar el tablado del Sporting y seguir a la antimurga BCG pero se aburrió luego de un tiempo- le hizo bien a la ficción, porque les permitió construirla más desde la mitología que desde los hechos. "Jugamos un poco con los mitos en torno a la murga. Sabiendo que es arrabalera, que salió de determinado lugar, lo que hicimos fue mezclarla con otro tipo de actividades, que yo creo que también son parte del folklore", cuenta Stoll sobre esa murga turbia cuyo dueño (El Coso) es un pequeño capo mafioso.

"La murga que describimos, con ese tipo de dueño e integrantes, no es algo que exista ahora actualmente. Está basado en esos mitos, que son las cosas que permean del carnaval a otros estratos y llegan a la gente no carnavalera. La creación de El Coso (Gustavo Cabrera, de A Contramano) es también una interpretación del mito popular de cómo se suponía en un momento que era el dueño de una murga", agrega.

La historia de La Emboscada y, por lo tanto, la trama de Todos detrás de Momo, se nutre de historias ficticias pero también del anecdotario del carnaval local. "Todas las anécdotas están exageradas pero hay una base real en algunas. Esperemos que el que las protagonizó no se dé cuenta", bromea Pablo.

Biniez, cuya capacidad para generar diálogos en la pantalla es inversamente proporcional a su locuacidad en las entrevistas (por las dudas: habla poco), quedó sorprendido de la cantidad de anécdotas que se repiten entre los murguistas, que varían según quién relate. "No sé cuánto de esa mitología es real", apunta. Para sus propósitos, es lo mismo: todas son historias plausibles dentro del universo que crearon para la serie, un carnaval en estado de hipérbole.



Eso a la policía le interesa

Si los directores no estaban familiarizados con el mundo del carnaval, mucho menos con el policial, la otra pata de la serie. En ambos casos hubo que hacer una pequeña investigación. Con un casting lleno de murguistas lo primero fue más sencillo, pero para comprender el funcionamiento de la Policía en nuestro país, directores y actores tuvieron que juntarse con agentes, descubrir cómo hablan, cuáles son sus rutinas, cómo es el trato entre oficiales y subalternos. Quizá por eso las escenas de vigilancia se acercan más a la imagen de los policías que toman mate en la comisaría que a los detectives intimidantes de The Shield.

"Nos contaron mucho de lo interno. Porque uno tiene la idea que nos dejó la televisión estadounidense sobre el lenguaje policial. Así que intentamos no caer en el cliché del género, más allá de que algunos personajes juegan con eso. Y además, había que enseñarles a los actores cómo manejar las armas", dice Stoll.

"Queríamos constatar si lo que escribimos era plausible o si tirábamos mucha fruta. Y nos pasó al revés, estaba muy cerca de la realidad", explica Biniez, pero amplía: "Los policías lo primero que te dicen es que no existe el infiltrado. Pero si lo pensás bien, eso lo primero que te diría un policía que trabaja de infiltrado".

Sin embargo, no dejaron que el policial ahogara la trama o se convirtiera en lo único importante para narrar, apunta Pablo Stoll: "Una de las cosas que discutimos los tres, al hacer los guiones, era no perder comedia, personajes y cosas que queríamos contar por información de la trama. La trama tiene sus vueltas de tuerca pero es una excusa para contar este mundo".

Y allí, el nudo a resolver no es tanto la resolución de un homicidio como lo que sucede con un tipo que tiene que infiltrarse en lo que es su sueño de toda la vida: la murga. Néstor "llega finalmente allí pero desde un lugar non sancto, empieza a ser ganado por ese entorno y pierde contacto con el lugar del que supuestamente proviene", dice Stoll.

¿Con cuál de los mundos se quedará Néstor? ¿Qué papel jugará Gabi en ese asunto y qué relación tendrá con el caso de tráfico que ella investiga por su lado? ¿Se dará cuenta El Coso de que tiene un policía infiltrado en su propia murga? El hilo se irá desenrollando viernes a viernes en Televisión Nacional y TV Ciudad, de la mano de una murga quizá exagerada pero reconocible. Como dice el Fatiga, uno de los integrantes de La Emboscada: "¿A quién le importa si es verdad o no?"

Por Martín Otheguy

Todos detrás de Momo
Viernes a las 22 horas, por Televisión Nacional y TV Ciudad
Directores: Adrián Biniez y Pablo Stoll
Guion: Adrián Biniez, Pablo Stoll y Carlos Tanco
Protagonizada por: Néstor Guzzini, Gabriela Freire, Gonzalo Delgado Galiana, Lucio Hernández, Carla Moscatelli, Gustavo Cabrera, Ramiro Perdomo y Matías Singer. También cuenta con las participaciones especiales de César Troncoso, Julieta Zylberberg, Luis Orpi y la murga Cayó La Cabra, entre otros.