Entrevistas

En el nombre del Padre

Con Fernando Amado, autor de “El peso de la cruz. Opus Dei en Uruguay”

El libro “El peso de la cruz. Opus Dei en Uruguay” indaga en el funcionamiento de la Obra en nuestro país desde su establecimiento al día de hoy. Montevideo Portal dialogó con su autor, Fernando Amado, sobre las ramificaciones de la institución, sus vínculos con el poder político y económico, y la relación con los Peirano, entre otras cosas.

22.12.2009 15:27

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2009-12-22T15:27:00
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No imaginaba, o tal vez sí, Josemaría Escrivá de Balaguer, hace unos 80 años, que la Obra que estaba fundando, por inspiración divina, se convertiría no sólo en una de las instituciones más importantes del mundo cristiano, sino también en una de las más controvertidas. Pocas organizaciones generan tanto interés gracias a su secretismo, y, quizás por eso mismo, tanta mitología y fábula alrededor.

Fernando Amado, Licenciado en Ciencias Políticas e investigador, decidió abordar este tema, empujado por las repercusiones de su anterior trabajo, “En penumbras”, en el que los caminos de la Masonería y el Opus Dei se cruzaban, no siempre de manera simpática o feliz.

A partir de esa experiencia, Amado se embarcó en la redacción de “El peso de la cruz. Opus Dei en Uruguay”, un libro que desvela las relaciones entre la Obra y el poder político y económico en nuestro país, su penetración en el plano cultural y su influencia en la grey católica.

 

 

De eso no se habla


“Cuando escribí el libro de la Masonería logré acceder a una cantidad de fuentes y una cantidad de testimonios de integrantes de la Masonería, pero no hubo una a apertura institucional. Sí pude hablar, por ejemplo, con Carlos Bolaña, que había sido Venerable Gran Maestro durante 14 años, que tenía propiedad para hablar del tema”, explicó el autor acerca de las diferencias entre las investigaciones para “El peso de la cruz” y su predecesor, “En penumbras”. Según Amado, hubo, en el primer caso, una “recolección importante de testimonios de varios masones, pero los datos no vinieron de manera institucional”; en cambio, sí hubo cierta apertura desde el Opus Dei. Amado señaló que, en ocasión de entrevistarse con el director de la Oficina de Información, Francisco Rodríguez Folle, “le dije que iba a escribir sobre la Obra, y la primera reacción fue que no le cayó muy bien. Luego ese punto de vista fue variando, yo le hice el planteo formal, y, a la interna del Opus Dei habrán hecho el análisis pertinente en cuanto a qué era mejor estratégicamente, y finalmente tuvieron una posición de apertura ‘estratégica’ y selectiva. Yo traté de aprovechar toda la información que me dieron, los contactos que me brindaron para visitar sus centros, para vivir experiencias con gente de la Obra, como retiros espirituales, la Semana Santa y las Meditaciones, y también percibí que, cuando trataba de buscar por otro lado, ellos rápidamente se enteraban, y eso les incomodaba”.

Amado agrega que la investigación no fue solamente con los datos recogidos en la interna del Opus Dei, sino que, además, contactó gente que, en algún momento, perteneció a la institución, aunque “la mayoría de los ex miembros no quieren hablar”. Los motivos son varios, según el autor. “Hay varias razones; una es la típicamente uruguaya cosa de no querer comprometerse, otra es el miedo a posibles represalias de gente del Opus Dei, no desde el punto de vista de una ‘venganza física’, sino de, por ejemplo, cerrarles alguna puerta en ámbitos donde la Obra tiene mucha llegada. Y finalmente, quizás la más entendible de las causas, que es que algunos ex miembros siguen teniendo amigos o familiares directos que están en la organización, por lo que les puede resultar muy complicado brindar un testimonio, que va a ser negativo, crítico, y que puede doler o herir a sus seres queridos. Fue una tarea difícil en ese sentido”, evalúa.

En el proceso, algunas cosas se fueron complicando. Hubo gente, por ejemplo, que desde el anonimato dio su punto de vista, quizá no del todo elogioso para con la institución. “Me encontré con gente que se fue ‘bien’, y que, pese a tener una visión negativa de la Obra, no le carga las tintas en cuanto a la ‘culpa’ por haber ingresado a la organización, y se hace responsable del ‘error’. Y por otro lado, la ‘joya’ del libro en cuanto a testimonios de ex miembros es el de un numerario* que estuvo 11 años en el Opus Dei, que vivió en los centros de la organización, célibe, que tuvo una entrega total entre 1977 y 1988, y que, con la perspectiva del tiempo, fue elaborando su propia teoría de cómo funciona el Opus Dei, muy crítica hacia su funcionamiento en Uruguay y su ‘lavado de cerebro’”.

 

Universidad de Montevideo, vinculada al Opus Dei

 

Desde el Opus Dei, las voces de disconformidad comenzaron a hacerse oir. Amado aclara que, “como en toda institución, había personas a las que no les hacía ninguna gracia que se escribiera un libro, y más teniendo en cuenta que mi investigación anterior había sido sobre la Masonería, porque no querían quedar encasillados como uno de ‘esos grupos secretos’. Creo que, cuando tomaron la decisión de ayudarme, fue porque tenían dos opciones: una era no dar información y quedar librados ‘a lo que saliera’, y la otra era tratar de mostrar todas las cosas positivas en las que ellos creen. Tal vez pensaron, al principio, que iba a ser un libro basado exclusivamente en sus testimonios, pero eso era sólo una de las patas de la investigación. Había otra tarea, que yo venía realizando al mismo tiempo, buscando datos sobre aspectos más controvertidos del Opus Dei, y, a partir de allí, comenzaron a tener una ansiedad natural por saber qué pasaba. La semana previa a la salida del libro quisieron leerlo, cosa que no sucedió, porque no sabían con qué podían toparse. Después de su edición pasó de todo: recibí muy buenas críticas, porque no es un trabajo que tenga por intención destruir al Opus Dei, sino que relata lo que la Obra hace en el Uruguay, y lo que sus miembros tienen como rutina, como práctica religiosa, como engranaje en temas empresariales, de negocios, políticos; no es un libro donde vayan a encontrar ‘fantasías’. Ahora, también hay cosas que para uno que mira ‘de afuera’ pueden ser terriblemente negativas, la admiración a la figura del burro**, la mortificación corporal, la sumisión a un director espiritual, para una persona ‘liberal’ eso puede ser muy chocante”.


Mitos y verdades

Amado explica que existe una suerte de Index actualizado sobre publicaciones “no recomendables”, que incluye una larga lista de libros y películas. Ahora, el autor reconoce el dudoso ‘honor’ de integrar esa lista. “El Opus Dei vetó mi libro. Existe la práctica por la cual los fieles del Opus Dei piden consejo a sus Directores Espirituales acerca de posibles lecturas que vayan a emprender. En esa instancia el Director Espiritual le aconseja si es conveniente o no la lectura de determinada obra. La argumentación generalmente utilizada para desaconsejar una lectura es que ésta no le va a ‘aportar nada’ a la persona ni a ‘su espiritualidad’. Mi libro fue leído por algunos miembros de la Obra, pero me consta que, si un fiel le pregunta a su Director Espiritual si es conveniente leerlo, éste le dirá que no. De hecho, sé que ya ha sucedido en varias oportunidades."

 

 

Además, dice Amado, “luego de la publicación pude confirmar algunas cosas que no quería imaginar antes, y más en este caso, en el que el Opus Dei colaboró en lo que creyó conveniente, pero supe, por ejemplo, que El Observador ‘prohibió’ mi libro. Los medios de comunicación son libres de hacer lo que quieran, y de darle importancia o no a determinados temas, pero, en el caso de los libros, es natural que ese diario, semanalmente, haga la reseña de alguna publicación, y ‘El peso de la cruz’ fue ignorado, lo que resulta paradójico, teniendo en cuenta que el libro de la Masonería mereció dos páginas, publicando un capítulo donde, casualmente, la Masonería no quedaba ‘bien parada’. Eso fue, para mí, un trago amargo, no porque yo crea que tiene que estar, sino porque hubo interés periodístico y coincidía con un muy buen suceso de ventas, que significa que a la gente le interesa. Y me extrañó, porque, si bien ese diario no es un ‘operador’ del Opus Dei, me deja la duda de hasta qué punto pesa”.


“A menos de dos kilómetros de ahí, Silas, el imponente albino, cruzó cojeando la verja de entrada a una lujosa residencia en la Rué de La Bruyére. El cilicio que llevaba atado al muslo se le hundía en la carne, pero su alma se regocijaba por el servicio que le prestaba al Señor. ‘El dolor es bueno’”. Dan Brown, “El Código Da Vinci”.


Amado dice haber quedado “conforme” con el trabajo final, porque “el objetivo del libro era acercarle a la gente la verdadera dimensión e incidencia, la forma de ser y de actuar de los integrantes del Opus Dei”, y reconoce que hubo “gente que se enojó”.

De todas maneras, “El peso de la cruz” echa luz sobre aspectos que van desde los vínculos de hermanos de la Orden con el poder político y económico, hasta los pretendidos suplicios que sus miembros padecen voluntariamente. “Todo el mundo comentaba con ‘El Código Da Vinci’, ‘che, ¿es verdad que estos tipos se flagelan, se mortifican corporalmente, que se pegan esas biabas que aparecen en la película?’. Ese es un prejuicio que yo confirmo parcialmente. Sí, eso existe: Jorge Peirano Basso, Santiago Pérez del Castillo, rector de la Universidad de Montevideo, Ricardo Peirano, director responsable de El Observador, por citar algunos conocidos, se autoflagelan semanalmente. Hacen mortificación corporal porque es parte de su rutina como numerarios. Usan el cilicio, que es unaq cadena con pinchos en un muslo, durante dos horas por día, y una vez a la semana se golpean en la espalda con una ‘disciplina’, que es una especie de látigo de cuero trenzado mientras rezan una oración. Sin dudas que no es con la intensidad sádica que aparece en la película, pero es asumido, por su parte, como una de sus rutinas y obligaciones, con total normalidad”.


Dios no quiere cosas chanchas

“Según los miembros de la Obra, a Jorge Peirano Basso nunca le interesaron los temas financieros; por el contrario, siempre estuvo vinculado a aspectos relacionados con su vida académica y profesional. Debido al prestigio del que gozaba, fue ‘utilizado’ por su familia, para intentar ‘salvar’ la situación de desbarranque financiero del Grupo Peirano en el 2002. Siempre bien dispuesto a ‘ayudar a cualquiera’ Jorge no habría dudado en ayudar a sus hermanos, sin importar las consecuencias” (p.185)

Los miembros de la familia Peirano, connotados numerarios y colaboradores del Opus Dei, tuvieron un rol protagónico en la crisis financiera de 2002, con el vaciamiento de los Bancos Comercial y de Montevideo. Amado relata que “en el libro se dicen muchas cosas de ellos. Un numerario, Pablo Bartol, de gran relevancia en la institución, así como deja clara su posición, que cree que, porque eran los Peirano y eran del Opus Dei los ‘escudriñaron’ todo lo que pudieron, y hubo, según él, no sólo un móvil político sino la clásica envidia uruguaya, también señala que los Peirano están en deuda no sólo con los integrantes de la Obra sino con la sociedad en general, y que esa deuda tiene que ver con que hablen; que den una explicación que se merecen tanto ‘sus hermanos’ como la sociedad toda”. Hay, continúa el autor, una crítica a “cómo se hicieron los procesos y cómo actuó la Justicia y que hubo una incidencia distinta porque eran del Opus Dei, pero hay, además, una autocrítica y un pedido explícito de que hablen. También me parece que hay un convencimiento en la masa del Opus Dei en que hubo errores en el tema de los bancos y que ‘estuvieron mal’. Incluso se señala que hubo una ‘estampida’ de gente del Opus Dei a raíz del ‘caso Peirano’, personas vinculadas a la institución dejaron de estarlo, pero al mismo tiempo hay una defensa encendida sobre uno de los hermanos, Jorge Peirano Basso; hay unanimidad dentro y fuera del Opus Dei en que fue inducido a tratar de salvar su familia, por su prestigio académico y público, y hay personas que aseguran que ‘se comió un garrón’, aún en pleno conocimiento de lo que estaba haciendo”.

Amado dice que ya está pensando en escribir un nuevo libro, con varios temas rondando, aunque, claro, el año entrante será complicado para la escritura. Asumirá en febrero como diputado por Vamos Uruguay, donde seguirá una nueva etapa en su carrera política. “Una etapa de aprendizaje, que voy a encarar con mucho entusiasmo”, aunque, el escritor, insiste, “llegó para quedarse”.


*“Se llama numerarios o numerarias a aquellos fieles de la prelatura que han recibido de Dios el don del celibato apostólico, y tienen plena disponibilidad para ocuparse de las peculiares labores del Opus Dei”. Del Catequismo, citado en p. 61.


**el burro es un animal icónico en la Orden.

 


Fernando Amado
“El peso de la cruz. Opus Dei en Uruguay”
Sudamericana. Random House Mondadori

 

Jorge Costigliolo | Montevideo Portal
jcostigliolo@montevideo.com.uy