Entrevistas

Imán de misterios

Con Eduardo Cuitiño, autor de "Las otras caras de Piria": "No creo en un Piria alquimista"

"Hoy Piria nos sigue vendiendo a partir de figuras dejadas adrede en una vereda", cuenta el autor de un libro que indaga en algunos misterios del empresario.

06.11.2019 14:34

Lectura: 7'

2019-11-06T14:34:00
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Eduardo Cuitiño es un apasionado por las controversias, enigmas y misterios históricos abiertos. Matemático e investigador, aborda los enigmas buscando respuestas novedosas pero lógicas.

Como ejemplos están sus libros Gardel, el muerto que habla (2013), Jack el Destripador, un enigma con solución (2014), El misterio del tesoro de las Masilotti (2014), MH370: la teoría más estúpida (2015), Estancia La Aurora: el enigma (2016) y Misterios del mar (2018).

Es casi natural que Cuitiño haya abordado ahora la historia de Francisco Piria, en torno a cuya figura se creó un halo casi mitológico en el último siglo.

En Las otras caras de Piria (Fin de Siglo, 2019), Eduardo busca explicaciones a muchos enigmas derivados de Piria y sus actividades. Por ejemplo, ¿por qué las leyendas de los marineros decían que en Piriápolis las brújulas enloquecían? ¿Por qué hay rocas en las playas de Piriápolis que al tocarlas y llevarlas al bolsillo explotan? ¿Es verdad que hay una energía especial en Piriápolis? ¿Qué se esconde en punta Imán?

Además de estas cuestiones, más vinculadas al lugar que Piria hizo suyo que a su figura, analiza también otros enigmas de su vida. Entre ellos, si su tumba esconde algún secreto, si era alquimista, qué lo llevó a abandonar la masonería o por qué la iglesia que quiso construir jamás se finalizó.

Para ahondar un poco más en estos misterios, charlamos con el autor de la obra, que abre la puerta a más de un enigma en esta entrevista. Algunas respuestas, por supuesto, están solo en el libro.

¿En qué fuentes tuviste que bucear para escribir el libro?

Si bien se ha escrito e investigado mucho sobre Piria, se me ocurrió buscar bibliografía en inglés.

Descubrí que en la prestigiosa revista científica Scientific American mencionan a Piria en enero de 1921. Lo describen como arboricultor. Dan cuenta allí de un viaje -del cual no se tenía conocimiento- de Piria a Australia y Tasmania buscando Eucalyptus. La revista cuenta cómo estos árboles fueron plantados en la costa, en la playa, en la arena, un área nada adecuada para la forestación, pero que sin embargo los árboles crecieron asombrosamente bien.

Piria aclaró que tenía alrededor de tres millones de árboles, pero sin embargo, al revisar en el Archivo General de la Nación, noté que en realidad fueron 300 mil; se le fue un cero a Piria.

Encontré allí también su caligrafía y la mandé a estudiar por una especialista en grafología argentina llamada Edith Beraldi.

¿Cuáles son las otras caras de Piria que se muestran en el libro?

Además de la de Piria arboricultor, también se muestra al Piria viticultor, al Piria rematador, al Piria tabacalero, al Piria picapedrero, al Piria escritor, al Piria amante, y también se revisa el posible vínculo de Piria con el esoterismo. La faceta de Piria arboricultor es algo que no se profundiza en libros documentales, pero que pude mostrar con cierto detalle.

Como escritor acostumbrado a buscar explicaciones a los misterios, ¿qué es lo que te atraía de la figura de Piria?

No entendía cómo alguien como él, simpatizante de Luis Alberto de Herrera, pudiera escribir un libro titulado El socialismo triunfante. Las respuestas que encontraba al respecto, en los libros de los autores prestigiosos catalogados como documentalistas que tratan de fundamentar el supuesto socialismo utópico premarxista en Piria, no me cerraban. Pero en definitiva, después de buscarle la vuelta, llegué a una respuesta mucho más simple.

¿Todas las leyendas y teorías que rodean a Piria tienen una explicación lógica?

Creo que hay ideas preconcebidas que tienen una explicación lógica. Mucha gente busca en Piriápolis un lugar energético donde practicar el reiki, el yoga o el feng shui. Afirman que Piriápolis tiene una energía especial. Estoy de acuerdo, Piriápolis tiene una energía especial. Por algo tiene una punta rocosa que figura en los mapas antiguos como Punta Imán.

Siempre hay que dejar margen para el misterio, no todo se puede explicar. Otros investigadores en el futuro cerrarán las conjeturas.

¿Cuáles son esos misterios que analiza el libro?

Se estudian los misterios de la vida de Piria y los misterios del lugar. Desde piedras que uno puede encontrar en la playa y explotan al contacto con la mano o avistamientos de Ovnis, hasta si Carmen fue su amante o su hija, las pictografías indígenas que se encuentran en el Pan de Azúcar o su contacto con el esoterismo.

¿Qué lugares asociados a Piria -y en los que es posible descifrar pistas o misterios del personaje- le recomendarías al lector que visite?

El Argentino Hotel, la colonia de vacaciones (ex Grand Hotel Piriápolis), su castillo, la iglesia abandonada, así como su tumba en el cementerio del Buceo. El desafío es ir, pero buscando el hilo simbólico conductor, con figuras que se repiten. Sin perder de vista lo que Piria escribió, sin perder de vista su interpretación de la realidad.

¿Cuál es la explicación de la F en forma de clave de sol con la que firma Piria en un documento de 1879, que encontraste?

Es muy llamativo. Muchos documentalistas son escépticos a la hora de vincular a Piria con lo místico. Yo no imagino a un Piria con un laboratorio alquimista, pues para entonces estaba claro que haciendo burdas destilaciones era imposible quitarle tres protones al plomo para transformarlo en oro. Para eso no se requería un laboratorio medieval sino un reactor nuclear, cosa que Piria, con todo el dinero que tenía y el nivel de técnicos que trabajan para él, lo pudo haber logrado o al menos interesarse en ello. Su preocupación para entonces era su balneario.

Los místicos hablan de que pertenecía a un grupo esotérico llamado Heliópolis (ciudad del Sol). Si bien está claro que no era el nombre original de la ciudad, llama la atención cómo alguien pueda cambiar la F mayúscula por un dibujo muy similar a una clave de Sol en su rúbrica. Podemos encontrar dibujos similares en la vereda de la colonia de vacaciones en frente al Argentino Hotel, así como también en el Palacio de Justicia de la plaza Cagancha que fue su vivienda en Montevideo desde 1917.

Obviamente que Piria dejó símbolos a propósito para vender su balneario 85 años luego de fallecido. Y bien que otra vez nos engancha, bien que otra vez compramos, como antes compraban los Remington o los relojes que estaban garantidos hasta que se rompieran. Hoy Piria nos sigue vendiendo a partir de figuras dejadas adrede en una vereda, como una cruz templaria, una rosa, una flor de lis, una clave de sol. Antes que nada era un empresario que agregaba ceros y exageraba para vender. Pero la duda está: ¿no sería que en verdad realmente pertenecía a un grupo esotérico llamado así?

¿Qué teorías que circulan sobre Piria descartaste en tu investigación o considerás más disparatadas?

No creo en un Piria alquimista. No concibo alguien tan inteligente como él con un absurdo laboratorio medieval. Es una respuesta demasiado sencilla a interrogantes complejas. Sí lo imagino perteneciendo a un grupo esotérico, y por lo tanto, practicando una alquimia filosófica no trivial, una filosofía compleja. Creo que lo están confundiendo. Muchas personas que pertenecen a grupos esotéricos son confundidos con alquimistas. Creo que hay que ponerse a pensar un poco más. Creo que lo mismo ocurre con Pittamiglio. Filosóficamente eran alquimistas, pero en concreto, en mi humilde opinión no estamos comprendiendo la esencia de sus creencias.

Es fascinante cómo un país relativamente joven como Uruguay tiene tanta cultura y tantos enigmas pendientes de resolver.

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