Cómo elegir productos para bebés que acompañen cada etapa de su crecimiento
De la lactancia a la alimentación y a la autonomía, qué tener en cuenta para facilitar el día a día de los niños pequeños y las madres.
Elegir un producto para un bebé no es solamente decidir entre colores, formatos o diseños. En los primeros años, cada objeto cumple una función concreta y, muchas veces, acompaña una etapa que cambia muy rápido.
Un biberón, un chupete, un artículo de lactancia o un vaso pueden responder a necesidades muy diferentes a medida que el niño avanza. Por eso, detrás de una elección cotidiana aparecen preguntas y dudas sobre materiales, seguridad, comodidad, practicidad, precio y también sobre cuánto puede acompañar ese producto a las nuevas habilidades que el bebé va incorporando.
Con esa mirada trabaja Lolly, empresa brasileña especializada en productos para bebés y primera infancia que nació en 1990 y ya transita su segunda generación. La compañía cuenta con un portafolio de más de 500 productos que abarca desde artículos de lactancia y alimentación hasta higiene, salud, juguetes y propuestas pensadas para las distintas etapas.
En Uruguay, está presente desde hace cinco años de la mano de la importadora Casa Jorge, su representante oficial, y en ese período ambas empresas fueron construyendo una alianza que combina el conocimiento del mercado local con el desarrollo y la producción de la compañía brasileña.
Foto: cedida a Montevideo Portal
El alcance de la marca trasciende las fronteras de Brasil. Lolly tiene presencia en distintos mercados de América Latina, entre ellos Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Costa Rica, República Dominicana y México. También llegó a Europa, con operaciones en Italia y Dinamarca, y a África, donde está presente en Angola y Mozambique.
La propuesta se adapta a las características de cada mercado, con un portafolio que incluye desde alternativas accesibles hasta productos de mayor sofisticación.
“Nosotros pensamos que estamos realmente en toda la fase de crecimiento del niño hasta los cuatro años”, explicó Jessica Santos, international business analyst de Lolly Brasil, en diálogo con Montevideo Portal. Una de las premisas que manejan es que las necesidades de una familia no son las mismas durante los primeros meses que cuando el niño empieza a alimentarse de manera autónoma o se prepara para ir al jardín.
En Brasil, Lolly se posiciona como líder en unidades vendidas tanto en el canal de supermercados como en el farmacéutico, de acuerdo con datos de monitoreo relevados por Scanntech. La empresa tiene una participación del 17% del mercado infantil brasileño en unidades y del 15% en ingresos. En el canal farmacéutico, ha sido la compañía de mayor crecimiento durante los últimos cinco años, con una expansión del 22% frente a un crecimiento del mercado infantil del 16%.
Foto: cedida a Montevideo Portal
La seguridad ocupa un lugar central. Lolly cuenta con certificación ISO 9001 y trabaja con productos certificados por organismos brasileños como Inmetro y, en el caso de determinados dispositivos médicos, registrados ante Anvisa. Biberones, chupetes, juguetes y otros artículos deben responder a normas específicas que contemplan aspectos como resistencia, dimensiones y características que reduzcan riesgos durante el uso.
A eso se suma un seguimiento de los procesos de fabricación, controles de producción y sistemas de monitoreo en tiempo real. La compañía trabaja con materias primas vírgenes y proveedores certificados. La elección responde, entre otros motivos, a las características físicas y químicas del material: según explicó Santos, la materia prima virgen ofrece mayor seguridad y resistencia, mientras que en materiales reciclados puede ser más difícil conocer el origen del plástico y sus condiciones.
La sustentabilidad también forma parte de ese proceso. Todos los productos están libres de BPA (Bisfenol A, sustancia química industrial). Además, la fábrica de Lolly, ubicada en el interior del estado de San Pablo, funciona con una matriz energética completamente alimentada por fuentes renovables, entre ellas energía eólica, biomasa, geotérmica y solar. La empresa implementa un sistema de logística inversa mediante el cual busca compensar el impacto de los plásticos que produce.
Para una familia, sin embargo, la calidad no termina en lo que sucede dentro de una fábrica. También tiene que traducirse en un producto que resulte cómodo, intuitivo y adecuado para el momento en que va a utilizarse.
Vista aérea de la casa matriz de Lolly en Brasil. Foto: cedida a Montevideo Portal
Por eso, el desarrollo de Lolly parte también de la observación directa de las familias. En Brasil, la empresa realiza periódicamente investigaciones con madres de distintos perfiles socioeconómicos para conocer qué necesitan, qué mejorarían de un producto, cuánto estarían dispuestas a pagar y cómo comparan una propuesta con otras disponibles en el mercado. Realizan pruebas en las que las participantes no saben qué marca está detrás de cada artículo para obtener una evaluación más espontánea.
De ese intercambio surgieron, por ejemplo, productos como el vaso 360°, desarrollado a partir de la observación de tendencias y de la búsqueda de nuevas alternativas de diseño, o propuestas para el lavado nasal que intentan hacer más amigable una práctica habitual durante los cuadros respiratorios infantiles.
El mismo criterio aparece en artículos destinados a la alimentación. Dentro de la línea Nature, por ejemplo, Lolly desarrolló una tetina con sistema anticólicos pensada para ofrecer una experiencia de lactancia más natural, con una textura y un formato inspirados en el pecho materno y tres opciones de flujo. La línea de biberones suma distintos tamaños y formatos, algunos con asas y otros sin ellas, con un diseño anatómico pensado para facilitar el agarre tanto del bebé como de la madre.
En otra categoría, uno de los productos estrella de la marca es el chupete 100% de silicona, fabricado en una sola pieza. Además de su tetina ortodóntica y su diseño, la compañía destaca su resistencia: ante una caída o incluso si alguien lo pisa, no se rompe como podría suceder con un producto plástico. La marca también cuenta con chupetes en tamaños pequeños pensados para bebés de bajo peso.
Foto: cedida a Montevideo Portal
“Estamos siguiendo la tendencia de que no hay tantos hijos, pero con el único hijo que se tiene, la familia quiere tener productos de más calidad y existe una preocupación por estimular habilidades”, explicó Santos.
Por eso, el portafolio incorpora artículos que buscan acompañar la autonomía del niño, con propuestas didácticas, colores, letras según la etapa de aprendizaje, así como juguetes y mordillos con diferentes formas, texturas y sonidos.
La evolución también se observa en una categoría especialmente sensible para las familias como es el período de lactancia, con extractores de leche y otros artículos pensados para acompañar a la madre durante ese proceso. Así, la mirada sobre la primera infancia no se limita al niño, sino que contempla también las necesidades de quienes lo acompañan.
En Uruguay, esa amplitud fue uno de los aspectos que llevó a Casa Jorge a apostar por la marca. La empresa, que tiene más de 50 años de trayectoria, trabaja como importadora y distribuidora y comenzó su vínculo con Lolly hace cinco años. Para Marta Valverde, responsable de Desarrollo Comercial de Casa Jorge, uno de los puntos diferenciales fue encontrar una marca capaz de ofrecer continuidad y una línea completa.
Fachada de Casa Jorge en Arenal Grande. Foto: cedida a Montevideo Portal
“Una de las cosas que nosotros miramos especialmente es la sostenibilidad y los artículos que son libres de BPA, que el mercado empezó a pedir”, explicó Valverde a Montevideo Portal. A partir de la alianza, Casa Jorge incorporó progresivamente las distintas categorías y trabajó su presencia en supermercados, farmacias y comercios especializados en bebés.
La relación también implica un intercambio permanente. El equipo de Casa Jorge visita la fábrica en Brasil y recibe capacitaciones, mientras que representantes de Lolly viajan a Uruguay, conocen a los clientes y descubren de primera mano las características del mercado.
“Nosotros podemos certificar que la calidad de Lolly es así porque lo vimos: desde que está el producto, la materia prima en los depósitos, hasta cómo van haciendo un chupete, una mamadera, el diseño y la selección de productos”, expresó Valverde.
Ese vínculo permite, además, que las necesidades locales lleguen a quienes desarrollan los productos. Si una categoría cambia, aparece una nueva demanda o un consumidor busca otra solución, el intercambio entre ambas empresas funciona como una vía para ajustar la oferta.
Foto: cedida a Montevideo Portal
Y la respuesta del mercado se traduce también en una expansión progresiva dentro de los propios puntos de venta. “Los clientes, por ejemplo, compran en algún momento parte de la línea y continuamente están anexando productos porque logran esa confianza y satisfacción”, señaló Valverde.
En Uruguay, los chupetes y biberones están entre los artículos de mayor demanda, mientras que los productos vinculados con la lactancia vienen ganando espacio. Los aspiradores nasales también tienen una presencia importante, especialmente durante los meses de invierno. Pero detrás de esas categorías hay una misma cuestión: que las familias puedan encontrar opciones adecuadas para cada momento sin tener que volver a empezar de cero ante cada nueva etapa.
También en materia de precio la búsqueda apunta al equilibrio. La propuesta de Lolly contempla productos de distintos segmentos, pero con el mismo foco en los estándares de seguridad. Para Casa Jorge, esa combinación resulta especialmente relevante en un mercado como el uruguayo, donde el consumidor compara y busca entender qué está pagando.
“Los uruguayos tienen una educación financiera muy grande. Aunque un producto tenga una marca renombrada, no van a pagar caro porque sí, quieren saber si realmente vale eso”, señaló Santos.
Foto: cedida a Montevideo Portal
La comunicación con las familias no termina en el punto de venta. Tanto Lolly como Casa Jorge mantienen perfiles activos en Instagram, en los que comparten videos, lanzamientos, consejos y contenidos vinculados con el uso de sus productos, buscando que la información acompañe también la decisión de compra y el día a día.
Santos y Valverde coincidieron en que enfocarse en una industria que produce para satisfacer demandas que cambian casi de un mes a otro, por las características de los niños, es un desafío que obliga a mantenerse en movimiento. Y para las familias, contar con una propuesta que pueda acompañar ese recorrido con soluciones confiables significa encontrar tranquilidad.
“Así como nosotros tenemos un crecimiento sostenible, Casa Jorge también. Desde que empezamos, crecemos en Uruguay junto a ellos y ellos también crecen. Eso nos enorgullece mucho, porque son dos empresas profesionales trabajando en conjunto y acompañando a las familias”, concluyó Santos.
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