El escándalo que involucró a la ejecutiva de Recursos Humanos Kristin Cabot y al entonces CEO de Astronomer, Andy Byron, durante un concierto de Coldplay en Massachusetts, ha sumado esta semana un nuevo dato revelador: según el Times of London, el esposo de Cabot, Andrew Cabot, también se encontraba en el evento y acompañado de otra mujer.
La escena que desató la controversia —cuando una cámara enfocó a Cabot y Byron abrazados en la “kiss cam” del estadio— se volvió viral y derivó en renuncias, suspensiones laborales y especulaciones sobre una supuesta relación extramarital. Sin embargo, nuevas fuentes han aclarado que Kristin y Andrew ya estaban separados semanas antes del concierto.
“Kristin estaba en el palco con colegas, aunque no era un palco corporativo. Andrew también asistió con una cita que hoy es su pareja”, declaró un informante cercano al entorno de ambos.
Separación previa al escándalo
Según la misma fuente, el matrimonio Cabot —ambos figuras públicas en Boston, él empresario y ella ejecutiva en tecnología— había iniciado su proceso de divorcio de forma consensuada y vivían por separado desde hacía varias semanas. Esta versión fue confirmada previamente por un vocero de Andrew Cabot en declaraciones a la revista People.
“La decisión de divorciarse ya estaba en marcha antes de esa noche”, dijo el portavoz. “Andrew espera que esto proporcione un cierre respetuoso y permita privacidad para su familia”.
Andrew Cabot, de 61 años, tiene dos hijos de una relación anterior. Con Kristin, de 52, no tenía descendencia.
Escándalo laboral y repercusiones personales
Aunque allegados niegan rotundamente que haya existido una relación sentimental entre Cabot y Byron, el gesto —enmarcado en un ámbito público y laboral— tuvo consecuencias inmediatas. Ambos fueron suspendidos y luego presentaron su renuncia a la firma tecnológica Astronomer, en medio del aluvión mediático.
“Fue inapropiado estar abrazando a tu jefe en un concierto, y ella acepta toda la responsabilidad por ello. Pero el escarnio público y la pérdida del empleo han sido desproporcionados”, comentó una fuente cercana a Kristin.
Del lado de Byron, los efectos también fueron personales: según el Daily Mail, su esposa Megan Kerrigan se mudó de la casa conyugal, devolvió su anillo de bodas y eliminó sus redes sociales tras la difusión del video.
Un caso mediático con matices
La viralización del momento, que incluso generó comentarios en tono de broma por parte del líder de Coldplay, Chris Martin, puso en el centro del debate los límites entre la vida privada y profesional, especialmente en tiempos donde la exposición pública puede tener consecuencias inmediatas y amplificadas.
El caso también plantea interrogantes sobre el tratamiento mediático de situaciones personales que se desarrollan en espacios corporativos, y cómo los juicios sociales pueden sobrepasar los hechos concretos.
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