Contenido creado por María Noel Dominguez
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Mate y venga

Cartas españolas: 5 juegos clásicos para tardes de lluvia, mate y familia

Truco, Conga, Roba montón y más: clásicos con baraja española para disfrutar sin pantallas ni enchufes.

11.01.2026 09:28

Lectura: 2'

2026-01-11T09:28:00-03:00
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No necesitás wifi, ni batería, ni tableros caros. Con un mazo de 40 (o 48) cartas y un anotador, tenés la tarde resuelta. Estos son los juegos que marcaron nuestra manera de vivir las vacaciones y que siguen siendo el alma de cualquier reunión familiar.

1. El Truco: el rey indiscutido de Uruguay

El Truco no es solo un juego, es un arte. Es el juego de la mentira, del "envido" y del grito sagrado. En Uruguay se juega con muestra, lo que le da un picante extra que no tiene el truco argentino. No hay nada como ganar un partido con un "quiero vale cuatro" cuando no tenés ni un cuatro de copas. ¡Es pura adrenalina y psicología!

2. La Escoba de 15: matemáticas con mucha onda

Es el favorito para jugar con los abuelos y los más chicos. El objetivo es simple: sumar 15 con las cartas de tu mano y las de la mesa. Si lográs limpiar la mesa de un plumazo, ¡metés una escoba! Es dinámico, rápido y ayuda a que los gurises practiquen cuentas casi sin darse cuenta.

3. La Conga: el compañero ideal del mate

Si la lluvia parece que va para largo, la Conga es la solución. Se trata de armar juegos (escaleras o piernas) y tratar de quedarte con la menor cantidad de puntos posible. Es un juego de mucha paciencia y estrategia, ideal para esas tardes donde el tiempo parece detenerse frente al mar.

4. El Chinchón: el primo hermano de la Conga

Muy parecido a la conga, pero con sus propias mañas. La gloria máxima es hacer Chinchón (formar una escalera de siete cartas del mismo palo), lo que te da una ventaja enorme. Es el típico juego que genera revanchas infinitas y que siempre termina con alguien diciendo: "¡La última y nos vamos!".

5. El roba montón: diversión para todas las edades

Si hay niños en el grupo, la Casita Robada es un éxito total. Es fácil de entender: tenés que ir "robando" cartas de la mesa o del mazo del oponente que coincidan con las tuyas. Es rápido, divertido y genera esa competencia sana que tanto nos gusta.