Curiosidades

Qué bonita vecindad

Barrio sueco obliga a residentes a conversar al menos dos horas a la semana

El original proyecto de la ciudad de Helsinborg pretende romper con el aislamiento y la brecha generacional.
15.04.2019 08:28
2019-04-15T08:28:00

Al igual que sus vecinos nórdicos, Suecia suel aparecer en la parte alta de las clasificaciones de felicidad y calidad de vida del mundo. Sin embargo, la soledad es una pandemia en el país nórdico, hasta el punto de que numerosos ancianos suecos mueren cada año dentro de sus casas sin que nadie, ni familiares ni vecinos, se enteren hasta mucho tiempo después, tal y como dejó dicho el estremecedor documental ‘La teoría sueca del amor'.

Ahora, una localidad sueca trata de paliar la soledad de sus vecinos con un proyecto genuinamente singular y muy curioso: obligar a sus habitantes a socializar con sus vecinos al menos dos horas a la semana.

Según informa el periódico español Público, a finales de este año se inaugurará el proyecto experimental de viviendas públicas ‘Sällbo‘ en Helsinborg. Sobre el papel parece un bloque de apartamentos más, pulcro y funcional, de los que abundan en la costa meridional de Suecia. Sin embargo, este complejo tendrá la particularidad de que sus vecinos estarán obligados a hablar entre sí no menos de dos horas por semana.

Los impulsores del proyecto achacan al clima esa proverbial aversión de los suecos a relacionarse con el prójimo.

"Si piensas en países donde el clima es más cálido, la gente habitualmente se encuentra fuera de las casas, en el parque, y pueden charlar, sin necesidad de tener que recibir en tu propia casa. Aquí, en Suecia, no es tan fácil, porque el clima es el que es", explica Dragana Curovic, una de las responsables del proyecto al diario sueco The Local. "La gente mayor no comparte su día a día, de modo que no es fácil para ellos entender a las generaciones más jóvenes. Y si a eso le añades una herencia cultural diferente, entonces resulta casi imposible encontrarse. Solucionar eso es la idea del proyecto".

Por ello, la mitad de los 51 apartamentos se alquilarán a jubilados suecos de más de 70 años, mientras que la mayoría de la otra mitad se destinará a jóvenes de entre 18 y 25 años. Finalmente, un "paquete" de diez apartamentos se adjudicará a inmigrantes recientemente arribados al país.

Las viviendas, de dos dormitorios, no son demasiado grandes. A cambio, los bloques disponen de abundante espacio común, incluyendo un gran comedor, una biblioteca, gimnasio, una sala de cine y alojamientos adicionales para invitados.