Alfredo Etchegaray acaba de lanzar un tango tributo a Julio Sosa, homenajeando al “Varón del Tango” a 100 años del nacimiento de una de las voces fundamentales del Río de la Plata.

El artista, nacido en la ciudad de Las Piedras, departamento de Canelones, tuvo una infancia muy humilde y, desde pequeño, demostró grandes cualidades artísticas. Hizo de todo: trabajos informales, changas, mientras aprendía y conocía a los principales músicos de su época en Canelones y luego Montevideo. Con 23 años decidió viajar a Buenos Aires, la meca del tango.

El 2 de febrero se cumplieron 100 años de su nacimiento y Alfredo Etchegaray decidió componer un tango homenaje que bautizó con el nombre de “Quererte”, con la producción musical de Raúl Medina y la inconfundible voz de Ricardo Olivera.

Sobre esta iniciativa Alfredo Etchegaray conversó con Montevideo Portal. “El Uruguay, que tiene muchas cosas buenas, tiene la característica de respetar la frase de ‘nadie es profeta en su tierra’, lamentablemente. Entonces, un ícono como Julio Sosa, que tantas emociones compartidas promovió entre rioplatenses, merece mucho más que estos tibios homenajes. El Varón del Tango, como se lo apodó, nació en Las Piedras, en una familia muy humilde, hijo de un peón rural y una lavandera, llegó a Buenos Aires en el año 1949 y un taxista lo llevó sin cobrarle un peso por los principales reductos tangueros”, dijo.

“Julio Sosa fue tan importante en la historia del tango, que es incomprensible cómo en Uruguay se han hecho muy humildes y sencillos homenajes a un artista que ha sido, junto a tantos otros, tan importante en la historia del Río de la Plata”, añadió.

En cuanto a las cosas que lo inspiraron, Etchegaray señaló que “el tango ‘Quererte’ apunta a lo emotivo, es una interpretación, lógicamente fusión, con la notable mano del maestro Raúl Medina y la inconfundible voz de tenor-barítono Ricardo Olivera y, justamente, el Varón del Tango, Julio María Sosa Venturini, tenía esa voz de tenor-barítono”.

“Hay muchas cosas destacables en la vida de este impresionante intérprete que murió muy joven, a los 38 años, en un accidente de auto. En su funeral hubo un gran reconocimiento del pueblo argentino, que hizo una procesión de más de 200 mil personas en un día lluvioso, desde el estadio Luna Park hasta el cementerio de La Chacarita. Fue tal el impacto y la tristeza de ese funeral, y quedó tan marcado el nombre de nuestro compatriota como uno de los grandes artistas del siglo XX, que realmente no comprendemos cómo en Uruguay no se le ha dado la importancia, que sí le dio el pueblo argentino. Durante los años que trabajé en Buenos Aires en la televisión, con el mismo productor de Mirtha Legrand, Armando Barbeito, y en otro programa con Alfredo Garrido, el exmarido de Amelita Baltar, tomaba muchos taxis y en esos años, estoy hablando de los años 70, 80 y 90, los tacheros le tenían una gran admiración, y siempre contaban esta anécdota de que un taxista lo había llevado gratis a conocer las principales tanguerías de la ciudad”, sostuvo.

“Entonces, el tango ‘Quererte’ es casi una poesía, con todas aquellas palabras que nos hacen vivir esta vida con la intensidad que merece y compartirla con el resto de la gente y con todos aquellos uruguayos y argentinos. Yo digo ‘Por siempre Tango’, para todos los uruguayos y argentinos, y para todas las personas en el mundo que disfrutan de vivir la vida con toda la intensidad, por eso armamos este tributo a Julio Sosa, este rioplatense que es inmortal”, agregó.

Más adelante Etchegaray cuenta que eligió a Ricardo Olivera por ser un notable intérprete con un timbre de voz similar al de Julio Sosa. “Tanto Raúl como Ricardo son grandes amigos de muchos años, te diría que desde que empecé como disc jockey en los años 70. En el caso de Ricardo es un intérprete con gran dicción, como la tenía Julio Sosa, y Raúl Medina cuenta con la capacidad de hacer arreglos creativos. Cuando éramos pequeños nos pasábamos la guitarra frente a un fogón en el campo e interpretábamos canciones de Julio, y escuchábamos a este cantante con esa pasión y esa forma única. En el tango ‘Quererte’ quise reflejar esos momentos vividos en esta prosa, en esa poesía y como la música ha sido un integrante muy importante de nuestra familia, ya que mi abuelo tuvo el teatro Solís, era común ver en casa a muchos artistas como Marianito Mores”, dijo.

La historia de Julio Sosa esconde algunos misterios e historias poco conocidas como el vínculo familiar con la familia Carámbula de Las Piedras, al que tiempo atrás el propio Berugo hizo mención cuando comentó: “Era una leyenda urbana en el pueblo y en mi casa todo el mundo decía que fue hijo no reconocido de mi tío abuelo Lisandro Carámbula, un juez de paz muy carismático, que solía tocar el piano y dar conciertos en la vía pública. La mamá era empleada doméstica de la casa y mantuvieron una relación íntima”.

Lo insólito de la historia es que el propio juez Carámbula fue quien casó a la madre, embarazada y menor de edad, con un peón de su campo de apellido Sosa, y fueron a vivir en un conventillo de la ciudad que aún existe. No hay registros de que Julio Sosa y el juez Carámbula mantuvieran un vínculo, incluso viviendo a pocas cuadras. La historia cuenta que se enteró a los 10 años de la relación.

“Tuve que soportar ver a mis hermanos ir bien vestidos a un colegio privado, mientras yo vendía bizcochos en un banco de la plaza. ‘Julito, decile a tu padre rico que te compre un par de zapatos’”, comentaba el Varón del Tango sobre las constantes burlas que soportaba desde niño y que terminaban siempre a las piñas cuando eran frecuentes las peleas callejeras que forjaron su carácter. Se hizo solo, se hizo fuerte y a los 16 años se enamoró de una joven de su pueblo, y pese a ser un chico pobre logró convencer a la familia de la novia y casarse. El matrimonio duró apenas dos años, dejándolo devastado y dándole a conocer los dolores del amor. Frente a la plaza en la ciudad de Las Piedras, había una reconocida cantina donde los hombres se juntaban a beber y cantar tangos.

Esas letras, esas historias tristes, duras y oscuras lo atraparon, coincidiendo con el pesar que cargaba su alma. Ahí comenzó su camino en la canción. Lo demás es la historia conocida del Varón del Tango, Julio Sosa.