Los aviones Spitfire ocupan un lugar destacado en la historia de la Segunda Guerra Mundial y en el corazón de los británicos. Cuando los raids aéreos alemanes asolaban de forma permanente los cielos ingleses, estas joyas de la técnica aeronáutica supieron enfrentarse en inferioridad numérica a los Messerschmitt germanos, y dar un giro decisivo a la Batalla de Inglaterra.
Incluso hoy día, a casi setenta años de la finalización del conflicto, el sonido característico del motor Rolls Royce Merlin de 1750 caballos puede disparar los latidos de los ingleses que tienen edad para recordar los combates aéreos de aquel conflicto.
Ahora, la compañía academia de aviación Boultbee ofrece por primera vez al público en general la posibilidad de subirse a uno de los siete ejemplares de este avión biplaza que todavía vuelan en el mundo.
Según consigna Daily Mail, esto se deba a que la Autoridad de Aviación Civil del Reino Unido cambió recientemente algunas de sus normas, entre ellas la que exigía que toda persona que embarcara en uno de estos históricos aparatos, debía tener licencia de piloto.
Con los cambios reglamentarios, cualquier persona que tenga los medios para pagar el boleto puede subirse al asiento trasero del avión, sitió donde solía montar el artillero.
El aparato que regentea la academia Boultbee fue construido en 1944, y fue utilizado como avión de entrenamiento. Su precio en el mercado rondaría los cuatro millones de dólares.
Desde ahora, y por sólo 2750 libras -algo más de 100.000 pesos uruguayos- cualquiera que lo desee puede saltar a la carlinga con un salto cinematográfico, sentarse detrás del piloto Matt Jones y volar sobre West Sussex y el Canal de la Mancha, siguiendo una de las rutas habituales de los pilotos británicos y estadounidenses en su lucha contra la Luftwaffe.