Tras una temporada de ostracismo, Garo Arakelian vuelve al ruedo con un nuevo disco, cuyo nombre todavía no se conoce y que ya cuenta con un primer corte en todas las plataformas.

Se trata de “Expreso”, una canción que bien puede arrogarse el polisémico título de “urbana”, y que sumerge al escuchante en una atmósfera sonora compleja.

Quien conozca la obra del autor de seguro se sorprenderá del uso intensivo y extensivo de los instrumentos de viento, novedad que se revela acertada por una doble razón: matiza la oscuridad que sobrevuela la composición, pero sin restarle un ápice de vigor.

En “Expreso”, Garo confirma su condición de compositor profundo y orejano, y canta la odisea cotidiana de alguien atrapado en esa picadora de carne llamada mundo posmoderno. Alguien que, pese a tocar fondo, está de regreso y espera que las botellas que lanza al mar lleguen a alguna playa.

En poco más de cuatro minutos, el exlíder de La Trampa conduce al oyente por un recorrido “pasado de velocidad” en un bondi en el que —a sabiendas o no— todos subimos. Y cuyo boleto no es nada barato.