A 50 años de la hazaña de Defensor en 1976, un libro recoge “76 historias de amor violeta”
El suntuoso volumen apuesta a transmitir la emoción del hincha, el “estar detrás del alambrado del Franzini”.
Por Gerardo Carrasco
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Quizá resulte extraño iniciar una nota cuyo protagonista es el club Defensor hablando de Nacional y Peñarol. Sin embargo, es necesario para poner el asunto en su debida perspectiva.
¿Por qué el clásico entre los dos grandes es tan importante? La razón va más allá del hecho de que se trata de un match que enfrenta a los dos equipos con más hinchas en todo el país, y tiene que ver de forma directa con el palmarés.
Desde el inicio de la era profesional, en 1932, estos dos equipos ejercieron una hegemonía absoluta en el fútbol uruguayo, acaparando los títulos y relegando a los equipos “chicos” al lugar de meros espectadores. Por eso, el clásico no era solo el choque de los grandes. Era decisivo, una verdadera final más allá de la altura del torneo en la que se jugara: quien obtenía la ventaja en los clásicos, se quedaba con el campeonato.
Esa especie de versión futbolística de la idea del destino manifiesto se hizo añicos el 25 de julio de 1976, cuando Defensor venció como local 2 -1 a Rentistas, se consagró campeón uruguayo y quebró el dominio que aurinegros y tricolores habían ejercido por 44 años. Y como un símbolo definitivo de que la historia se estaba poniendo patas arriba, esa tarde el plantel violeta dio la vuelta olímpica en sentido horario, al revés de lo que se hacía al cierre de cada campeonato.
Nota en el diario Crónica, Buenos Aires. Centro de Fotografía de Montevideo
Este año, al cumplirse el 50º aniversario de esa hazaña, el club, sus socios e hinchas llevaron adelante diversas iniciativas. Y una de las más originales y atractivas se convirtió en el libro 76 historias de amor violeta, una idea llevada adelante por el escritor y productor Martín Avdolov y el publicista Martín Carrier.
Se trata de un volumen suntuoso y de grandes dimensiones, y en el que el color violeta es protagonista junto al oro. En sus páginas, el eje no pasa por la crónica de la campaña de 1976 ni por un recorrido por la historia de Defensor, información que está a un clic de distancia para cualquier internauta, y que el propio Avdolov abordara en su libro Violeta corazón, publicado en 2014.
No te deja de alentar
“Es un libro que, en realidad, habla más de los hinchas, más de lo que pasa afuera de la cancha, que en realidad de los datos y las estadísticas”, explica Avdolov en diálogo con Montevideo Portal.
Por ello, el libro no fue concebido como una pieza institucional del Defensor, sino como una especie de micrófono abierto para que el hincha —célula fundamental de un club— tuviera la oportunidad de expresarse. Y por esa razón, las historias son muy diferentes unas de otras, pero todas tienen algo en común: exponen la pasión y las emociones de sus remitentes, muchos de los cuales ni siquiera habían nacido en 1976.
“El libro tiene como excusa, en el buen sentido de la palabra, el hecho del 76, pero en realidad son 76 relatos de hinchas de todas las épocas. Hay gente que habla incluso de épocas previas a ese año, y otros que cuentan cosas de la historia reciente, como el tricampeonato de la Copa Uruguay. Pero, sobre todo, refleja más que nada eso de estar detrás del alambrado del [Estadio] Franzini, o viviendo los partidos en las casas”, cuenta Avdolov.
Archivo personal de José Luis Franzini / Centro de Fotografía de Montevideo
En efecto, todas las historias contenidas en el libro tienen un telón de fondo color violeta intenso, pero son relatos de vida de personas: como el del niño que vivía en un sitio remoto del interior y solo contaba con una radio para seguir a ese equipo “rebelde”, y recién cuando viajó la ciudad pude ver en los diarios las caras de sus héroes. O el otro que se hizo hincha de Defensor cuando un compañerito de escuela le regaló una camiseta. O también el “tuerto” empedernido que no faltó a la cancha ni el día de su boda, y salió del Franzini corriendo a arreglarse para la ceremonia.
Empiezo por el final, terminaré en el principio
A modo de homenaje a aquella vuelta olímpica invertida, 76 historias de amor violeta se lee también al revés. Comienza por los agradecimientos, continúa por los relatos y cierra con una breve sección documental que incluye el fixture del torneo del 76, un facsímil de una famosa carta motivacional del profesor José Ricardo de León, director técnico de aquella formación, y un breve capítulo que aporta documentos gráficos y contexto, y que explica “cuándo surge el club y de qué manera, qué significan Punta Carretas y Parque Rodó para nosotros, qué significado tiene el 76, cómo fue esa campaña heroica”, detalla Avdolov, quien recuerda que esa idea de montar el libro “de atrás para adelante”, generó también un curioso contratiempo.
“En un momento la imprenta frenó la impresión del libro, la paró porque pensaban que estaba todo mal, que estaba al revés”, recuerda riendo.
Ese breve contratiempo, y el hecho de que se tratara de un libro suntuoso y de lujosa factura, demoraron un poco el proceso. Por ello, y al igual que Defensor en el 76, hubo que esperar hasta el último minuto de la última fecha para celebrarlo.
El 25 de julio lo fuimos a buscar con Martín a la imprenta y salimos directo a la inauguración de la Fotogalería del Parque Rodó”, donde ese día se inauguraba una muestra sobre la gesta violeta de 1976. “Allí estaban las autoridades, y llegamos justito para entregarlo”, cuenta el realizador, que se formó en ese lugar.
Viejo barrio
Hoy en día, Punta Carretas es un punto muy cotizado dentro de la geografía Montevideana. Pero no siempre fue así.
“Yo nací a media cuadra de una cárcel”, ataja el escritor Ignacio Alcuri —autor de uno de los relatos— cada vez que alguien pretende señalarlo como “cheto” por haber venido al mundo en una zona donde hoy el metro cuadrado se cotiza como en Dubái.
Y si bien su actual perfil urbano no lo refleja, Punta Carretas fue la cuna del fútbol en Uruguay, En sus ya desaparecidos descampados, los migrantes británicos jugaron sus primeros picaditos, para pasmo de los criollos que veían a esos gringos hechos y derechos corriendo detrás de una pelota
“Defensor tiene una identidad muy particular, como la tienen todo.”s los cuadros que no son los grandes, los tradicionales que siempre ganan todo. Es un cuadro más asociado a un barrio, al lugar donde nació el fútbol uruguayo, y donde varios equipos, incluido Peñarol, intentaron tener sus canchas”, cuenta.
Archivo personal de José Luis Franzini / Centro de Fotografía de Montevideo
“Mis abuelos vivían frente a la cancha, y es un club que involucra barrio, familia, cultura e identidad. A mí siempre me pareció muy interesante el concepto de pelearle a los poderosos con las herramientas que uno tiene, pero con la entereza de saber que se está haciendo lo correcto. Defensor también me regaló eso durante muchos años”, afirma.
Voces (casi) anónimas
En el inicio (o final del libro, según de dónde se agarre), figura una lista con los nombres de los 76 hinchas cuyos relatos fueron seleccionados entre los centenares que Avdolov y Carrier recibieron tras lanzar la convocatoria. Sin embargo, esos nombres no aparecen luego junto a cada relato, por lo que no es posible saber quién es el autor de cada uno. Esto no se debe a un error de diagramación, sino a una intención.
“Creo que, conceptualmente, lo que dice es que las historias son de los hinchas. Yo, por ejemplo, aporté una, y otros 75 hinchas hicieron lo mismo, y no necesariamente unos compartimos lo que dicen otros, y la idea es que sean parte de un todo”, explica.
Por otra parte, además de una labor de selección, fue necesaria una tarea de redacción.
“No queríamos que hubiera una limitación técnica, porque los hinchas no tienen por qué ser escritores”, cuenta Avdolov, quien recuerda que algunas de las historias llegaron como mensajes de audio en un registro oral y hasta confuso, e incluso algunos aparecían “como un mensaje de texto de cuatro líneas”. Una vez recibida esa dispar materia prima “nuestro trabajo fue convertirlo en algo que tuviera un inicio, un desarrollo y un final, junto con un contexto y un protagonista. Y tratamos de hacerlo lo mejor posible”, explica.
Un sitio de pertenencia
A comienzos del siglo XX, los clubes —de fútbol, básquet, natación, bochas o lo que fuera— se convirtieron en un elemento importante del entramado social del Uruguay, y esa realidad podía apreciarse tanto en las ciudades más grandes como en las localidades pequeñas. Por lo general, eran instituciones con arraigo en sus lugares de origen, gestionadas también por residentes, y que ejercían un beneficioso impacto comunitario, más allá de lo deportivo.
Hoy, esa dinámica social parece estar en entredicho.
“Considero que hoy, en la sociedad en la que vivimos, entre el trabajo, la casa, el ritmo de vida de locura y la alienación de los teléfonos, faltan espacios sanos para socializar, para pertenecer de una forma saludable”, señala el realizador.
“Para mí el club tiene eso. Yo salgo de laburar y me voy al club, y para mí ir al gimnasio no es solamente ir a hacer ejercicio, sino que es un lugar donde me encuentro con gente”, refiere.
“Me parece que hay que rescatar esos espacios, en un mundo en el que estamos cada vez más alienados, donde cada vez cuesta más conectar. Creo que el fútbol, bien entendido, el deporte, facilita eso, y es donde más hay que trabajar”, apunta.
“Hay un detalle no menor: entre las anécdotas que llegaron había varias historias de piñatas, quilombos y líos, pero no quedó ninguna.” Son 76 historias de amor, porque lo queremos resaltar en este momento es el amor por el club”, sostiene.
No se quede sin su ejemplar
76 historias de amor violeta es un libro especial, publicado para conmemorar un hito memorable del club. Por lo tanto, sus realizadores advierten que el tiraje es limitado y no habrá una reedición.
Por ello, los hinchas de Defensor —o los lectores en general— que quieran atesorarlo o regalarlo, tendrán que apresurarse a adquirirlo, ya sea en la sede de la institución (21 de Setiembre 2362) o en su tienda virtual.
“Yo diría que la oportunidad va a durar unas semanas, y después ya no habrá más libros, no vamos a hacer más”, advierte Avdolov.
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