El estrés no es exclusivo de los seres humanos. Los perros también pueden sufrirlo, y aunque no puedan expresarlo con palabras, lo manifiestan a través de cambios en su comportamiento, su cuerpo y su estado de ánimo. Detectar estos signos a tiempo es esencial para prevenir problemas de salud y garantizar su bienestar emocional.
Especialistas en comportamiento animal coinciden en que el estrés canino puede estar relacionado con cambios en el entorno, rutinas inadecuadas, falta de ejercicio, exceso de estímulos o situaciones traumáticas como ruidos fuertes, soledad prolongada o incluso el ambiente del hogar.
Señales de que tu perro podría estar estresado
Ladridos excesivos o gemidos
Si tu perro ladra más de lo habitual o se queja sin una causa aparente, podría estar intentando comunicar ansiedad o malestar.
Conductas destructivas
Morder muebles, romper objetos o rasgar puertas puede ser una forma de liberar tensión acumulada.
Lamerse en exceso
Algunos perros se lamen compulsivamente, sobre todo patas o flancos, como mecanismo de autocalma.
Pérdida de apetito o digestión alterada
El estrés puede provocar que dejen de comer o presenten vómitos, diarrea o estreñimiento.
Cambios en el sueño
Dormir mucho más (o mucho menos), tener el sueño interrumpido o mostrarse inquietos por la noche también puede ser una señal.
Hipersensibilidad o aislamiento
Pueden mostrarse más reactivos de lo normal o, por el contrario, retraerse y evitar el contacto físico.
Posturas corporales tensas
Orejas hacia atrás, cola entre las patas, temblores o jadeo sin motivo aparente indican incomodidad.
Marcaje excesivo con orina
En perros ya entrenados, puede ser una forma de responder a situaciones estresantes en su territorio.
Causas frecuentes de estrés en perros
Cambios en la rutina o mudanzas.
Falta de estimulación física o mental.
Separación prolongada de sus tutores.
Introducción de nuevos animales o personas en el hogar.
Ruidos fuertes (petardos, tormentas, tráfico).
Visitas al veterinario sin habituación previa.
¿Qué hacer si detectás estrés en tu perro?
Mantené una rutina estable: los perros necesitan previsibilidad. Comer, pasear y jugar siempre a las mismas horas les da seguridad.
Ofrece ejercicio físico y mental: el paseo diario es fundamental, pero también juegos de olfato, obediencia y juguetes interactivos.
Creá un espacio seguro: un rincón tranquilo donde pueda refugiarse sin ser molestado.
Reducí los estímulos negativos: en caso de ruidos fuertes, cerrá ventanas, usá música suave y, si es necesario, consultá con un etólogo.
No castigues: los castigos solo aumentan la ansiedad. Usá refuerzo positivo para modificar conductas.
Consultá a un profesional: un veterinario o etólogo clínico puede evaluar la situación y proponer un plan de tratamiento si el estrés es crónico.