El gran juego.

En ese país se organiza el juego a escala nacional. El correo público colabora, y se sumó hasta la primera ministra.

Cada año por estas fechas sucede lo mismo: en tu trabajo arman un amigo invisible, y por sencillo que parezca, el asunto tiene sus bemoles. No a todos les gusta participar, hay que fijar unas reglas básicas en cuanto al importe del regalo, la fecha del sorteo y entrega. Y luego viene lo difícil: te tocó ese compañero que trabaja en otra sección y otro horario, y que para vos es un perfecto desconocido. O peor aún: se trata de alguien que detestás con ganas.

En algunos lugares de trabajo se arma un verdadero mercado negro para el trapicheo de amigos invisibles, y donde todos procuran conseguir uno que les resulte más agradable. Sin embargo, en otros sitios está prohibido y no queda más remedio que iniciar unas sutiles -o no tanto -consultas y pesquisas para enterarse de qué cornos le puede gustar a esa persona a la que debés regalarle ¿Y si te tocó el jefe? Es para ponerse a temblar. Cuidadito con desairarlo, porque podrías malquistarte con él. Y ojo también con hacerle un regalo costoso, porque corrés el riesgo de quedar como un adulón, obsecuente, o -por usar un término más criollo- simplemente un chupamedias.

Dicho todo esto, es momento de entrar en el tema en cuestión: en Nueva Zelanda parece que se toman el tema con más calma, y de hecho existe una convocatoria al amigo invisible que involucra a todo el país.

La movida comenzó en 2010 gracias a la idea del tuitero @websam. El juego hizo capote, y pronto necesitó ayuda estatal para implementarse. Según informa el periódico matritense El País, este año se registraron más de 3.600 personas, incluida la primera ministra, Jacinda Arden.

En el "Secret Santa' (tal el nombre del juego) el monto sugerido del regalo es de 10 dólares neozelandeses (unos 200 pesos). Los participantes se inscriben a través de Twitter y de una página web. Así se enteran de a quién le deben regalar. La única información de que disponen es la cuenta de Twitter de esa persona, que deberán analizar para conocer sus gustos. Disponen de algo más de una semana para enviar el regalo al servicio de correos, que ha habilitado un almacén en Wellington para organizar este reparto masivo.

Los obsequios empezarán a llegar a sus destinos a partir del 18 de diciembre. Se invita a los tuiteros a que publiquen a partir de entonces fotografías con lo que han recibido de su amigo invisible a través de la etiqueta #nzsecretsanta, como han hecho en años anteriores.

Si un participante no envía el regalo a su amigo invisible al almacén de Correos en Wellington después de inscribirse, es muy probable que no reciba ninguno y que el que estaba destinado a llegarle termine en asociaciones benéficas.

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