Contenido creado por Agustin Zabala
Libros

La verdad de Cristina

“Sinceramente”, de Cristina Fernández, un manifiesto político en plena campaña electoral

El libro es una autobiografía, una idea de la sociedad, de los procesos políticos, económicos, sociales y culturales que acompañaron la vida argentina en los últimos 40 años.

03.06.2019 00:47

Lectura: 10'

2019-06-03T00:47:00-03:00
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Por Agustín Zabala

Las cosas son hijas de su tiempo. Por eso, la sorpresiva noticia de que había escrito un libro y que lo presentaría apenas 20 días después no puede leerse sin tomar la lógica electoral del momento, pero tampoco olvidar lo que han sido estos últimos diez años en Argentina; o tal vez muchos más.

Sinceramente, además de ser la lectura social de un momento, es un manifiesto político, que traza una mirada al pasado, al presente y al futuro y con el que Cristina Fernández de Kirchner intenta reconstruir un frente político, social y cultural amplio, vencer a la alianza Cambiemos en octubre y reinstaurar un gobierno democrático, popular y nacional. Son objetivos manifiestos en el libro, no palabras de un servidor.

Es una autobiografía, una idea de la sociedad, de los procesos políticos, económicos, sociales y culturales que acompañaron la vida argentina en los últimos 40 años.

Cristina Fernández escribe este libro para dejar bien marcada su postura, su idea de las cosas; sus explicaciones (convincentes o no) de por qué es perseguida (ella y sus hijos), por el Poder Judicial y el poder mediático; su visión del "desastre" cultural, económico, político y social generado por el gobierno de Macri, embloquelado junto al "partido judicial" y los medios, y de cómo esto se repite en la historia.

Porque la continuidad que comienza en Hipólito Yrigoyen, pasa por Juan Domingo y Eva Perón, y culmina en ella y Néstor Kirchner es descrita en el libro hasta el cansancio. Estos son líderes políticos, dice, perseguidos por la aristocracia, dueña de la capacidad de disputar (y ganar) el sentido común.

"El que sacó a Yrigoyen por corrupto, el que fue contra Perón y contra Eva, y luego el del 24 de marzo, ¿eran moralizadores? No. Venían por los derechos y las conquistas logrados por millones de argentinos que habían mejorado su vida, impulsados por el movimiento nacional y popular que se había encarnado en distintas épocas, bajo distintas formas y con distintos nombres. Por eso yo era un obstáculo. ¿Cuántas veces se los dije como presidenta? ¿Cuántas, Dios mío? Sin embargo, una vez más la historia se repitió y el pasado volvió a atrapar a los argentinos".

Hay que hacer un trabajo minucioso para encontrar una autocrítica de CFK, pero no tanto para ver que sí hay un enemigo (el capital, que hace funcionar a la Justicia y los medios a su deseo) y que logró, en esa disputa, que la clase media -esa a la que los gobiernos progresistas tanto hicieron crecer en toda América Latina- votara en 2015 en su contra y empatizara con los intereses de grandes compañías sojeras, como cuando se dio el conflicto por las retenciones en su primer mandato.

"Es sabido que el índice de Gini es uno de los más difíciles de mover, y cabe aclarar que cuanto más bajo es existe un mayor bienestar social. Y pensar que me tuve que fumar que dijeran que no habíamos combatido la pobreza... ¡Justo a nosotros, que duplicamos la clase media! O sea... una parte importante de los argentinos y las argentinas dejaron, durante nuestros gobiernos, de ser pobres... aunque también, a pesar de ello, una porción importante de esa misma clase media terminó votando a Mauricio Macri. Ahora, cuando estoy escribiendo estas líneas y veo lo que está pasando en Argentina en este 2019 que recién despunta, con precios de los alimentos prohibitivos para las grandes mayorías y donde la clase media es el gran pato de la boda, de la catástrofe económica y social que vivimos producto de las políticas del gobierno de Cambiemos, me pregunto qué hicimos mal para quela gente eligiera a un presidente como Mauricio Macri. ¿Qué los medios de comunicación hegemónicos tuvieron un rol fundamental en el engaño y la confusión de la sociedad? Sí, absolutamente... eso es indiscutible. Pero también hubo y hay algo en nuestra sociedad, en nosotros los argentinos y las argentinas, que nos impide la construcción de un país perdurable y vivible... ¡Qué sé yo!".

La historia de las retenciones, el voto de Julio Cobos, la angustia de Néstor y el comienzo de la "yegua":

En marzo de 2018, en medio de la crisis mundial desatada ese año, el primer gobierno de CFK proponía la "resolución 125", que consistía en aplicar retenciones móviles a las exportaciones de soja acompañando la variación del precio internacional de ese commodity.

La ex presidenta cuenta que la propuesta de las retenciones a la soja surge luego de que ella rechazara una idea de su ministro de Economía, Martín Lousteau, que planteaba subir las tarifas a los que vivían en Puerto Madero o Recolecta, dos barrios de la clase media-alta, alta argentina. "No, yo no estoy de acuerdo con eso. ¿Por qué van a pagar?", cuenta que dijo en aquel momento.

Días después, Lousteau, en otra reunión con CFK, Alberto Fernández (el ahora candidato a presidente, pero por aquel momento jefe de Gabinete), el ex jerarca de Economía llegó con la propuesta de las retenciones a ese producto agropecuario.

"Estábamos los tres: Alberto Fernández, Lousteau y yo. El jefe de Gabinete le pregunta: "¿Estás seguro que no habrá problemas con eso?". Y Lousteau contestó, muy seguro de lo que decía: "No, a ellos la soja no les interesa". Increíble, ¿no? Juro por la vida de mis trs nietos y muis dos hijos, que es lo que más quiero en el mundo, que dijo eso. Y agregó que a las patronales agropecuarias solo les importaban las retenciones al trigo y al maíz. Y que, además, la medida propuesta eran retenciones móviles a la soja... y nada más. Esta es la verdadera historia... es la génesis exacta de las retenciones móviles, de cómo comenzó y de cómo terminó",escribe, como introducción, y se adentra:

Los cuatro meses del conflicto fueron fatales, "absolutamente destituyentes", señala CFK, pero también, agrega, "absolutamente fundantes" para definir el perfil de sus gobiernos, las adhesiones y las críticas.

El día de la votación en el Senado de las retenciones, Néstor estaba "descentrado" no podía entender que el vicepresidente que él sugirió para acompañar a Cristina no iba a dar su voto para aprobar el proyecto.

"Yo le había dicho: "Me voy a dormir. No voy a a perder tiempo, va a votar en contra. Olvidate". Nos llamaban cada dos minutos del Congreso. Los votos a favor de las patronales agropecuarias, de algunos senadores y senadores, aún hoy me siguen resultando inexplicables, y esa noche me fui a dormir antes que Néstor. Me desperté a las cinco de la mañana, me di cuenta que él no estaba en la cama y bajé el comedor. Alberto Fernández ya se había ido hace rato y Néstor estaba con un par de compañeros, muy angustiado. Cobos ya había dado su voto "no positivo", volteando la ley de retenciones móviles de nuestro gobierno y pese a que la presidenta era yo, al que habían destruido era él. Y sí, Néstor y yo éramos distintos, pero complementarios. Lo vi muy mal y, para colmo, ese mismo día murió a la madrugada, antes de la votación, uno de sus mejores amigos y testigo de nuestro casamiento, Oscar "Cacho" Vázquez (...) Me pareció que ese día lloraba por todos: por Cacho, por nosotros, por el país, por él, por la historia... qué se yo".

Más allá de todas estas cuestiones personales, y del trazo de la figura de Néstor que hace la ex presidenta, CFK señala que este proyecto generó una "batalla política", en la que numerosos sectores de diferentes vertientes políticas se les unieron; pero también un sector de la sociedad, "más específicamente de la clase media, media-baja, que se identificó con las patronales agropecuarias, popularizadas como el "campo" por los medios de comunicación, especialmente Clarín La Nación, que se constituyeron en brutales opositores".

"No fue un odio especifico mí creo que es al revés; más jauretchiano, una clase media que dice: "Todos somos el campo", "Yo soy el campo, soy ese señor con el sombrero, con la 4 x 4, la ropa de Cardón, yo soy eso", aunque no tenga tierra ni en una maceta. Así empieza esa identificación aspiracional del restacuero, como decía Arturo Jauretche. Esa idea se empezó a instalar con fuerza desde ese conflicto. La construcción del "monstruo del populismo", o de la "yegua" o de la "chorra", comenzó a partid de que las patronales rurales se negaron a pagar las retenciones, porque para ellos es como que les estuviesen robando lo que les pertenece por derecho propio. Ellos creen que el país y la Nación son suyos y las política son sus enemigos. Sin embargo... ¿cómo se compadece todo esto con que esta misma clase media defienda la escuela y la universidad pública? Me parece que hay una disociación, como una especie de esquizofrenia. Esto viene desde el fondo de la historia. ¿Sarmiento versus Mitre, tal vez? Lo que está en el medio es la disputa política por el sentido común".

La AMIA, Nisman, Bonadio:

Durante las casi 600 páginas del escrito, recorre su vida personal y la entremezcla con los acontecimientos de su país; hechos que la tienen como protagonista, como cuando -en uno de los capítulos más jugosos del libro- explica la causa de la AMIA, la firma del Memorándum con Irán, la historia del fiscal Alberto Nisman, y los avatares judiciales del juez Claudio Bonadio.

Ya con el fiscal muerto (CFK se aboga a la teoría del suicidio, pero no descarta nunca que haya sido un asesinato), Cristina Fernández intenta reconstruir el periplo de la causa de la denuncia que había hecho Nisman horas antes de morir, y detalla que después de ser denegada por el juez Daniel Rafecas en enero de 2015, la causa por el Memorándum quedó sellada por el "contundente" fallo que la rechazaba.

Ya con Macri como presidente (asume en diciembre de 2015) se da un "milagro judicial", según sus palabras.

"El 31 de mayo de 2017 la Cámara Federal, presidida por Martín Irurzun, pasó la causa de la denuncia de Nisman al juez... ¡Claudio Bonadio! Sí, aunque no se crea, Claudio Bonadio, ex funcionario del gobierno de Menem, quien junto a otros funcionarios de ese gobierno estuvo acusado de haber encubierto el atentado de la Amia. Claudio Bonadio, el que había sido separado, con durísismos términos, de la causa de encubrimiento conocida como AMIA II por manifiesta inacción durante años. Claudio Bondio, quien a esa altura del gobierno de Cambiemos ya estaba convertido en un auténtico sicario judicial, a quien le habían encargado ir por mi cabeza. El 11 de setiembre de ese mismo año, Bonadio unificó por "economía procesal" la causa del Memorándum y la de... traición a la patria. Sí, así tal cual se lee: Bonadio tenía una causa contra mi persona y la del canciller Héctor Timerman, donde se nos denunciaba a ambos de "traición a la patria" por haber firmado el Memorándum de entendimiento con Irán (...) Buenos es aclarar que el delito de traición a la patria solo puede producirse en el caso de que el país estuviera en guerra y el acusado se hubiera unido al enemigo. Solamente Juan Domingo Perón y quien escribe estas líneas fuimos acusado de traición a la patria. No es casualidad... En la Argentina todo pega con todo".

Agustín Zabala @aguzabala

Por Agustín Zabala