A sus 51 años, Emma Shapplin conserva intacta la fuerza que la llevó a convertirse en una de las voces más singulares de la música contemporánea. Su estilo, que combina la ópera con el pop y la electrónica, le ha permitido construir un universo sonoro propio donde conviven la teatralidad, la poesía y la emoción. Ahora, la cantante francesa regresa a Latinoamérica con su Venere Tour 2025, una gira que la traerá a Montevideo el miércoles 12 de noviembre, a las 21:00, en el Auditorio Nacional Adela Reta.
“El Venere Tour representa la continuidad de mi exploración musical y emocional”, dijo a Montevideo Portal. Según explicó, este proyecto le permite seguir jugando con las palabras, los instrumentos y la voz, en una búsqueda constante de nuevos matices y texturas. “Es una etapa en la que sigo evolucionando, conectando profundamente con el público”, añadió.
La idea de la gira, contó, nació de una necesidad íntima de volver a América Latina. “Sentía que necesitaba regresar. Extrañaba la calidez, la pasión y la energía única del público latinoamericano. Amo la entrega afectiva y artística que se vive aquí”, expresó a este medio. Preparar este tour, asegura, fue un proceso tanto físico como emocional. “Cada concierto requiere un estado de concentración e intensidad muy particular, con fuerza, presencia, calma y autocontrol. Ensayé en París, cuidando mi voz y mi cuerpo, para llegar a esta gira en equilibrio.”
La intérprete anticipa que el espectáculo será una experiencia inmersiva que recorre distintas etapas de su carrera. “Mi selección musical fue creada especialmente para este tour. Incluye canciones nuevas, obras de mi repertorio clásico y algunas sorpresas”, comentó. La propuesta, explica, está pensada como un viaje a través de distintos estilos y atmósferas, siempre sostenido por una narrativa emocional. “Cada concierto se adapta al lugar, al país y a la energía única del público presente. Llego con el corazón abierto para compartir una noche llena de fuerza, emoción y belleza”, agregó.
Foto: cedida a Montevideo Portal
Su estilo inconfundible, que fusiona lo clásico con lo moderno, también tiene su propio método de construcción. “La composición es un proceso intuitivo. Cuando la canción encuentra su centro emocional, cuando me conmueve, cuando siento que está completa, ese es el equilibrio”, aseguró la artista.
Shapplin entiende la puesta visual como una extensión de lo musical. “La poética de la música y la visualidad deben sostenerse mutuamente. La estética está al servicio de lo emocional, no al revés”, explicó. En esa coherencia entre sonido e imagen reside parte del encanto que la ha convertido en una figura internacional, con millones de discos vendidos y presentaciones en escenarios de todo el mundo.
Cantar en distintos idiomas, afirma, es otra de sus formas de explorar la sensibilidad. “Las lenguas son materia viva. Son emoción, historia, memoria cultural. Puedo moldearlas musicalmente, y cada una abre una puerta distinta a la sensibilidad”, dijo a Montevideo Portal. En su proceso creativo, las palabras son siempre el punto de partida: “Comienzo escribiendo palabras. Luego, la música nace debajo de ellas.”
Con la mirada puesta en el futuro, Emma Shapplin confía en que este camino artístico seguirá transformándose con cada paso. “Continuaré creando. Estoy escribiendo y componiendo un nuevo álbum. Seguiré explorando y expandiendo este viaje emocional y musical”, concluyó.