Gerónimo, el niño de Maldonado que convive con un diagnóstico de asma severa y días atrás fue internado tras ser diagnosticado con influenza A, salió de CTI.
Así lo informó la madre del menor, quien realizó una emotiva carta que difundió a través de redes sociales, y que encabezó de la siguiente forma: “Hoy quiero abrir mi corazón”. “Muchos conocen la historia de Gerónimo, pero muy pocos saben lo que realmente viví puertas adentro durante todos estos días. Ver a un hijo debatirse entre la vida y la muerte es algo que no tiene palabras”, agregó en su mensaje publicado.
Días atrás, Leticia de Brun había explicado a Montevideo Portal que su hijo “presenta desde hace años un diagnóstico de riesgo severo de muerte por asfixia”, lo que “se diagnostica a raíz de un asma severa grave, que, si bien está controlada y con tratamientos, no tiene cura y no se ha podido dar con el tratamiento correcto”.
Por esto, los últimos días fueron de angustia para Leticia, quien pidió colaboración para poder mejorar las condiciones de vida de su hijo.
En la noche del jueves, Leticia informó que Gerónimo dejó el CTI. En la carta, la madre narra el dolor de ver su hijo “completamente entubado”, pero también señala que “esto recién comienza”.
“Su recuperación está siendo muy lenta. Ahora vienen meses de tratamientos, controles, estudios, medicación, terapias y muchos desafíos por delante. Tenemos un camino largo para recorrer, pero al menos hoy podemos recorrerlo juntos”, sostuvo Leticia.
Al cierre de la carta, la madre del adolescente agradeció el trabajo de médicos y enfermeros, así como la “enorme cadena de amor” recibida en los últimos días.
La carta completa de leticia de brun
Hoy quiero abrir mi corazón.
Muchos conocen la historia de Gerónimo, pero muy pocos saben lo que realmente viví puertas adentro durante todos estos días.
Ver a un hijo debatirse entre la vida y la muerte es algo que no tiene palabras.
Entrar todos los días al CTI y verlo rodeado de máquinas, completamente entubado, conectado a un respirador, con sondas, vías por todos lados… ver cómo le cambiaban las medicaciones y las máscaras para ayudarlo a respirar, mirar el monitor y cómo su frecuencia cardíaca subía y bajaba… buscar sus ojitos entre tanto dolor… acariciarle la cara sin saber qué iba a pasar al día siguiente… es una imagen que me va a acompañar toda la vida.
La incertidumbre era constante. No sabía si iba a resistir. No sabía si al otro día iba a poder volver a abrazarlo.
Fue completamente desgarrador.
Muchas personas me preguntaban cómo estaba, si descansaba o si comía, si alguien me iba a visitar. La realidad es que, aunque el sanatorio cuenta con un lugar para hacerlo, era imposible. ¿Cómo iba a dormir? ¿Cómo iba a comer tranquila mientras mi hijo luchaba por su vida a pocos metros de mí?
Estuve muchas horas sola, con mis pensamientos, con mis miedos y con una única fuerza que me sostenía: no podía rendirme. Gerónimo me necesitaba. Él es mi compañero de todos los días.
Hoy, gracias a Dios y a la institución, al enorme trabajo de cada médico, de cada enfermera y funcionario que lo cuidó con tanto amor, puedo decir que Gerónimo salió del CTI y ya no está en riesgo de muerte por la influenza.
Pero también quiero ser sincera: esto recién comienza.
Su recuperación está siendo muy lenta. Ahora vienen meses de tratamientos, controles, estudios, medicación, terapias y muchos desafíos por delante. Tenemos un camino largo para recorrer, pero al menos hoy podemos recorrerlo juntos.
Y si hubo algo que nunca nos faltó en este proceso fue el amor de ustedes.
Gracias por cada oración, por cada mensaje, por cada palabra de aliento, por cada abrazo, por compartir nuestra historia y por no soltarnos la mano ni un solo día.
Estaba sola y realmente hubo momentos en los que sentía que ya no tenía fuerzas, y leerlos, saber que tanta gente estaba rezando por Gerónimo, me ayudó a seguir adelante.
No tengo palabras suficientes para agradecer tanto cariño.
Hoy solo quiero decirles gracias.
Porque si hoy puedo decir todo esto con mi hijo fuera del CTI, también es gracias a esa enorme cadena de amor que se formó alrededor de él.
Seguimos luchando, pero hoy lo hacemos con esperanza.
Y eso ya es un milagro.
El sistema empezó a responder y necesitamos encontrar una casa acorde, necesito garantizar la vida de mi hijo y su recuperación en un hogar acorde a sus necesidades.