Contenido creado por Martín Otheguy
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"Estamos en un momento crítico": se editó Mañana es tarde, libro sobre fauna amenazada

"Hay que cambiar a nivel popular la percepción que tenemos de la naturaleza": entrevista con Ramiro Pereira, coautor del libro junto a Martín Otheguy.

30.01.2017 00:07

Lectura: 11'

2017-01-30T00:07:00
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Montevideo Portal

Durante el año 2016, los lectores de Montevideo Portal quizá se hayan topado con un programa llamado Mañana es tarde, emitido por Canal M, en el que Martín Otheguy y el biólogo Ramiro Pereira salían en búsqueda de la fauna amenazada del Uruguay.

Este programa era en realidad el efecto colateral de otro proyecto de ambos, que ve la luz recién en febrero de este año: un libro del mismo nombre que recoge las crónicas de su odisea por varios rincones del país, intentando localizar a estos animales con ayuda de especialistas, científicos y activistas por la conservación.

La búsqueda que los llevó a recorrer el país fue emocionante, pero también frustrante, caótica, por momentos hilarante y marcada por los fenómenos climáticos. Mañana es tarde (Ediciones B) refleja a través de una crónica en primera persona estos hechos y se nutre también de las historias sobre los animales, las personas que trabajan en conservación en el país y el vínculo de los homo sapiens con el resto de las especies en una época muy complicada para su preservación.

El libro puede verse también como una guía de viajes del Uruguay con los animales como conductores, ya que para su realización los autores debieron viajar a rincones muy distintos del territorio y recorrer casi todas las zonas protegidas del país.

Según la contratapa, Mañana es tarde (que llega a las librerías el 1° de febrero) es "un juego de las escondidas en todo el país entre un par de Homo sapiens curiosos y un puñado de animales excéntricos". Para saber un poco más al respecto dialogamos con uno de sus autores, el biólogo Ramiro Pereira, que cuenta no sólo sobre el proceso de creación del libro sino también sobre el momento crítico que vive el país en materia de conservación.

¿Cuál fue el criterio para elegir la lista de animales en peligro que aparecen mencionados en el libro?

La idea fue elegir especies que sean consideradas de importancia para el país, así que tomamos como base el libro Especies prioritarias para la conservación en Uruguay, un trabajo realizado por el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) y el Ministerio de Cultura a través de la Dirección de Innovación, Ciencia y Tecnología. Hay especies que a nivel internacional no están amenazadas o ni siquiera corren un riesgo de estarlo, pero a nivel nacional se deben seguir otros criterios que sí los identifican como importantes para la conservación o por el hecho de que están amenazados a nivel local o regional por las características del país.

De entre todas las especies prioritarias nos enfocamos en vertebrados, quizá por deformación profesional o porque son los que tienen mejor prensa en el público (eso fue un poco inconsciente). Y entre estos tomamos los más carismáticos o emblemáticos. Además, teniendo en cuenta que los recursos económicos eran en un principio propios, pensamos en los que pudieran encontrarse a distancias no muy lejanas de Montevideo. Y luego empezamos a descartar -pero siempre dejando los distintos grupos de vertebrados representados- para llegar a un número que fuera manejable. Si no íbamos a terminar haciendo una enciclopedia.

¿Qué animales te hubiera gustado incluir pero debieron quedar afuera?

Por temas de acortar viajes debieron quedar especies muy carismáticas fuera, como el venado de campo o la loica pampeana, que los manejamos, pero un viaje a Salto en la camioneta hubiera agregado muchos días y kilómetros. Y por ejemplo otros, como el puma, era una especie que ya de entrada ni siquiera hay dónde salir a buscarlo, porque aunque hay gente que dice "yo vi uno" en varios sitios (incluido Lunarejo, donde estuvimos) la densidad poblacional es tan baja que habría que tenerlos monitoreados con collares de telemetría para encontrarlos. Y para fracasar ya teníamos al yapok o al aguará.

Algunas podrían haber sido una fuente de diversión, como la cascabel, que todavía se encuentra en las quebradas de Lunarejo, pero Martín no se iba a prestar para manipularla y no tendría tanta gracia.

La mirada del margay. Foto: cortesía de Bioparque M'Bopicuá

¿Qué perspectiva nueva dio el hecho de recorrer en país en búsqueda de estos animales en lugar de simplemente recoger y escribir datos sobre ellos?

La motivación principal fue la de transmitir por parte de una persona "común" la sorpresa al descubrir que la naturaleza uruguaya, sin ser tan espectacular como puede ser la amazónica o africana, guarda sorpresas y bellezas muy poco conocidas para el público general. En lo personal tenía el plus de que sabía que iba a poder someter a Martín (y luego con más alegría a Leo Lagos, realizador del ciclo de mini documentales) a situaciones a las que no están acostumbrados, como meterse en montes espinosos, lugares embarrados, dormir en carpa, mojarse, etcétera.

¿Qué tiene este libro que no posean las guías sobre animales que ya hay en Uruguay?

Esa misma visión de un neófito de la naturaleza uruguaya, que abre los ojos a un montón de cosas maravillosas que estaban ahí cerca y sin embargo le eran desconocidas.

¿Qué lugares del país recorrieron en la búsqueda de estos animales?

Visitamos varias áreas protegidas, principalmente porque al estar vinculados a ellas teníamos la facilidad de los contactos y además por el conocimiento previo de estos sitios; de otra forma debíamos salir al campo a sitios privados y desconocidos a buscar casi a tientas a los animales.

Esto nos llevó a las sierras de Minas, la costa y lagunas de Rocha, al litoral sobre el río Uruguay y el río Negro, la frontera con Brasil en el río Yaguarón, las quebradas del norte en Rivera y Tacuarembó, y la Quebrada de los Cuervos en Treinta y Tres, por ejemplo.

¿Cuál de ellos es el más importante a nivel de biodiversidad?

Todos ellos son importantes, pues forman un sistema. La idea es que entre todos conserven a largo plazo la biodiversidad; incluso el sistema está todavía formándose y faltan unas cuantas áreas para ingresar. De esta forma se podrá garantizar la conectividad entre poblaciones de especies, así como proteger algunas particulares. En la actualidad, podríamos decir que el sitio que visitamos que tiene mayor biodiversidad de mamíferos es Paso Centurión, porque ahí se encontraron algunas especies que no se han hallado en ninguna otra parte del país. Pero todavía no se ha podido ingresar al sistema, por lo que la conservación de la zona y las especies que la habitan depende de la buena voluntad de propietarios y vecinos y de unas pocas iniciativas de conservación de ONGs.

Amor entre coatíes. Foto: Alexander Francis Meyer

¿Hay un desconocimiento del público en general sobre la fauna local?

 Sí, totalmente. Sin ir más lejos, Martín es un claro ejemplo: tiene sensibilidad por la fauna y flora, se siente atraído por su belleza, pero antes de la realización del libro desconocía casi todas las especies y lugares que fuimos a buscar. Eso pasa con la gran mayoría de los uruguayos: conocemos muchas especies de América del Norte, Amazonia, y una gran cantidad de africanas o europeas, pero no sabemos que en el jardín de nuestras casas hay especies interesantísimas e incluso las aborrecemos, como pasa mucho con ranas y sapos. Somos capaces de reconocer y tener gran empatía con un mapache en una película, pero al mano pelada, que es casi igual, si se lo encuentra cerca de una casa se lo mata indefectiblemente. Lo mismo con los distintos gatos monteses o zorros.

¿Por qué se da eso?

Es un tema cultural. Desde la escuela se nos enseñan las especies de otros países, por costumbre. En los zoológicos principalmente veíamos también esas especies. Supongo que esto está muy atado a que en Uruguay somos todos descendientes de europeos (creo que no debe quedar nadie con sangre nativa únicamente), y los inmigrantes llegaron y se establecieron mirando a Europa. Por eso se plantan especies europeas como ornamentales, se introducen especies como el jabalí, etcétera. Esto da lugar a una cultura de ignorar lo local e idolatrar lo de "allá". También se da que entre la gente de campo existe mucho desprecio a la fauna autóctona, porque no es productiva, compite con los animales de producción por la comida y algunas veces incluso pueden ser una amenaza. Pero bueno, ellos estaban ahí desde miles de años antes de que llegáramos nosotros con toda nuestra soberbia bípeda.

¿Estamos ante un momento crítico para la conservación de especies autóctonas en Uruguay?

¿Por qué? ¿Qué causa que un tercio de las especies en Uruguay estén hoy amenazadas?

El cambio en la matriz productiva es la principal amenaza según lo veo. Por un lado la siembra directa favoreció la conservación de los suelos, pero los paquetes tecnológicos que trae por ejemplo para la soja, el arroz o la forestación han permitido desarrollar agricultura en lugares que antes eran impensables porque no era rentable. Esto produjo un cambio en la matriz natural del país; lugares donde había praderas ahora son bosques monoespecíficos de pinos, o campos donde se pierde la vista de soja. Eso para los animales es como caminar por Dieciocho de Julio, no lo perciben como un ambiente natural al que están acostumbrados y seguramente muchas especies lo eviten, y eso deja menos espacio para que las poblaciones se desarrollen.

Otra amenaza que está aumentando su presencia es la de las especies invasoras, que son especies de otro lado, que en nuestro país no tienen enemigos naturales ni quien controle sus poblaciones y se desarrollan de forma desenfrenada, desplazando a las especies nativas. Hay sitios de bosque donde el monte nativo, con un montón de especies, ha desaparecido y fue sustituido por grandes superficies de ligustro, o la llamada espina de Cristo; esto tiene el efecto de pérdida de hábitat sumado al de pérdida de biodiversidad.

¿Qué se puede hacer para revertir esta situación?

Uf, es muy difícil. Primero cambiar a nivel popular la percepción de la naturaleza, dejar de verla como una enemiga para pasar a verla como un sistema del que somos parte y dependemos. Esto sólo se logra educando desde la cuna. Por otra parte, tenemos que ver de definir a nivel país cual es el Uruguay que queremos; si es realmente el "Uruguay Natural" vamos a tener que generar cambios muy fuertes a nivel productivo, enfocarse más por ejemplo en productos orgánicos y reducir la producción "tradicional" actual. Esto es un paso muy complicado y hay que hacer muchos contactos de comercio internacional para posicionar estos productos, no es fácil ni tiene una respuesta sencilla. Ni siquiera sé si la tiene...

Sobre el libro

"¿Sabían ustedes que el animal más extraño y esquivo del país escapó una vez de un calabozo? ¿Y que un felino de ojos grandes vive en los árboles de nuestros montes, donde se mueve con la agilidad de un mono? ¿O que hay peces muy coloridos enterrados en nuestros campos, esperando una lluvia que los devuelva a la vida? Lamentablemente, las especies que protagonizan estas y otras tantas historias curiosas -al igual que un tercio de las que habitan el Uruguay- están hoy amenazadas como consecuencia directa de la acción del hombre.

Acomplejados por la culpa de pertenecer a la especie que está causando estos problemas, un biólogo (Ramiro Pereira) y un periodista (Martín Otheguy) decidieron unir fuerzas y subirse a una camioneta bastante temperamental para recorrer el país. ¿El objetivo? Rastrear las especies amenazadas de nuestro territorio, intentando descubrir los peligros que enfrentan los animales del Uruguay y los esfuerzos por evitar su desaparición.

El resultado de esta cruzada es un libro humano de crónicas animales, un relato humorístico sobre temas serios, un diario de viajes, un manifiesto a favor de la conservación y, sobre todo, un juego de las escondidas en todo el país entre un par de Homo sapiens curiosos y un puñado de animales excéntricos".

Ediciones B
Precio: $470
Fecha de salida: 1° de febrero (a partir de febrero puede obtenerse online en Nos gusta leer

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