El influencer brasileño Júlio Mamute (Mamut, en español), de 35 años, completó el Maratón de Europa disputado el pasado fin de semana en Aveiro, Portugal. El competidor pesa poco más de 200 kilos, razón por la que su figura contrastó con la del resto de los deportistas y resultó llamativa.
Su participación en la carrera se produjo en el marco de un cambio físico que Mamute comenzó cuando llegó a superar los 300 kilos. A partir de ese punto, incorporó seguimiento profesional, modificaciones en la alimentación y actividad física regular, en un proceso sostenido que, según afirma, ya le permitió bajar alrededor de 100 kilos.
El joven brasileño documenta sus avances en redes sociales, y sus contenidos lo han llevado a ser un popular influencer en su país.
Tras completar la prueba, Mamute dio entrevistas y definió su logro como un paso más dentro de su objetivo personal. En declaraciones a medios portugueses, celebró haber superado el desafío con un tono humorístico: “¡La tierra tembló y el mamut ganó!”.
Mamute convive con la obesidad desde la infancia y su peso estuvo marcado durante años por ciclos de descenso y aumento. En paralelo a su transformación física, vinculó su objetivo personal con una iniciativa solidaria. En enero anunció que donará alimentos en proporción al peso perdido: por cada kilogramo que baje, entregará diez kilos de comida a personas e instituciones en situación vulnerable. La propuesta, que difunde a través de sus redes, también busca involucrar a sus seguidores.
La participación en el maratón de Portugal no fue su primera experiencia en pruebas de calle. En diciembre ya había corrido la tradicional Carrera de São Silvestre en São Paulo, y utiliza este tipo de desafíos como herramienta para sostener la motivación, más allá de cualquier objetivo competitivo. Para la edición 2026 en Aveiro, además, fue convocado como embajador del evento.
Con más de tres millones de seguidores, Mamute comparte de forma cotidiana sus rutinas de entrenamiento, pautas de alimentación y las dificultades propias del proceso. Su estilo, basado en un lenguaje directo y con humor, apunta a generar identificación y motivación en personas que atraviesan situaciones similares. En ese marco, resume su meta a largo plazo con una frase simple: “Quiero viajar por el mundo. Lo voy a lograr”.