Alita Menéndez presentará durante junio de 2026 su cuarto unipersonal, Cortisolada, una propuesta de humor, reflexión y cumbia pensada para sobrevivir a la vida moderna. Creadora, actriz, cantante, comediante, improvisadora, directora teatral y docente desde hace más de 18 años, la artista suma ahora el desafío de la ventriloquia en un espectáculo que pone el foco en el estrés cotidiano. La obra tendrá funciones los sábados de junio, a las 20:45 horas, en Under Movie, ubicado en Montevideo Shopping. Las entradas estarán a la venta próximamente en RedTickets.

Luego de un 2025 a puro arte, Menéndez regresa a escena tras recorrer Argentina con su anterior espectáculo, Rari, con el que hizo reír y bailar al público de San Luis y Villa Mercedes. También vuelve después del estreno y reestreno de Hechizadas, obra que escribió, dirigió y que continúa agotando funciones en la cartelera de Under Movie.

En esta nueva propuesta, impulsada por el crecimiento de sus videos virales en redes, Alita combina humor, mirada crítica, música y baile para hablar de la maternidad, la pareja, el cuerpo y los desafíos de una generación que vive “con la alarma interna siempre encendida”. El espectáculo propone liberar, desde la risa, ese cortisol acumulado por las exigencias de la vida moderna.

Cortisolada comienza con El Hada Cortisolada, un inicio delirante y luminoso en el que la artista se pregunta por qué las mujeres viven en modo “alerta roja permanente”. Entre risas, aborda la maternidad, las exigencias y la expectativa absurda de ser “supermujeres”, con un humor filoso pero profundamente empático.

La obra también incluye escenas en modo ventrílocuo y personajes, con la pareja y los hijos narrados desde adentro del cerebro. La inutilidad selectiva, la desconexión masculina ante un pedido y los mecanismos internos que se activan cuando domina el estrés aparecen como centro de momentos hilarantes.

El recorrido continúa con un bloque de stand-up filoso y terapéutico, en el que Menéndez habla de la perimenopausia, la “volqueta mental” y reivindica la frase “puedo, pero no quiero”. El cierre llega con cumbia, baile y humor, en una fiesta final pensada para liberar la tensión acumulada.

Alita se siente orgullosa de haber dejado un cargo público para dedicarse al arte. Hasta 2013 trabajó como encargada de Licitaciones de Codicen, pero reiterados problemas de salud la llevaron a replantearse su camino. Ese mismo año renunció para dedicarse de lleno a la creación artística.

Desde entonces, construyó un recorrido sólido y sensible, acompañado por la docencia en improvisación teatral y por herramientas holísticas como reiki, biodescodificación y registros akáshicos, que enriquecen su mirada al escribir, actuar e interpretar.