¿Cómo saber si tu gato está enojado? Las señales que conviene aprender a reconocer
La posición de las orejas, la cola, los ojos y hasta la forma de moverse pueden revelar que un gato está incómodo
Los gatos no pueden decir “dejame tranquilo”, pero tienen muchas otras maneras de comunicarlo. Una cola que se mueve bruscamente, las orejas hacia atrás, el cuerpo tenso o una mirada diferente pueden ser suficientes para advertir que algo no está bien.
El problema es que algunas de estas señales suelen pasar inadvertidas. Incluso comportamientos que los humanos pueden interpretar como repentinos —un arañazo o un mordisco mientras acarician al animal— muchas veces estuvieron precedidos por advertencias.
Aprender a leer el lenguaje corporal de un gato no solamente permite entenderlo mejor. También ayuda a respetar sus límites y evitar situaciones que pueden terminar generándole estrés o provocando una reacción defensiva.
Entonces, ¿cómo saber si un gato está realmente enojado?
La cola puede ser una de las primeras pistas
Observar la cola es un buen punto de partida.
A diferencia de lo que ocurre con los perros, moverla con intensidad no suele ser una invitación amistosa. Si un gato comienza a sacudirla rápidamente de un lado hacia otro o a golpear repetidamente el piso con ella, puede estar mostrando irritación o un nivel creciente de excitación.
Es frecuente verlo, por ejemplo, durante una sesión de caricias. El animal parecía cómodo y de pronto empieza a mover la punta de la cola. Si las caricias continúan, el movimiento puede hacerse cada vez más intenso.
Ese cambio puede funcionar como una advertencia: es momento de darle espacio.
Una cola erizada tiene otro significado. En combinación con el cuerpo arqueado y el pelo levantado, suele indicar miedo o una fuerte activación defensiva. El animal intenta parecer más grande frente a aquello que percibe como una amenaza.
Mirá sus orejas
Las orejas ofrecen otra información importante. Un gato tranquilo suele mantenerlas en una posición natural y puede orientarlas hacia los sonidos que llaman su atención. Cuando está incómodo, asustado o irritado, la posición cambia.
Puede llevarlas hacia los costados o pegarlas hacia atrás contra la cabeza.
Cuanto mayor es la tensión, más evidente puede hacerse ese gesto.
Las famosas “orejas de avión”, orientadas hacia los laterales, pueden ser una primera señal de incomodidad. Si terminan completamente aplastadas hacia atrás, conviene evitar insistir con el contacto físico.
Pero ninguna señal debería interpretarse de manera aislada. Hay que observar qué hacen simultáneamente la cola, el cuerpo, los ojos y las orejas.
Los ojos también hablan
Una mirada fija y sostenida puede formar parte de una situación de tensión. Las pupilas muy dilatadas también pueden aparecer cuando el animal está asustado o muy excitado, aunque su tamaño cambia por numerosas razones, incluida la cantidad de luz disponible.
Por eso, mirar solamente las pupilas no alcanza para concluir que un gato está enojado.
Lo importante es el conjunto.
Un animal con las orejas hacia atrás, el cuerpo rígido, la cola moviéndose con fuerza y la mirada fija está transmitiendo un mensaje bastante más claro que un gato que simplemente tiene las pupilas grandes.
El cuerpo se vuelve rígido
Un gato relajado suele mostrarlo con todo el cuerpo. Se acomoda, estira las patas, cambia de posición y puede incluso exponer zonas vulnerables mientras descansa.
Cuando se siente amenazado o muy incómodo ocurre lo contrario.
El cuerpo puede volverse rígido y adoptar una postura defensiva. El animal puede agacharse, intentar hacerse pequeño o, dependiendo de la situación, arquear el lomo y erizar el pelo para aparentar un tamaño mayor.
También puede alejarse, esconderse o buscar un sitio elevado.
Si intenta marcharse, impedirle hacerlo generalmente empeora la situación.
Gruñidos, bufidos y otros avisos
Hay señales que son mucho menos sutiles. El bufido es probablemente una de las advertencias felinas más reconocibles. El gato expulsa aire bruscamente mientras muestra una postura defensiva y, en ocasiones, enseña los dientes. También puede gruñir.
Estos sonidos no deberían interpretarse como un desafío al que hay que responder imponiéndose sobre el animal. Por el contrario, indican que el gato necesita aumentar la distancia respecto de aquello que le provoca malestar.
Un gato que bufa está comunicando algo bastante sencillo: no quiere que sigan acercándose.
¿Por qué te muerde cuando lo estabas acariciando?
La escena desconcierta a muchas personas.
El gato se acerca, acepta las caricias, ronronea y, aparentemente sin ninguna razón, termina dando un mordisco o golpeando con una pata.
Sin embargo, no siempre ocurrió “de la nada”.
Algunos gatos tienen un límite relativamente bajo de tolerancia al contacto físico. Una sesión de caricias que inicialmente resulta agradable puede terminar provocando sobreestimulación.
Antes del mordisco pueden aparecer pequeñas señales: la piel del lomo se mueve, la punta de la cola comienza a agitarse, las orejas cambian de posición o el animal gira la cabeza hacia la mano.
Reconocer esos avisos permite terminar la interacción antes de que el gato considere necesario recurrir a una señal más contundente.
Que muestre la panza no siempre significa “acariciame”
Otro malentendido habitual aparece cuando el gato se acuesta boca arriba y deja expuesto el abdomen.
En algunas circunstancias, mostrar una parte tan vulnerable del cuerpo puede ser una señal de confianza. Pero confianza no significa necesariamente autorización para tocarla.
Muchos gatos no disfrutan que les acaricien el abdomen. Una persona puede interpretar la postura como una invitación, acercar la mano y recibir inmediatamente cuatro patas, uñas y dientes como respuesta.
El gato no necesariamente cambió de humor: puede haber sido la interpretación humana la que falló.
¿Está enojado o tiene miedo?
Hablar de un gato “enojado” es una forma sencilla de describir lo que vemos, pero detrás de una conducta agresiva puede haber diferentes emociones y motivaciones.
Un animal puede reaccionar porque tiene miedo, porque se siente acorralado, porque está sobreestimulado, porque protege un recurso o porque intenta evitar una interacción.
Por eso es importante preguntarse qué ocurrió inmediatamente antes. ¿Había una persona desconocida? ¿Otro animal? ¿Un ruido fuerte? ¿Alguien intentó levantarlo? ¿Las caricias llevaban demasiado tiempo? ¿No tenía una vía para escapar?
El contexto permite entender mucho mejor la conducta que limitarse a pensar que el gato “se enojó”.
Qué hacer si tu gato muestra estas señales
La primera medida suele ser sencilla: darle espacio.
No conviene perseguirlo, sujetarlo, gritarle ni intentar forzar una reconciliación mediante caricias.
Si tiene la posibilidad de alejarse hacia un lugar donde se sienta seguro, es preferible permitir que lo haga y esperar a que vuelva a acercarse por iniciativa propia.
Castigar los bufidos o gruñidos tampoco es una buena estrategia. Son señales de advertencia útiles. Si el animal aprende que esas advertencias generan un castigo, el problema de fondo no desaparece.
Un cambio repentino merece atención
También existe una diferencia importante entre un gato que siempre estableció determinados límites y otro cuyo comportamiento cambia repentinamente.
Si un animal que normalmente disfrutaba del contacto comienza a rechazarlo, se vuelve agresivo cuando le tocan determinada parte del cuerpo, se esconde más, deja de comer o modifica de manera significativa sus hábitos, conviene consultar con un veterinario.
El dolor y diferentes problemas físicos pueden provocar cambios de comportamiento. Por eso, antes de concluir que el gato simplemente está de mal humor, hay que prestar atención a la aparición de otras señales.
En la mayoría de las situaciones cotidianas, sin embargo, los gatos avisan.
Orejas, cola, ojos, postura y vocalizaciones forman un lenguaje que puede parecer difícil al principio, pero se vuelve mucho más claro cuando se aprende a observarlo.
Y muchas veces, antes de un arañazo o un mordisco, el gato ya había dicho varias veces —a su manera— que necesitaba que lo dejaran tranquilo.
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]